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Informe Nº3 – 27 de abril al 17 de mayo de 2026

Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacionales.

Gonzalo Gabriel Dinamarca –  Coordinador del Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacional – Redactor de las subregiones Asia-Pacífico Central y Pacífico Sur.

Violeta FarinaRedactora de las subregión Asia-Pacífico Norte.

Alejandro Solís – Redactor de las subregión Asia-Pacífico Meridional.

Jesús González Parada – Redactor de las subregión Pacífico Este.

Hillary Samanta Villegas Gómez – Editora.

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Introducción

En un mundo multipolar, la escalada y militarización en Asia-Pacífico redefinen el equilibrio estratégico global. El resurgimiento de potencias como China, Japón e Indonesia, junto con el desplazamiento del centro de gravedad del Atlántico al Pacífico, obliga a un análisis sistemático de riesgos, capacidades y escenarios con impacto directo en la seguridad internacional.

El Grupo de Investigación sobre Paz y Seguridad Internacional del CEERI busca contribuir a una comprensión integral de los acontecimientos vinculados a la seguridad regional, la expansión militar y la dinámica diplomática en Asia-Pacífico. Para ello, desarrolla un seguimiento estructurado en cinco subregiones, definidas por su proximidad geográfica y relevancia estratégica: Asia-Pacífico Norte, Central, Meridional, Pacífico Sur y Este.

Cada subregión se examina a través de tres dimensiones analíticas clave: 1) Militarización y Operaciones; 2) Disputas y Seguridad Territorial; y 3) Diplomacia y Respuesta Internacional. El informe ofrece un análisis descriptivo y una valoración comparativa cuantitativa de la escalada, tanto por subregión como en el conjunto del espacio Asia-Pacífico. El nivel de riesgo se clasifica en cuatro categorías: Tensión (Nivel 1), Acciones (Nivel 2), Amenazas (Nivel 3) y Ruptura (Nivel 4).

  • Situación de Militarización y Operaciones

Esta dimensión examina el fortalecimiento de las capacidades militares y las actividades operativas de los Estados y actores regionales. Aquí se incluyen los ejercicios conjuntos, maniobras navales, pruebas de misiles, movimientos de tropas o adquisiciones de armamento avanzado, así como las reformas doctrinarias o modernizaciones tecnológicas en curso.

El objetivo es comprender cómo evoluciona la correlación de fuerzas en la región, qué países incrementan su poder militar, y cuáles buscan disuadir o equilibrar la influencia de sus vecinos. Esta dimensión ofrece una lectura técnica y militar de la región, ayudando a identificar patrones de militarización, tendencias en defensa y posibles escenarios de tensión futura.

  • Situación de Disputas y Seguridad territorial

La dimensión aborda las disputas territoriales, marítimas o aéreas que marcan el pulso de la seguridad regional. Asia-Pacífico concentra algunos de los puntos más sensibles del mundo, como el mar de la China Meridional, el estrecho de Taiwán, la península de Corea o las islas Kuriles. En esta sección se documentan y analizan incidentes concretos, como interceptaciones aéreas, encuentros entre buques, violaciones de espacio marítimo o sobrevuelo de zonas exclusivas. También se describen las reacciones oficiales y las medidas adoptadas por los Estados involucrados.

El propósito es ofrecer una visión precisa y comprensible de los disputas que, aunque a veces no lleguen a convertirse en enfrentamientos abiertos, tienen un alto potencial de escalamiento.

  • Situación de Diplomacia y Respuesta internacional

Esta dimensión se centra en la esfera de la diplomacia, la cooperación y las relaciones internacionales. Aquí se analizan los esfuerzos de diálogo, las alianzas militares, las declaraciones conjuntas, los acuerdos bilaterales y las posiciones de organismos multilaterales frente a los acontecimientos de la semana. También se observa el papel de potencias externas en el Asia-Pacífco (como la Unión Europea e India) en su interacción con los países asiáticos.

El análisis permite entender cómo los gobiernos buscan manejar las tensiones mediante la diplomacia, contener las crisis o fortalecer sus asociaciones estratégicas. Asimismo, se estudian las repercusiones económicas, comerciales y energéticas derivadas de las posturas adoptadas. El propósito es ofrecer una perspectiva equilibrada: mostrar que la seguridad regional no depende solo del poder militar, sino también de la habilidad diplomática y la cooperación internacional para reducir riesgos y promover la estabilidad.

Sistema de valoración de la Escalada y Militarización en el Asia-Pacífico

Asia-Pacífico
🟡 Acciones (2.2)
Subregión Nivel – Puntaje
Asia-Pacífico Norte 🟡 Acciones (2.3)
Asia-Pacífico Central 🟡 Acciones (2.5)
Asia-Pacífico Meridional 🟡 Acciones (2.2)
Pacífico Sur 🟡 Acciones (2.1)
Pacífico Este 🟡 Acciones (2)

ASIA-PACÍFICO NORTE

Países Nivel de la Subregión
Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur 🟡 Acciones (2.3)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.1 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 3 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta internacional 1.9 🟡 Acciones

 

Entre el 27 de abril y el 17 de mayo, la subregión del Asia-Pacífico Norte profundizó su dinámica de polarización y competencia multidominio, consolidándose como un escenario de alta intensidad estratégica a nivel global. Este período estuvo marcado por la articulación de alianzas militares a largo plazo entre bloques no occidentales, el despliegue de innovaciones disruptivas en sistemas no tripulados y guerra electrónica, y una expansión cuantitativa y cualitativa de las capacidades ofensivas de Corea del Norte y Rusia, lo cual ha incrementando la preocupación de los actores intra y extrarregionales. 

En gran medida, la región continúa operando bajo una lógica de acción-respuesta, mientras que la proyección de la industria de defensa surcoreana y las maniobras multilaterales de Japón —tras la autorización para la exportación de armas letales— reafirman la interconexión entre la seguridad del Indo-Pacífico y el resto de los teatros globales. 

Situación de Militarización y Operaciones

Durante este período, la carrera armamentística regional se caracterizó por la integración de tecnologías avanzadas, el fortalecimiento de las cadenas de suministro de defensa y una transición creciente hacia sistemas no tripulados.

En primer lugar, Corea del Sur mantuvo un ritmo acelerado de modernización de su tecnología militar e industrial, tal como lo venía demostrando en períodos anteriores. Este proceso parece articularse en torno a dos pilares: la diversificación de su arquitectura de seguridad y el fortalecimiento de su tradicional alianza con Washington.

En cuanto a la diversificación, Corea del Sur avanza hacia la automatización de sus sistemas de aeronaves no tripuladas (UAV, por sus siglas en inglés) para uso militar. El 6 de mayo, el Ejército surcoreano anunció un plan ambicioso para estandarizar el empleo de drones —de reconocimiento, de ataque y de tipo kamikaze— en unidades de infantería, blindados y artillería, con la proyección de incorporar más de 50.000 sistemas para 2029. Nueve días después, la Fuerza Aérea ejecutó un simulacro de interceptación de misiles en tiempo real utilizando el sistema Cheongung-II desde la base aérea de Sacheon, demostrando una capacidad de reacción inferior a los diez minutos.

En el plano industrial, el 15 de mayo la firma de un acuerdo entre Airbility y la empresa alemana Schübeler impulsó el desarrollo de sistemas avanzados de propulsión por conductos de ventiladores eléctricos (EDF, por sus siglas en inglés) para plataformas de despegue y aterrizaje vertical eléctrico (eVTOL) de doble uso. Paralelamente, Hanwha Aerospace se asoció con Milrem Robotics —con sede en Estonia y operaciones en Rumanía— para el codesarrollo de vehículos terrestres no tripulados (UGV, por sus siglas en inglés).

Por otro lado, la cooperación con Estados Unidos continúa siendo el elemento central del desarrollo armamentístico de ambas naciones. El 15 de mayo, Washington y Seúl formalizaron una alianza de drones mediante una carta de intención orientada a unificar estándares tecnológicos y cadenas de suministro. Asimismo, Hanwha Aerospace y Northrop Grumman firmaron un memorando el 28 de abril para desarrollar propulsores de combustible sólido destinados al sistema de ataque de largo alcance AReS.

En materia de capacidades navales, Corea del Sur ha mostrado interés en su proyección regional a través de los ejercicios combinados RIMPAC 2026 en Hawái. En el ámbito comercial, Hanwha Ocean se alió con Leidos para diseñar buques de próxima generación para la Marina de Estados Unidos, mientras que el Grupo Hanwha condicionó una inversión en vehículos militares en Canadá a la selección de su submarino KSS-III. En cuanto a las capacidades aeromóviles, KAI y Bell Textron acordaron el 30 de abril evaluar soluciones basadas en la plataforma de rotor basculante MV-75 para helicópteros utilitarios de alta velocidad. Todo ello ocurrió tres días después de que la Fuerza Aérea reconociera su responsabilidad institucional por una colisión en vuelo ocurrida en 2021 entre dos cazas F-15K Slam Eagle durante una filmación no autorizada.

Por su parte, Japón continuó expandiendo su postura de disuasión activa combinando soluciones de bajo costo con alianzas de alta gama. Tras anunciar la autorización para la exportación de armamento a países aliados el pasado 22 de abril, Tokio ha comenzado a proyectarse regionalmente como proveedor de tecnología militar. El 28 de abril, en colaboración con Northrop Grumman, Japón avanzó en la incorporación de los sistemas de simulación electromagnética CEESIM y JTE para entrenar a sus fuerzas ante amenazas de misiles en escenarios de alta complejidad, incluido el estrecho de Taiwán. Asimismo, el 29 de abril, la empresa tecnológica japonesa Terra Drone invirtió en la producción de los drones interceptores de la serie A de la firma ucraniana Amazing Drones; posteriormente, el 11 de mayo, obtuvo un contrato estatal para fabricar 300 vehículos aéreos no tripulados (UAV) modulares de entrenamiento. Finalmente, el 4 de mayo, Japón suscribió una alianza con India para desarrollar drones autónomos de nueva generación equipados con un chip de inteligencia artificial japonés Di1, diseñado para procesamiento a bordo sin necesidad de conectividad externa.

En el plano de las operaciones militares, destaca la participación nipona en los ejercicios con fuego real realizados en el estrecho de Luzón junto a Estados Unidos y Filipinas el 6 de mayo. Dichos ejercicios culminaron con el hundimiento de un buque objetivo mediante una maniobra de hundimiento en ejercicio (SINKEX, por sus siglas en inglés). En este escenario, las Fuerzas de Autodefensa Aérea y Espacial de Japón emplearon por primera vez en el exterior sus misiles antibuque Tipo 88, lo que consolidó su capacidad operativa fuera del territorio nacional en un contexto de alta tensión estratégica como el del mar de la China Meridional.

Corea del Norte, por su parte, ha reducido considerablemente el número de lanzamientos de misiles en comparación con períodos anteriores; sin embargo, ello no ha disminuido su peso en la dinámica regional. El 29 de abril, un informe de Bloomberg reveló que el régimen posee aproximadamente 50 ojivas nucleares y la capacidad de producir material fisionable para 20 más por año, un volumen que amenaza con saturar el sistema de Defensa de Curso Medio Basada en Tierra (GMD, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Un día antes, Pyongyang inauguró un museo militar conmemorativo dedicado a sus operaciones encubiertas en el exterior —en particular, en la región rusa de Kursk—, lo que evidencia el despliegue de personal y el apoyo logístico brindado a Moscú.

En cuanto a Rusia, su aparato militar ha experimentado una profunda transformación como resultado del conflicto con Ucrania, cuyos efectos han comenzado a repercutir en el Indo-Pacífico. El 27 de abril, la inteligencia ucraniana reveló detalles sobre el misil aire-superficie furtivo de bajo costo S-71K Kovyor, operado por el caza Su-57 y el dron S-70 Okhotnik y empleado en combate desde finales de 2025; asimismo, se detectó el desarrollo de una variante avanzada denominada S-71M Monokhrom. El 29 de abril, imágenes satelitales expusieron la expansión de la base de Tsimbulova con rieles de lanzamiento diseñados para optimizar oleadas masivas de drones de ataque a reacción Geran.

A lo anterior se suma que, el 13 de mayo, Rusia confirmó el despliegue operativo del misil balístico intercontinental (ICBM, por sus siglas en inglés) Sarmat, diseñado para evadir los sistemas de defensa antimisiles occidentales, lo que amplía su capacidad disuasiva. En el plano interno, el 7 de mayo se constató el despliegue permanente de más de 40 sistemas Pantsir-S1 para reforzar la defensa de Moscú ante la proliferación de ataques con UAV.

Operación anfibia a gran escala entre el Cuerpo de Marines de Filipinas y la Brigada de Despliegue Rápido Anfibio de Japón en Barangay Bagu, Cagayan, el 28 de abril de 2026, como parte del Ejercicio Balikatan 41-2026.

 

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

La estabilidad geopolítica de la subregión se vio deteriorada por movimientos tácticos fronterizos y la proyección de amenazas asimétricas fuera del teatro inmediato.

El primer eje de contención se manifestó en la frontera intercoreana. El 8 de mayo, Corea del Norte anunció el despliegue avanzado de un nuevo obús autopropulsado de 155 mm en posiciones fronterizas, lo que le otorga la capacidad de batir Seúl y la provincia de Gyeonggi. La inspección de esta artillería fue acompañada por la supervisión directa de Kim Jong Un al destructor Choe Hyon, plataforma asociada al lanzamiento de misiles de crucero con capacidad para portar ojivas nucleares.

El segundo eje deriva de incidentes registrados en otros teatros, particularmente en el estrecho de Ormuz. El 11 de mayo, la seguridad nacional de Corea del Sur enfrentó una crisis de alcance internacional cuando el buque civil surcoreano HMM Namu fue objeto de un ataque armado perpetrado por dos aeronaves no identificadas en dicho estrecho. El director de la Oficina de Seguridad Nacional, Wi Sung-lac, condenó el ataque —que provocó daños por explosión en la popa de la embarcación— y descartó el uso de minas, vinculando así la seguridad de las líneas de comunicación marítimas (SLOC, por sus siglas en inglés) con las capacidades de escolta de la República de Corea.

Como respuesta directa, el 16 de mayo la Armada surcoreana desplegó el destructor ROKS Wang Geon —correspondiente a la 48.ª rotación de la Unidad Cheonghae— hacia el golfo de Adén, reforzado con sistemas avanzados de defensa aérea y antidrones.

La confluencia de tensiones fronterizas en la península coreana y amenazas asimétricas proyectadas sobre rutas marítimas internacionales evidencia, en suma, una maniobra de protección de corredores marítimos estratégicos que trasciende el entorno inmediato del Indo-Pacífico.

El líder norcoreano Kim Jong Un (en el centro) visita una fábrica de municiones para inspeccionar el estado de la producción de material militar en un lugar no revelado de Corea del Norte.

 

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La dinámica diplomática y estratégica del Asia-Pacífico Norte experimentó, durante el período analizado, un proceso de creciente rigidez en las alianzas y los alineamientos internacionales.

Uno de los desarrollos más significativos ocurrió el 27 de abril, cuando el ministro de Defensa ruso, Andréi Belousov, realizó una visita oficial a Pyongyang que marcó un punto de inflexión en la relación militar entre Rusia y Corea del Norte. Durante el encuentro, ambas partes avanzaron en la formalización de un programa de cooperación militar de largo plazo para el período 2027-2031. Dicho acuerdo institucionalizó un vínculo que ya venía fortaleciéndose desde la profundización del conflicto en Ucrania, y reforzó políticamente el flujo de municiones, equipamiento y apoyo logístico norcoreano hacia el frente ruso. La cooperación afianzó, además, la posición de Corea del Norte como proveedor indirecto de capacidades militares para Moscú, en un contexto de desgaste prolongado del conflicto europeo y de crecientes sanciones occidentales contra el Kremlin.

En esa misma línea, la dimensión de Medio Oriente adquirió relevancia el 28 de abril, cuando el presidente ruso Vladímir Putin recibió en Moscú al canciller iraní Abbas Araghchi. La reunión se centró en la evaluación del alto el fuego vinculado al conflicto entre Irán e Israel, aunque también funcionó como instancia de coordinación estratégica más amplia entre ambos gobiernos. La creciente cooperación entre Rusia e Irán continuó apoyándose en la transferencia de vehículos aéreos no tripulados (UAV) y en mecanismos de articulación política frente a la presión occidental, especialmente en escenarios donde Moscú y Teherán comparten intereses de seguridad y objetivos de contención frente a Estados Unidos, Israel y sus aliados.

Frente a esta consolidación del eje Pyongyang-Moscú-Teherán, el bloque occidental y sus aliados regionales articularon un plan de respuesta que combinó mecanismos de coordinación diplomática global con iniciativas de contención militar en el Indo-Pacífico. Japón ocupó un lugar central en dicha respuesta. El 15 de mayo, la primera ministra japonesa Sanae Takaichi mantuvo una consulta telefónica de alto nivel con el presidente estadounidense Donald Trump, tras la visita oficial de este último a China. La conversación sirvió para reafirmar la alianza estratégica entre Tokio y Washington en un contexto marcado por la expansión militar china y la persistencia de la amenaza nuclear norcoreana. El intercambio reflejó, asimismo, la preocupación japonesa respecto de la evolución del equilibrio regional tras los acercamientos diplomáticos entre Washington y Beijing.

Previamente, el 5 de mayo, el ministro de Defensa japonés Shinjiro Koizumi había avanzado en Manila en el fortalecimiento de la cooperación militar con Filipinas mediante la transferencia de destructores clase Abukuma y aeronaves TC-90 a las Fuerzas Armadas filipinas. Esta asistencia formó parte del esfuerzo japonés por consolidar una red de socios de seguridad en el sudeste asiático capaces de contribuir a la contención del poder naval chino. Representó, además, un paso adicional en la gradual normalización del rol militar externo de Japón, proceso que viene acelerándose en paralelo con la reinterpretación de sus restricciones históricas en materia de defensa.

Sin embargo, la creciente proyección militar japonesa generó una reacción firme por parte de China. El 6 de mayo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, condenó el empleo del misil antibuque japonés Tipo 88 durante el ejercicio multinacional Balikatan. Desde Beijing se acusó formalmente a Tokio de promover un neomilitarismo al proyectar capacidades ofensivas fuera de su territorio por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. La crítica china puso de manifiesto la sensibilidad que continúa rodeando cualquier expansión de las capacidades militares japonesas y evidenció cómo la memoria histórica sigue operando como componente central de la competencia estratégica en Asia Oriental.

La península coreana, por su parte, siguió mostrando dinámicas diplomáticas complejas y crecientemente tensas. El 5 de mayo, Corea del Sur y Francia coordinaron posiciones en el marco de Naciones Unidas en torno al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Ambos gobiernos coincidieron en advertir que la profundización del eje entre Pyongyang y Moscú reducía significativamente las posibilidades de avanzar en mecanismos de desarme a corto plazo, dado que el respaldo político y militar ruso otorga a Corea del Norte mayores márgenes de maniobra para sostener y expandir sus programas estratégicos.

A pesar del deterioro del entorno regional, el 7 de mayo la administración del presidente surcoreano Lee Jae-myung reafirmó oficialmente su política de coexistencia pacífica con Corea del Norte. La declaración adquirió especial relevancia debido a que Pyongyang había eliminado formalmente de su Constitución toda referencia a la reunificación intercoreana, consolidando una narrativa estatal que redefine al Sur no como un socio potencial de reunificación, sino como un Estado extranjero y adversario permanente. Esta decisión constituyó un cambio ideológico de calado dentro de la política de seguridad de la península y profundizó aún más la distancia política entre ambos gobiernos.

Finalmente, las tensiones también se hicieron visibles dentro del propio bloque aliado. A mediados de mayo, el Diálogo Integrado de Defensa (KIDD, por sus siglas en inglés) entre Corea del Sur y Estados Unidos concluyó en Washington dejando en evidencia persistentes discrepancias tácticas sobre los plazos para la transferencia del control operacional en tiempos de guerra (OPCON) hacia Seúl. Aunque ambas partes mantuvieron su compromiso con la alianza bilateral, las diferencias en torno al calendario y las condiciones de dicha transferencia reflejaron visiones parcialmente divergentes sobre la autonomía surcoreana y el manejo futuro de la disuasión frente a Corea del Norte.

En conjunto, estos acontecimientos mostraron una aceleración simultánea de la polarización geopolítica regional y de la institucionalización de alianzas militares contrapuestas, lo que configura un escenario con mayores niveles de competencia estructural, militarización y confrontación diplomática.

El ministro de Defensa ruso, Andrei Belousov, visitó Corea del Norte para fortalecer la cooperación estratégica entre ambos países.

 

ASIA-PACÍFICO CENTRAL

Países Nivel de la Subregión
China y Taiwán 🟡 Acciones (2.5)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.3 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.6 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta internacional 2.6 🟠Amenaza

Entre el 27 de abril y el 17 de mayo de 2026, el Indo-Pacífico atravesó un período de intensa actividad militar, diplomática y tecnológica, marcado por la agudización de la competencia sistémica entre China y Estados Unidos.

El Ejército Popular de Liberación (EPL) aceleró su transición hacia la guerra inteligente con el despliegue del buque anfibio Sichuan, las pruebas del dron furtivo GJ-21, la integración del helicóptero Z-20T y el avance de su megaconstelación satelital Spacesail. En paralelo, la tensión en el estrecho de Taiwán escaló mediante incursiones navales, intrusiones en zonas de identificación aérea y maniobras de bloqueo simulado.

En el plano diplomático, la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Beijing produjo acuerdos comerciales significativos —en sectores como Boeing y agricultura, además de la creación de nuevos organismos bilaterales— pero dejó sin resolver las cuestiones de seguridad más críticas. Las declaraciones ambiguas de Trump sobre Taiwán generaron inquietud inmediata en Taipéi y entre los aliados regionales.

Situación de Militarización y Operaciones

Durante estas tres semanas, el Ejército Popular de Liberación (EPL) aceleró su transición hacia la guerra inteligente, mientras que la tensión en el estrecho de Taiwán alcanzó uno de sus puntos más críticos de los últimos años como consecuencia directa de una cumbre presidencial cuyos resultados incrementaron la incertidumbre en la región.

El 27 de abril, la Armada del Ejército Popular de Liberación, conocida por sus siglas en inglés como PLAN, desplegó el buque de asalto anfibio Sichuan hacia el mar de la China Meridional para iniciar sus primeras pruebas operacionales en condiciones reales. El Sichuan es el primer ejemplar de la clase Tipo 076 y representa una categoría inédita en las fuerzas navales chinas: una plataforma híbrida capaz de operar tanto como buque de desembarco anfibio como portadora de vehículos aéreos no tripulados de ala fija. Con un desplazamiento superior a las cuarenta mil toneladas, cubierta de vuelo de longitud completa y superestructura de doble isla, el buque incorpora un sistema de catapulta electromagnética (EMALS, por sus siglas en inglés), lo que le permite lanzar aeronaves con mayores cargas útiles superiores que los sistemas de despegue por rampa. Las pruebas en el mar de la China Meridional tuvieron como objetivo principal verificar la integración de los sistemas de mando y control, así como la operatividad de las plataformas aéreas en condiciones de alta humedad y estados de mar variables.

En esa misma jornada, investigadores de la Universidad de Xidian presentaron resultados preliminares de un sistema de recarga de drones en vuelo mediante haces de microondas. Durante las pruebas, un UAV de ala fija se mantuvo en el aire durante más de tres horas a quince metros de altitud, recibiendo energía de forma continua desde una plataforma móvil terrestre. Aunque la eficiencia de transferencia se situó entre el tres y el cinco por ciento, el experimento demostró la viabilidad del concepto, lo que abre la posibilidad de sostener enjambres de drones de vigilancia y guerra electrónica de forma prácticamente indefinida sobre el teatro de operaciones, eliminando el cuello de botella que representa la limitada autonomía de las baterías convencionales.

El 2 de mayo, el EPL confirmó pruebas avanzadas del dron furtivo GJ-21, una versión navalizada del GJ-11, diseñada específicamente para operar desde plataformas equipadas con sistemas EMALS, como el portaaviones Fujian o el propio Sichuan. La presencia de una barra de lanzamiento en el tren de aterrizaje delantero del GJ-21 verificó su compatibilidad con las catapultas electromagnéticas de nueva generación. Su configuración de ala volante sin cola reduce considerablemente la sección transversal de radar del aparato, permitiendo penetrar las defensas aéreas integradas para ejecutar misiones de reconocimiento, ataque de precisión y supresión electrónica, actuando como aeronave de apoyo a cazas tripulados como el J-35 o el J-15T.

Al día siguiente, el 3 de mayo, el EPL anunció la integración operativa del helicóptero de asalto Z-20T en brigadas del Mando del Teatro Norte. Esta variante armada del helicóptero utilitario Z-20 combina la capacidad de transporte de tropas con la de fuego directo mediante misiles antitanque AKD-10, cohetes y pods de armas instalados en alas laterales cortas. Su motor WZ-10 de fabricación nacional y su rotor de cinco palas le otorgan un rendimiento superior al de versiones anteriores en condiciones de gran altitud y temperaturas elevadas. En un escenario de conflicto en el estrecho, estas aeronaves están diseñadas para ejecutar inserciones verticales detrás de las líneas costeras, apoyadas por su propio fuego de cobertura y protegidas mediante vuelo enmascarado por el terreno.

El 13 de mayo, la PLAN completó las pruebas de certificación de un nuevo sistema de defensa aérea terminal en el mar de Bohai. El sistema fue concebido para interceptar amenazas que vuelan a altitudes de entre cinco y diez metros sobre el nivel del mar, como misiles de crucero de trayectoria rasante y drones de alta velocidad, cerrando una brecha crítica en la red de defensa por capas de la armada china. Ese mismo día dio inicio la cumbre entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, que se prolongó hasta el 15 de mayo. Aunque ambos mandatarios acordaron avanzar hacia una relación de estabilidad estratégica, el tratamiento de la cuestión de Taiwán resultó deliberadamente ambiguo: Trump describió las ventas de armas a la isla como una ficha de negociación y se mostró indeciso respecto a un paquete previamente aprobado, mientras que Xi advirtió que una gestión inadecuada de la cuestión taiwanesa podría conducir la relación bilateral a un escenario de alto riesgo. Las declaraciones generaron inquietud inmediata en Taipéi, al interpretarse como un posible debilitamiento del compromiso de seguridad con Washington.

Beijing respondió rápidamente mediante nuevas demostraciones de presión militar. El 16 de mayo, apenas veinticuatro horas después de que Trump abandonara China, Taiwán detectó ocho buques de guerra de la PLAN y un buque oficial operando en las proximidades de la isla. Uno de ellos fue reportado dentro de las aguas territoriales taiwanesas, lo que representó una escalada significativa respecto a las tácticas previas de presión de zona gris. De forma simultánea, el EPL anunció el despliegue del grupo de combate del portaaviones Liaoning hacia el Pacífico occidental para ejercicios de tiro real y vuelos tácticos de largo alcance. Estas maniobras buscaban demostrar la capacidad de interceptar fuerzas de intervención externas y aislar la isla en un eventual escenario de bloqueo o invasión.

El 17 de mayo, el lanzamiento del noveno lote de satélites de la constelación Spacesail desde el sitio de Wenchang elevó a ciento sesenta y dos el número de unidades en órbita de las diez mil previstas. Esta megaconstelación de órbita baja proporciona al EPL una red de comunicaciones de banda ancha segura y resistente a la guerra electrónica, esencial para coordinar operaciones multidominio y guiar sistemas no tripulados a escala global, lo que constituye la respuesta soberana de Beijing a redes satelitales comerciales de origen occidental.

El balance del período reveló una estrategia china de acción deliberada y escalonada: cada prueba tecnológica, cada movimiento naval y cada declaración diplomática formó parte de un mensaje de disuasión calculado, enviado con precisión a través del Estrecho en uno de los momentos de mayor ambigüedad en el posicionamiento estratégico de Washington.

El Sichuan (con número de casco 51) es el primer buque de asalto anfibio de la clase Tipo 076 de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China. Plataforma híbrida que combina las características de un buque de asalto anfibio con las de un portaaviones de aeronaves no tripuladas.

 

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

El entorno de seguridad en el Asia-Pacífico entre el 27 de abril y el 17 de mayo de 2026 estuvo marcado por una transición doctrinal hacia la disuasión multidominio y la implementación de tácticas asimétricas. Para 2026, la Estrategia de Defensa Nacional de los Estados Unidos priorizó la disuasión por denegación, estructurando la postura de sus fuerzas conjuntas para frustrar cualquier intento de invasión anfibia contra Taiwán por parte de la República Popular China (RPC). Esta postura impulsó una reorganización de las alianzas regionales, promoviendo que los socios de Washington asumieran una mayor responsabilidad en su autodefensa. En ese marco, las Fuerzas de los Estados Unidos en Corea (USFK, por sus siglas en inglés) propusieron transformar el rol operativo de Corea del Sur en un Centro Regional de Sostenimiento enfocado en mantenimiento, reparación y operaciones para buques, sistemas de misiles y vehículos aéreos no tripulados (UAV) aliados ante una eventual contingencia en el estrecho de Taiwán, aunque esa iniciativa se enfrenta a la constante amenaza de represalias económicas de Beijing sobre Seúl.

El 20 de abril, el portaaviones de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) Liaoning realizó un tránsito hacia el sur a través del estrecho de Taiwán y se integró a ejercicios en el mar de la China Meridional, escoltado por tres destructores y seis fragatas. Ese mismo día comenzaron los ejercicios multinacionales Balikatan 2026, que se extenderían hasta el 8 de mayo, con la participación de Filipinas, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Francia y, por primera vez de forma activa, las Fuerzas de Autodefensa de Japón. El 22 de abril, el nuevo buque de desembarco tipo 076 de la PLAN zarpó de Shanghái para iniciar pruebas de mar, mientras el Comando del Teatro del Sur desplegó el 24 de abril un grupo de tarea al este del estrecho de Luzón integrado por un destructor tipo 055, un destructor tipo 052D, una fragata tipo 054A y un buque logístico tipo 903A, en una demostración de capacidad de proyección más allá de la primera cadena de islas.

Entre el 21 y el 28 de abril, la Guardia Costera de China (CCG, por sus siglas en inglés) realizó incursiones en las aguas restringidas de las islas Kinmen los días 21, 24 y 28, permaneciendo dos horas en cada ocasión antes de retirarse ante las advertencias de la Administración de Guardacostas de Taiwán (CGA, por sus siglas en inglés). El 22 de abril, un buque de la CCG incursionó además en las aguas contiguas de la isla Pratas, desactivando su sistema de identificación automática (AIS) durante quince horas para evadir el rastreo convencional y restableciendo la señal el 23 de abril al retirarse. El 28 de abril, en respuesta a los ejercicios Balikatan 2026, el Comando del Teatro del Sur ordenó maniobras de combate de alta intensidad en el mar de la China Meridional. Esa misma jornada, el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán (MND) detectó 22 aeronaves del EPL en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés), comprometiendo los sectores norte y suroeste.

El 1 de mayo, la Administración Nacional de Regulación Financiera de China ordenó reservadamente a los bancos estatales congelar créditos a refinerías independientes sancionadas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Al día siguiente, el Ministerio de Comercio de la RPC adoptó una postura contradictoria al activar por primera vez su Ley Antisanciones de 2021, bloqueando el cumplimiento de las medidas estadounidenses contra la operadora portuaria Qingdao Haiye Oil Terminal Co. El 4 de mayo, un petrolero chino fue atacado en el estrecho de Ormuz frente a las costas de los Emiratos Árabes Unidos. Sin víctimas ni daños graves, el incidente expuso la vulnerabilidad energética de la región y presionó especialmente a Filipinas, que cubre el 98 % de su consumo de petróleo con importaciones; con una inflación del 7,2 % en abril, el presidente Ferdinand Marcos Jr. declaró el estado de emergencia nacional y propuso el 8 de mayo, en la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) celebrada en Cebú, reabrir negociaciones con Beijing para la exploración conjunta de hidrocarburos en el mar de la China Meridional.

El 7 de mayo, la CCG incursionó en las aguas territoriales adyacentes a las islas Diaoyu —denominadas Senkaku por Japón—, declarando que operaba en «aguas territoriales chinas». Ese mismo día, la CGA localizó el buque de investigación chino Tongji a cinco millas náuticas de las aguas restringidas de Taiwán; tras ejecutar interferencias electromagnéticas sin resultado, el buque continuó sus prospecciones hidrológicas no autorizadas hasta el 11 de mayo. Ese episodio se inscribió en el patrón de guerra hidrográfica que Beijing desarrolla bajo la iniciativa «Océano Transparente», orientada a recopilar datos de batimetría y corrientes de profundidad para las operaciones de la flota de submarinos del EPL. Ese mismo 7 de mayo se registró la jornada de mayor tensión en la ADIZ, con 22 aeronaves y 61 buques comprometiendo simultáneamente los sectores norte, centro, suroeste y este en un ensayo táctico de bloqueo integral.

El 8 de mayo el Yuan Legislativo de Taiwán aprobó un presupuesto complementario de defensa de 780.000 millones de dólares taiwaneses (NTD), unos 25.000 millones de dólares estadounidenses, tras ceder la coalición opositora del Kuomintang (KMT) y el Partido del Pueblo de Taiwán (TPP) ante la presión del comandante del Comando del Indo-Pacífico, almirante Samuel Paparo, y del director del Instituto Americano en Taiwán (AIT), Raymond Greene. El presupuesto se estructura en dos tramos: 300.000 millones de NTD para el paquete de armas aprobado en diciembre de 2025 —HIMARS, obuses M109A7, drones antiblindaje y misiles Javelin y TOW— y 480.000 millones de NTD para un paquete futuro que incluye sistemas antibalísticos y antidrones. Entre el 13 y el 15 de mayo, el presidente Donald Trump y el secretario general Xi Jinping celebraron una cumbre en Beijing que concluyó sin acuerdos sustanciales en seguridad: Washington mantuvo las sanciones secundarias sobre el comercio de crudo iraní y Xi acudió con menor margen de maniobra, al haber quedado invalidadas sus presiones previas con la aprobación del presupuesto taiwanés. El 18 de mayo, pilotos de la Aviación Naval del EPL emitieron advertencias consecutivas a aeronaves taiwanesas en el sector suroeste de la ADIZ a las 8:57, 8:59 y 9:00 horas; las fuerzas aéreas de los Estados Unidos respondieron con nueve transmisiones reafirmando el derecho a la libre navegación en espacio aéreo internacional, desafiando explícitamente el intento de Beijing de establecer jurisdicción militar exclusiva sobre el Estrecho.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

Durante la primera quincena de mayo de 2026, Beijing utilizó su presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para proyectarse ante la comunidad internacional como el principal defensor del multilateralismo y, al mismo tiempo, como el interlocutor indispensable para cualquier arquitectura de seguridad global. Con esa plataforma, el embajador chino Fu Cong presentó a su país como el mayor contribuyente efectivo al presupuesto regular de la organización y criticó abiertamente la deuda acumulada por Estados Unidos con el organismo. Además, en un movimiento que sorprendió a varios representantes diplomáticos, Fu Cong expresó el respaldo de Beijing a la candidatura de una mujer para el cargo de secretaria general, así como su apoyo a que el turno correspondiera a la región de América Latina y el Caribe. Este gesto fue interpretado como un esfuerzo deliberado por ampliar la influencia china más allá de su esfera tradicional en Asia.

En el plano normativo, el canciller Wang Yi presidió un debate ministerial abierto bajo el lema de la defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Durante ese foro, Beijing articuló lo que denominó «multilateralismo real» en torno a cuatro ejes: la primacía de la cooperación sobre la confrontación, la democratización de las relaciones internacionales frente a la “hegemonía de unos pocos”, el respeto a la diversidad de modelos de desarrollo sin interferencias externas y la exigencia de que las grandes potencias cumplan con sus obligaciones financieras ante la organización. En materia de seguridad, China propuso que la gobernanza de las tecnologías emergentes, en particular la inteligencia artificial, se rigiera por principios de equidad y no fuera instrumentalizada con fines militares o hegemónicos. Asimismo, abogó por la reapertura del estrecho de Ormuz, exigiendo tanto el levantamiento de las restricciones iraníes como el cese del bloqueo naval estadounidense, en un posicionamiento que buscaba capitalizar el malestar de los países dependientes del suministro energético que transita por esa vía marítima.

El 13 de mayo, el presidente Donald Trump llegó a Beijing, constituyendo la primera visita de un mandatario estadounidense a China en casi una década. Las delegaciones de ambos países reunieron a los principales actores políticos, militares y empresariales del momento. Por parte estadounidense, participaron el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario del Tesoro Scott Bessent, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el asesor de Seguridad Nacional Robert Gabriel. A ellos se sumó una delegación empresarial integrada por los directores ejecutivos de Tesla, Apple, Nvidia, Boeing y GE Aerospace. Por parte china, Xi Jinping estuvo acompañado por el viceprimer ministro He Lifeng, principal arquitecto de la política económica, y por el canciller Wang Yi.

Al día siguiente, el 14 de mayo, se celebraron las conversaciones formales en el Gran Salón del Pueblo, seguidas de un banquete de Estado. Xi Jinping advirtió de forma directa que cualquier gestión inadecuada del estatus de Taiwán conduciría inevitablemente a un conflicto armado, e invocó el concepto académico conocido como la «trampa de Tucídides» para subrayar el riesgo sistémico de una escalada no deseada entre las dos potencias. Adicionalmente, exigió que Washington pasara de la postura de no apoyar la independencia de la isla a oponerse formalmente a ella, lo que implicaría un cambio sustancial en la política estadounidense sostenida por décadas. Trump, por su parte, adoptó una postura marcadamente transaccional: calificó el paquete de armamento por valor de catorce mil millones de dólares, aprobado por el Congreso para Taiwán, como una “ficha de negociación”, y declinó confirmar si el país defendería militarmente a la isla ante un eventual ataque, argumentando que no deseaba revelar su posición estratégica.

A pesar de las profundas divergencias en materia de seguridad, la cumbre produjo acuerdos concretos en el ámbito comercial. China se comprometió a adquirir doscientos aviones Boeing, con opción de ampliar el pedido hasta setecientas cincuenta unidades, lo que beneficiaría a GE Aerospace con el suministro de hasta cuatrocientos cincuenta motores. En el sector agrícola, Beijing asumió compromisos de compra por diecisiete mil millones de dólares anuales en carne de res, aves de corral y soja para el período 2026-2028, al tiempo que restauró el acceso al mercado para cientos de plantas procesadoras de carne estadounidenses. Ambos gobiernos acordaron también la creación de dos nuevos organismos bilaterales: la Junta de Comercio, para gestionar el intercambio de bienes no sensibles y las reducciones arancelarias recíprocas, solo supeditadas a parámetros técnicos, y la Junta de Inversiones, destinada a regular el acceso a mercados y las restricciones tecnológicas. En cambio, no se alcanzó ningún acuerdo sobre los controles de exportación de semiconductores avanzados —Beijing presionó sin éxito por el levantamiento de las restricciones al chip H200 de Nvidia— ni sobre el conflicto en Irán, donde Xi rechazó ejercer presión sobre Teherán para forzar un alto el fuego.

Simultáneamente, ese mismo 14 de mayo y el día siguiente, los cancilleres del bloque BRICS se reunieron en Nueva Delhi. La reunión concluyó sin declaración conjunta, hecho inédito en la historia del bloque ampliado. El principal punto de fractura fue la guerra en Irán: la delegación iraní reclamó una condena explícita a las acciones militares de Israel y Estados Unidos, propuesta que los Emiratos Árabes Unidos y la India bloquearon para preservar sus vínculos con Occidente. El resultado fue un escueto documento presidencial que apenas logró disimular las divergencias mediante notas al pie y reservas en párrafos clave, evidenciando que la cohesión del bloque se desplaza progresivamente de lo político hacia lo estrictamente financiero.

El 15 de mayo, tras una sesión de conversaciones más informales en el recinto de Zhongnanhai, Trump partió de Beijing. En los días inmediatamente posteriores, el presidente taiwanés Lai Ching-te rechazó que la seguridad de la isla pudiera tratarse como moneda de cambio y reafirmó que las adquisiciones de armamento constituían el principal elemento disuasorio frente a las presiones de Beijing. La cumbre dejó una tregua táctica entre las dos potencias, aunque a costa de una incertidumbre creciente entre sus aliados regionales y de un orden multilateral que lucha por mantener su relevancia ante una competencia cada vez más bilateral y transaccional.

ASIA-PACÍFICO MERIDIONAL

Países Nivel de la Subregión
Sudeste Asiatico 🟡 Acciones (2.2)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.1 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.6 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta internacional 1.8 🟡 Acciones

 

La situación de las últimas tres semanas en el Asia-Pacífico Meridional ha estado marcada principalmente por dos hechos acontecidos en territorio filipino: por un lado, la cuadragésima octava Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), celebrada en Cebú; por otro lado, los Ejercicios Balikatan 2026, llevados a cabo a lo largo de las islas filipinas. En ese sentido, la diplomacia y las operaciones militares han ocupado un lugar central a través de cambios en la composición de alianzas, ejecución de operaciones militares de gran escala, promulgación de comunicados conjuntos, anulación de acuerdos regionales y firma de acuerdos de defensa.

Si bien es cierto, no se registraron disputas internacionales de gran escala, sí se registró la respuesta de la República Popular China ante la magnitud de los ejercicios Balikatan 2026 con el lanzamiento de sus propios ejercicios defensivos frente a las costas de la isla de Luzón en Filipinas. Dicha reacción demuestra la intención china de responder ante lo que percibe como una amenaza directa a su autoridad regional. Asimismo, es de destacar el despliegue militar de las Fuerzas Armadas de Myanmar (Tatmadaw) hacia regiones con presencia rebelde, sobre las cuales han ganado control. Estos avances han influido en las políticas migratorias y el turismo de los Estados vecinos.

Situación de Militarización y Operaciones

Las últimas tres semanas estuvieron marcadas por la magnitud y el carácter histórico de los Ejercicios Balikatan 2026, realizados entre el 20 de abril y el 8 de mayo en su cuadragésima primera edición del esfuerzo conjunto anual entre Estados Unidos y Filipinas. Este año se caracterizó por la participación de siete Estados, la mayor cantidad registrada en la historia del ejercicio. Asimismo, la suma de más de 17.000 soldados desplegados solo resulta comparable con Balikatan 2023, que contó con alrededor de 17.600 efectivos. A ello se suma una cobertura sin precedentes de los ámbitos terrestre, aéreo, marítimo y aeroespacial, junto con el más extenso empleo de sistemas avanzados de defensa en la historia del ejercicio. No obstante, el hecho más destacado de Balikatan 2026 es la inclusión de Japón ya no como Estado observador, sino como participante directo. Se trata de un hecho sin precedentes, pues marca la primera vez que Tokio lanza un misil tanto en suelo filipino como en territorio internacional desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, tras varias décadas de restricciones y ambigüedad respecto de la cooperación militar bilateral.

Las vicisitudes que envuelven la coyuntura del mar de la China Meridional han llevado a los actores regionales a acentuar su postura frente a las disputas activas. La respuesta de la República Popular China ha sido contundente: ante el alcance de los Ejercicios Balikatan 2026, anunció el lanzamiento de ejercicios de defensa a cargo del Ejército Popular de Liberación (EPL), los cuales se ejecutaron en las costas de la isla norteña de Luzón, en las aguas del mar de la China Meridional. Ello constituyó una respuesta directa a las actividades militares aliadas que, según Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores de China, representaban una amenaza a la estabilidad regional en un contexto en el que, según Beijing, el Indo-Pacífico debería orientarse a la reducción de tensiones geopolíticas.

Entre los principales ejercicios de entrenamiento llevados a cabo en Balikatan 2026 destacó el lanzamiento de misiles antibuques tipo 88 por parte de la Fuerza de Autodefensa Terrestre de Japón, en el marco de un ejercicio de hundimiento de buques. La relevancia del hecho radica en el carácter histórico que supone la reintegración de las fuerzas japonesas a operaciones militares en territorio extranjero. Además, se realizaron ejercicios de defensa costera frente a escenarios de invasión, operaciones logísticas de desembarco, maniobras aéreas de combate y pruebas de sistemas de aeronaves no tripuladas (UAV, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, pese a ser los ejercicios más importantes del período, Balikatan no fue el único esfuerzo militar conjunto de Estados Unidos en el Sudeste Asiático. El 8 de mayo, fecha de conclusión de Balikatan 2026, dio inicio la segunda fase de los Ejercicios Salaknib, también en territorio filipino, con fecha de cierre prevista para el 20 de mayo. Estos ejercicios se enfocan en fortalecer la disuasión en los archipiélagos mediante la defensa costera y cuentan igualmente con la participación de Australia, Nueva Zelanda y Japón. Por otra parte, entre el 4 y el 15 de mayo, Estados Unidos llevó a cabo los Ejercicios Tiger Balm 2026 junto a Singapur en la Base Conjunta Lewis-McChord y en el Centro de Entrenamiento de Yakima, en el estado de Washington. Estos ejercicios conjuntos marcaron la cuadragésima quinta edición del esfuerzo bilateral y tuvieron como principales objetivos las maniobras de tiro real con armas combinadas, con el fin de mejorar la interoperabilidad y los procesos de integración aire-tierra para el fortalecimiento de las operaciones multidominio.

En el plano de la industria de defensa, otro desarrollo significativo fue el acuerdo de cooperación entre la empresa vietnamita de alta tecnología Viettel High Tech y diversas firmas turcas, con miras a expandir las capacidades tecnológicas en el ámbito defensivo. La asociación abarca las comunicaciones militares, la infraestructura de redes 5G —en colaboración con Karel Electronics y ULAK Communications—, los sistemas antidron y las tecnologías de defensa de nueva generación. Entre los demás socios turcos figuran Turkcell, Türk Telekom, STM, SDT, Aspilsan, EPROM, TÜBİTAK BİLGEM, Titra Teknoloji y Havelsan. Las áreas contempladas por los acuerdos incluyen la guerra electrónica, los sistemas antidron, las tecnologías láser de alta potencia, la inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR, por sus siglas en inglés), la electrónica de defensa y la infraestructura energética para plataformas de alta tecnología. Estos acuerdos se concretaron en el marco de SAHA 2026, evento de exhibición en defensa e ingeniería aeroespacial celebrado en Estambul.

Operaciones de disparo de blancos con la ametralladora 240B en las Dunas de La Paz, llevadas a cabo por soldados estadounidenses, durante los Ejercicios Balikatan 2026, en Filipinas.

 

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

Más allá de la respuesta china frente a Balikatan en las costas filipinas, el Asia-Pacífico no ha presenciado una confrontación militar directa en las últimas semanas. No obstante, un hecho interno de considerable repercusión sobre el turismo y la política migratoria regional ha sido el avance del Ejército de Myanmar —conocido como Tatmadaw— sobre regiones controladas por grupos rebeldes, en el marco de la guerra civil en curso. A través de medidas como el reclutamiento masivo y nuevas ofensivas estratégicas, las fuerzas de Myanmar han recuperado el control de diversas provincias, entre ellas Sagaing, Mandalay y Rakhine, así como de estados del noreste del país limítrofes con China y Tailandia. A raíz de ello, Beijing, Bangkok y Nueva Delhi siguen de cerca los acontecimientos en Myanmar, dado el impacto directo que la dinámica interna birmana genera sobre el turismo, los flujos de refugiados, las rutas comerciales, los corredores aéreos y la seguridad de los desplazamientos.

En ese contexto, el acercamiento de India hacia Myanmar del 7 de mayo constituyó el primer contacto internacional con el gobierno birmano desde la asunción de su nuevo comandante en jefe, el general Min Aung Hlaing, el pasado 30 de marzo. El jefe de la Armada india, el almirante Dinesh Kumar, sostuvo reuniones con la autoridad birmana en las que se abordaron los ejercicios militares conjuntos, la cooperación para contrarrestar a los grupos armados que operan a lo largo de la frontera común, el comercio marítimo y los mecanismos para fortalecer los lazos bilaterales en materia de defensa.

En cuanto a las relaciones entre Tailandia y Camboya, el 5 de mayo se formalizó la anulación del Memorando de Entendimiento (MOU) suscrito en 2001, mediante el cual ambos Estados habían establecido un régimen compartido de administración marina en el área marítima de reclamaciones territoriales superpuestas. Hasta este mes, dicho MOU había cumplido la función de suspender las disputas territoriales marítimas entre ambos países. Sin embargo, el gobierno tailandés argumentó que, durante los 25 años de vigencia del acuerdo, ni las negociaciones de delimitación marítima ni los proyectos de exploración conjunta de recursos habían prosperado. En ese sentido, el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, declaró que Bangkok buscará a partir de ahora delimitar la frontera marítima directamente conforme a lo estipulado por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) y el derecho internacional consuetudinario.

El almirante Dinesh Kumar Tripathi, jefe del Estado Mayor Naval de la India, realizó una visita oficial de cuatro días a Birmania (Myanmar) del 2 al 5 de mayo de 2026 para sostener reuniones clave de alto nivel estratégico.

 

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La 48.ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), realizada entre el 6 y el 8 de mayo, constituyó la primera edición completa tras la inclusión del undécimo miembro, Timor Oriental, incorporado durante la 47.ª Cumbre en Kuala Lumpur, Malasia. La ciudad de Cebú se convirtió en el principal espacio de discusión de temas prioritarios para la subregión, como la importancia de la seguridad energética, afectada por el cierre del estrecho de Ormuz a raíz del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos Jr., priorizó tres temas: (1) fortalecer la seguridad y la resiliencia energética regional, (2) estabilizar la seguridad alimentaria y (3) mantener la seguridad de los nacionales de la ASEAN. Las dos primeras problemáticas tienen como causa directa la crisis en Medio Oriente. Por ello, el presidente filipino propuso crear un mecanismo de almacenamiento de combustible para la subregión, similar a la Reserva de Arroz de Emergencia de la ASEAN+3 (APTERR, por sus siglas en inglés), suscrita en 2011 y vigente desde 2013.

Al ser una región importadora neta de combustibles, los líderes de los países de la ASEAN adoptaron la Declaración de los Líderes de la ASEAN sobre la Respuesta a la Crisis de Medio Oriente, estructurada en los siguientes seis pilares: (1) fortalecer la coordinación y la acción institucional ante situaciones de crisis; (2) fortalecer la seguridad energética y la resiliencia regional; (3) fortalecer la resiliencia financiera y la estabilidad macroeconómica; (4) salvaguardar la seguridad alimentaria y las cadenas de suministro agrícola; (5) fortalecer el comercio, las cadenas de suministro y la estabilidad de los mercados; y (6) fortalecer la respuesta civil y humanitaria.

Los Ejercicios Balikatan 2026, entrenamientos conjuntos anuales entre Filipinas y Estados Unidos, fueron los más grandes de la historia, tanto en cantidad de países participantes como en cantidad de tropas desplegadas, cobertura de dominios y empleo de sistemas avanzados de defensa. Además, la República Popular China, como medida de contrapeso, anunció ejercicios del Ejército Popular de Liberación (EPL) ante la inclusión histórica de Japón en las maniobras de Balikatan, lo que refleja el incremento de las tensiones en el mar de China Meridional, escenario de disputas marítimas en curso.

Con respecto a la política exterior indonesia, Shinjiro Koizumi, ministro de Defensa de Japón, y Sjafrie Sjamsoeddin, ministro de Defensa de Indonesia, firmaron un nuevo Arreglo de Cooperación en Defensa destinado al suministro de equipamiento y promoción de una asociación tecnológica entre ambos Estados para fortalecer sus capacidades de disuasión marítima. El acuerdo se concretó durante la visita del ministro japonés a Bali y Yakarta entre el 3 y el 4 de mayo. Además, Indonesia confirmó la discusión de un acuerdo sobre la adquisición de fragatas clase Mogami y submarinos japoneses, negociación discutida durante la misma visita. El jefe de la Armada de Indonesia, Muhammad Ali, declaró que la propuesta japonesa aún se encuentra en conversaciones y será decidida por el Ministerio.

Adicionalmente, Indonesia celebró negociaciones con Turquía para el desarrollo de drones de nueva generación. El acuerdo contempla que la firma turca Baykar entregue su modelo de aeronave no tripulada de combate Kızılelma para el año 2028. En esa misma línea, con el fin de asegurar su diversificación de proveedores, Yakarta reservó la adquisición de aeronaves de combate tipo Kaan de Turquía, pese a haber avanzado hacia la compra de los cazas surcoreanos FA-50. Ambas decisiones se enmarcan en el contexto de las disputas en el mar de China Meridional.

La política exterior vietnamita se ha orientado últimamente a fortalecer sus lazos de defensa con actores estratégicos. Uno de ellos ha sido Suecia, socio europeo con quien se sostuvo conversaciones de alto nivel en Hanói entre el general Phan Van Giang, ministro de Defensa de Vietnam, y Johan Ndisi, embajador de Suecia en Vietnam. Durante una reunión llevada a cabo el 12 de mayo, Giang reconoció a Suecia como uno de sus socios más importantes en el norte de Europa. Asimismo, destacó que la cooperación en la industria de defensa y en tecnología de telecomunicaciones son áreas clave de trabajo conjunto, aunque señaló que el potencial para una colaboración más estrecha aún no ha sido aprovechado plenamente. En esa misma línea, el ministro Giang invitó a líderes y empresas suecas a participar en la Exposición de Defensa de Vietnam, prevista para diciembre de 2026, donde firmas internacionales realizarán demostraciones de tecnología y equipamiento militar.

Por otro lado, los ministerios de Defensa de Vietnam y Rusia celebraron reuniones para profundizar su cooperación en defensa. Sobre la base del Memorando de Entendimiento (MOU) firmado en 2022 en materia de legislación defensiva y militar, ambas partes acordaron organizar intercambios, compartir experiencias en trabajo legislativo e institucional, y promover la cooperación en la formación de recursos humanos en los ámbitos legal y militar.

Con respecto a los acuerdos de defensa de Malasia, Kuala Lumpur busca una resolución diplomática con Noruega tras la cancelación abrupta de un contrato de misiles antibuques negociado durante varios años con la firma noruega Kongsberg Defence & Aerospace, valorado en 570 millones de ringgits malayos. La transferencia estaba prevista para abril, cuando el gobierno noruego resolvió revocar las licencias de exportación vinculadas al acuerdo. Ante ello, Kongsberg invocó la cláusula de fuerza mayor, lo que implica que no estaría obligada a reembolsar los fondos ya abonados por el gobierno malayo. Como alternativa, Malasia recurrió al sistema de misiles antibuques Atmaca de la firma turca Roketsan, cuyo valor, aunque no ha sido revelado, sería inferior al del sistema noruego. El acercamiento malayo a Turquía también se expresó en el contrato con Desan Shipyard, que fabricará buques de misión multipropósito para Malasia. Adicionalmente, un escuadrón de dieciocho aeronaves de combate FA-50 de origen surcoreano llegará a Malasia a finales de año con el objetivo de reemplazar a los cazas F/A-18 Hornet y Sukhoi Su-30MKM, proyectados para su retiro en 2035.

Por último, Singapur alcanzó un acuerdo con Indonesia y Malasia para garantizar la libre navegación a través del estrecho de Malaca, la ruta comercial marítima de mayor tráfico del mundo y de importancia crítica para el comercio global y regional. El acuerdo se concretó pocas semanas después de que el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia planteara la posibilidad de establecer una tarifa de tránsito en el contexto del cierre del estrecho de Ormuz.

PACÍFICO SUR

Países Nivel de la Subregión
Australia, Nueva Zelanda, islas del Pacífico 🟡 Acciones (2.1)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.3 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.1 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta internacional 2.0 🟡 Acciones

 

El Pacífico Sur experimentó entre el 27 de abril y el 17 de mayo de 2026 una reconfiguración simultánea en tres planos interdependientes. En el ámbito de la defensa, Australia concentró decisiones de adquisición de gran escala: seleccionó el sistema de misiles HIMARS/PrSM de largo alcance, adquirió vehículos Bushmaster de próxima generación, estandarizó la propulsión de su flota de fragatas con la turbina Rolls-Royce MT30 e inició la producción soberana de motores de cohete en Mulwala. Nueva Zelanda avanzó en paralelo con la preselección de candidatos para renovar sus fragatas clase Anzac.

En el plano de la seguridad territorial, la amenaza más grave provino del crimen organizado transnacional: carteles de la droga intentaron asaltar armerías militares en Fiyi, forzando el despliegue de una Fuerza de Tarea Conjunta que el 17 de mayo declaró la guerra total contra el narcotráfico.

En el ámbito diplomático, el nombramiento de Meghan Quinn al frente de la Secretaría de Defensa australiana, la propuesta ucraniana de coproducción de drones a Nueva Zelanda y el cambio de gobierno en las islas Salomón dominaron la agenda. La elección de Matthew Wale generó expectativas occidentales que su ratificación del principio de una sola China moderó de inmediato.

Situación de Militarización y Operaciones

El entorno de seguridad y defensa del Pacífico Sur atravesó durante este período una reconfiguración acelerada, caracterizada por la transición desde una doctrina de defensa costera y patrullaje de baja intensidad hacia la consolidación de capacidades soberanas de ataque de largo alcance, disuasión integrada y defensa antiaérea terminal. Este proceso responde a las directrices de la Estrategia de Defensa Nacional de Australia de 2026 y su Programa de Inversión Integrada, concebidos para proyectar el poder militar de manera disuasiva sobre los accesos septentrionales de la subregión.

El 28 de abril de 2026 concentró la mayor densidad de decisiones de adquisición del período y marcó el inicio efectivo de este ciclo de modernización. En primer lugar, el gobierno australiano seleccionó formalmente el Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad —conocido por sus siglas en inglés, HIMARS— y el Misil de Ataque de Precisión (PrSM) de Lockheed Martin en el marco del proyecto LAND 8113 Fase 2, con una inversión de 2300 millones de dólares. La decisión supuso el descarte del sistema StrikeMaster, propuesto por Kongsberg y Thales, que combinaba el Misil de Ataque Naval (NSM) sobre un vehículo Bushmaster con un alcance máximo de 300 kilómetros. La preferencia por el PrSM —cuyas iteraciones futuras, en particular el Incremento 4, proyectan alcances superiores a los 1000 kilómetros— y su integración en el nuevo Regimiento 15 de la Real Artillería Australiana en el Edinburgh Defence Precinct representa un cambio de paradigma estratégico. La inmensidad marítima del Pacífico Sur exige vectores de mayor alcance con capacidad de búsqueda de blancos móviles, lo que dota a las fuerzas terrestres australianas de capacidades de denegación de área y control del mar en corredores críticos, conocidas en la doctrina anglosajona como A2/AD, sigla de Anti-Access/Area Denial.

Ese mismo 28 de abril, el gobierno australiano anunció además una inversión de 855 millones de dólares para adquirir cerca de 300 vehículos de movilidad protegida Bushmaster de próxima generación, fabricados por Thales en Bendigo. Estos vehículos incorporan mayor capacidad de generación de energía auxiliar para sostener sistemas informáticos de combate complejos, estaciones de armas remotas y futuros sistemas de energía dirigida orientados a neutralizar drones tácticos, una modificación que recoge directamente las lecciones de los conflictos contemporáneos en Europa y Oriente Próximo. En el plano naval, la misma jornada confirmó la incorporación de las turbinas de gas Rolls-Royce MT30 para propulsar las futuras fragatas de la clase Mogami modificada —hasta once unidades— en el programa Sea 3000, valuado en 7100 millones de dólares, suscrito con Mitsubishi Heavy Industries (MHI). Dado que la turbina MT30 también equipa a las fragatas antisubmarinas clase Hunter, la Real Armada Australiana (RAN, por sus siglas en inglés) unifica su base de entrenamiento, ingeniería y mantenimiento a largo plazo, reduciendo el riesgo de parálisis operativa derivada de la fragmentación de la cadena de suministro.

El 29 de abril, en paralelo a las decisiones de adquisición, se inició formalmente una investigación administrativa independiente sobre la gobernanza y los procesos de reclutamiento de la promoción 1/2026 de la Fuerza de Defensa de Papúa Nueva Guinea (PNGDF). La inclusión del brigadier general australiano Nick Foxall en el comité investigador subrayó la dependencia estructural de Port Moresby respecto del asesoramiento de Canberra para preservar la cohesión y la transparencia de su fuerza. Las implicaciones de esta auditoría se harían más nítidas semanas después, cuando el primer ministro James Marape ordenó una reestructuración profunda al conocer los hallazgos del Integrated Force Audit de 2024, según los cuales de una plantilla aprobada de 5000 militares solo 3057 puestos se encontraban cubiertos, lo que evidenciaba un déficit operativo de casi 2000 plazas.

El 30 de abril, Australia avanzó un paso adicional en materia de resiliencia industrial con el anuncio de una inversión inicial de 126,9 millones de dólares para establecer la producción nacional de motores de cohete de combustible sólido (SRM) en las instalaciones de Mulwala, Nueva Gales del Sur, designando a Northrop Grumman Australia como socio industrial preferente. El plan contempla la fabricación autónoma de motores para los misiles GMLRS —Guided Multiple Launch Rocket System— a partir de 2030 y la puesta en marcha de un Complejo de Fabricación de Motores de Cohete de gran escala en 2033, con la participación de firmas como DefendTex, Black Sky Industries y Anduril Australia.

No obstante, este avance industrial contrastó con las dificultades técnicas reveladas el 1 de mayo en el programa LAND 400 Fase 3. Los análisis del vehículo de combate de infantería AS21 Redback, desarrollado por Hanwha, detectaron fallos persistentes en el control de peso de la plataforma, la precisión de los sistemas de tiro y la fiabilidad de la estación de armas remota, lo cual pone en riesgo el despliegue operativo previsto para 2028.

Tras este período de evaluación técnica, el 7 de mayo Nueva Zelanda dio un paso de alineamiento estratégico al preseleccionar la fragata británica Type 31 y la clase Mogami modificada de Japón como las dos únicas competidoras para el reemplazo de sus fragatas clase Anzac, en un proceso que refuerza la interoperabilidad naval con Australia y el Reino Unido en el conjunto de la región.

El 11 de mayo avanzó la consolidación de la arquitectura de defensa terminal de las nuevas fragatas australianas, cuando MHI y Raytheon suscribieron un contrato para el suministro de sistemas SeaRAM destinados a las tres primeras unidades de la clase Mogami. Este sistema integra los sensores Phalanx con misiles de fuselaje giratorio, denominados RAM —Rolling Airframe Missile—, en un montaje autónomo que no requiere integración profunda en la superestructura del buque, lo que representa una solución rápida y eficaz frente a misiles antibuque y enjambres de drones de ataque. El contrato fue anunciado oficialmente el 12 de mayo, jornada en que se difundieron los detalles técnicos completos de la adquisición.

El ciclo de modernización táctica se cerró el 14 de mayo con la firma del contrato entre Hydrix y el Grupo NIOA para diseñar e integrar una carga útil de neutralización de drones —denominada C-UAS, sigla de Counter-Unmanned Aircraft System— compuesta por un detonador de proximidad inerte y un efector cinético, concebida para sistemas aéreos no tripulados pequeños, conocidos como sUAS. Esta iniciativa representa la respuesta industrial australiana a la amenaza asimétrica de los drones de bajo costo en teatros de operaciones contemporáneos y se enmarca en las directrices prioritarias de la Fuerza de Defensa de Australia (ADF).

En conjunto, los sucesos registrados entre el 28 de abril y el 14 de mayo de 2026 configuran una estrategia coherente de modernización soberana que combina fuegos de largo alcance, movilidad terrestre protegida, estandarización naval, autonomía industrial en propulsión de misiles y defensa antidrones, con el objetivo de consolidar una postura disuasiva eficaz en los corredores marítimos del Pacífico Sur.

El M142 HIMARS (Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad) es un sistema de lanzamiento múltiple de misiles y cohetes guiados desarrollado por la empresa estadounidense Lockheed Martin.

 

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

La seguridad marítima y territorial en el Pacífico Sur durante el período examinado se definió por la tensión entre los esfuerzos tradicionales de los Estados por afirmar su control soberano mediante activos patrulleros y la emergencia de crisis de seguridad híbrida provocadas por el crimen organizado transnacional. Esta dinámica desplazó el foco de las disputas puramente interestatales hacia un escenario de confrontación interna en el que la soberanía de los Estados insulares es desafiada directamente por redes asimétricas.

El primer suceso relevante del período tuvo lugar el 28 de abril de 2026, cuando el astillero Austal Australia entregó la vigésima cuarta patrullera de casco de acero de la clase Guardian, posteriormente asignada a la República de las Maldivas. Esta transferencia cerró la fase de adquisición del Proyecto de Reemplazo de Patrulleras del Pacífico, conocido como SEA3036-1, financiado por el Programa de Seguridad Marítima del Pacífico de Australia. La embarcación permite a las Maldivas realizar patrullas sistemáticas en su Zona Económica Exclusiva (ZEE) para combatir la pesca ilegal y el contrabando. La incorporación del buque a la flota de la Guardia Costera de las Maldivas se formalizó el 4 de mayo de 2026, cuando la unidad inició sus operaciones regulares de patrullaje de larga distancia.

La crisis de seguridad más grave del período se desencadenó en Fiyi a partir del 15 de mayo. Las Fuerzas Militares de la República de Fiyi (RFMF) y la Policía de Fiyi activaron una Fuerza de Tarea Conjunta contra el Narcotráfico de carácter permanente en la División Oeste, bajo el mando del brigadier general Manoa Gadai y con la participación de tropas de las Compañías Delta y Echo. La operación respondió a una amenaza grave revelada por el ministro de Defensa, Pio Tikoduadua: durante abril de 2026, carteles transnacionales de la droga —integrados por organizaciones sudamericanas, tríadas asiáticas y sindicatos armados australianos— intentaron asaltar en dos ocasiones armerías militares de la RFMF para apoderarse de armamento pesado y municiones. La gravedad institucional se agudizó al confirmarse que exmilitares y personal de seguridad en actividad habían sido captados por los carteles y declarados enemigos del Estado por las autoridades. Asimismo, la muerte en custodia militar del sospechoso Jone Vakirisi dio lugar a una investigación policial por presunto homicidio, añadiendo una dimensión jurídica adicional a la crisis.

El 16 de mayo, los patrullajes conjuntos de la RFMF y la Policía de Fiyi continuaron en la División Oeste bajo estado de alerta táctica. Al día siguiente, el 17 de mayo, el mando de la Fuerza de Tarea Conjunta declaró la guerra total contra el narcotráfico, advirtiendo que no existirían refugios para quienes atentaran contra la estabilidad del Estado.

En paralelo a la crisis fiyiana, el 15 de mayo el buque de patrulla HMS Tamar de la Royal Navy fondeó en Tulagi y en Honiara, capital de las islas Salomón, con el propósito de interceptar actividades pesqueras ilegales y fortalecer la cooperación táctica con el Servicio de Policía Real de las islas Salomón (RSIPF). La coincidencia temporal de ambos despliegues —el británico en las islas Salomón y el conjunto en Fiyi— ilustra cómo la presencia naval de potencias aliadas y la movilización de fuerzas locales convergen ante el avance del crimen organizado transnacional como el principal vector desestabilizador de la subregión.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

El panorama diplomático del Pacífico Sur durante el período examinado estuvo condicionado por recambios de liderazgo político e institucional de alta relevancia, propuestas de transferencia tecnológica para la defensa y el mantenimiento de un tenso equilibrio en el marco de la competencia entre potencias occidentales y la República Popular China.

La transición institucional de mayor peso se anunció el 27 de abril de 2026, cuando el primer ministro australiano Anthony Albanese formalizó el nombramiento de Meghan Quinn como la primera mujer en asumir de manera sustantiva la Secretaría del Departamento de Defensa de Australia. Quinn reemplazó a Greg Moriarty, quien se trasladó a Washington para ocupar la embajada australiana ante los Estados Unidos, un movimiento estratégico orientado a reforzar la coordinación bilateral en el marco del acuerdo AUKUS —sigla en inglés del pacto de seguridad tripartito entre Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos— en un momento en que los costos de la infraestructura del astillero de Osborne para la construcción de submarinos de propulsión nuclear registran incrementos significativos.

Al día siguiente, el 28 de abril, el ámbito de la diplomacia de defensa incorporó una dimensión tecnológica con la confirmación de que el embajador de Ucrania en Australia y Nueva Zelanda, Vasyl Myroshnychenko, presentó una propuesta formal al ministro de Defensa neozelandés, Chris Penk, para la coproducción conjunta de drones militares. Wellington analiza esta iniciativa desde diciembre de 2025, lo que generó un debate interno en el que algunos analistas abogan por reorientar parte del presupuesto naval —estimado en hasta 1000 millones de dólares— hacia la manufactura local de drones tácticos. Fabricantes nacionales como Philip Solaris, de Obsidian Systems, cuestionan en cambio la necesidad de la alianza con Ucrania y defienden que la inversión debe concentrarse en estructurar la cadena industrial local de Nueva Zelanda y Australia.

El 29 de abril, el secretario jefe de Papúa Nueva Guinea, Ivan Pomaleu, formalizó la constitución del panel investigador sobre irregularidades en el reclutamiento de la Fuerza de Defensa de Papúa Nueva Guinea (PNGDF), con la participación del brigadier general australiano Nick Foxall. La medida reflejó el ejercicio de una diplomacia de contención de crisis orientada a preservar la transparencia institucional ante el socio regional principal.

El 7 de mayo, el parlamento de las islas Salomón aprobó una moción de censura contra el primer ministro Jeremiah Manele, lo cual precipitó la caída de su gobierno y abrió un período de incertidumbre en uno de los nodos más sensibles de la competencia geopolítica en el Pacífico.

El 13 de mayo, el ministro de Defensa australiano, Richard Marles, anunció el despliegue de una aeronave Boeing E-7A Wedgetail —avión de vigilancia y alerta temprana de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF)— en apoyo a una misión naval liderada por Francia y el Reino Unido en el estrecho de Ormuz, con el objetivo de garantizar la seguridad del tránsito marítimo en esa vía crítica para el comercio global.

El 14 de mayo, fuerzas de Australia, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los Estados Unidos coordinaron una operación de asistencia humanitaria y respuesta ante desastres —conocida por sus siglas en inglés como HADR— en Papúa Nueva Guinea, tras el paso del ciclón Maila. La operación incluyó la entrega de más de 45 toneladas de provisiones mediante personal de aviación militar desplegado bajo los programas de defensa conjunta en la región.

El 15 de mayo, el parlamento de las islas Salomón eligió a Matthew Wale como nuevo primer ministro por 26 votos contra 22. Su llegada al cargo generó expectativas en Canberra y Washington sobre la reactivación del paquete de asistencia y ampliación policial de 190 millones de dólares, demorado por las tensiones con el gobierno anterior. Sin embargo, el 16 de mayo Wale sostuvo su primer encuentro oficial con el embajador chino Cai Weiming y reafirmó la adhesión de su administración al principio de una sola China, además de su intención de profundizar la cooperación comercial y pesquera con Beijing. El pragmatismo demostrado en ese primer contacto puso de manifiesto que la infraestructura de telecomunicaciones instalada por Huawei y la deuda acumulada con China imponen límites estructurales que hacen inviable cualquier reorientación estratégica abrupta, con independencia del perfil ideológico del nuevo liderazgo.

Meghan Quinn PSM asumió oficialmente el cargo de Secretaria del Departamento de Defensa de Australia el 18 de mayo de 2026, convirtiéndose en la primera mujer en liderar de forma permanente la administración civil de esta institución.

 

PACÍFICO ESTE

Países Nivel de la Subregión
Estados Unidos y Canadá 🟡 Acciones (2)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.0 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.0 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta internacional 1.8 🟡 Acciones

 

Durante mayo de 2026, la dinámica estratégica en el Asia-Pacífico profundizó las tendencias observadas en el informe anterior, consolidando un entorno regional marcado por la competencia estructural entre Estados Unidos y China. La región evidenció una creciente militarización, un fortalecimiento de alianzas y una preparación para escenarios de alta intensidad vinculados a Taiwán y al Pacífico occidental, mientras el conflicto en Medio Oriente continuó tensionando parcialmente la disponibilidad logística y operativa estadounidense.

En el plano militar, Washington avanzó hacia modelos de guerra distribuida y multidominio mediante ejercicios como Balikatan 2026, el despliegue de sistemas de ataque de largo alcance y la expansión de programas navales autónomos orientados a reforzar la disuasión frente al crecimiento militar chino. Paralelamente, aliados como Japón, Filipinas, Australia y Canadá asumieron un rol más activo dentro de la arquitectura de seguridad regional.

A nivel diplomático, la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping reflejó una combinación de rivalidad persistente y cooperación limitada. Aunque ambas potencias mantuvieron diferencias profundas sobre Taiwán, tecnología y cadenas de suministro estratégicas, también buscaron preservar canales de diálogo para evitar una escalada directa y sostener cierta estabilidad económica y geopolítica.

Situación de Militarización y Operaciones

La dimensión militar y operativa del Asia-Pacífico durante mayo de 2026 mostró una profundización de las tendencias observadas en el informe anterior, particularmente en torno a la transición estadounidense hacia modelos de disuasión distribuida, integración multidominio y preparación para escenarios de combate de alta intensidad frente a China. La actividad militar en la región continuó ampliándose pese al desgaste derivado de las operaciones en Medio Oriente, lo que consolida un entorno regional crecientemente orientado hacia la competencia entre grandes potencias.

En este contexto, el ejercicio Balikatan 2026 se consolidó como el principal eje de demostración de capacidades militares aliadas en el Pacífico occidental. A diferencia de ediciones anteriores, las maniobras evidenciaron un salto cualitativo en escala y complejidad operativa. Ello se reflejó en la incorporación de ejercicios de fuego real, simulaciones de contradesembarco anfibio, defensa litoral integrada y operaciones multidominio distribuidas sobre puntos estratégicos del archipiélago filipino. Las actividades se concentraron particularmente en Palawan, Luzón y las islas septentrionales cercanas al canal de Bashi, una zona de alta sensibilidad estratégica por su proximidad al estrecho de Taiwán y a las rutas de acceso entre el mar de la China Meridional y el Pacífico occidental.

La integración operacional entre Estados Unidos y Filipinas alcanzó un nivel significativamente más avanzado mediante el despliegue combinado de sistemas HIMARS (Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad), misiles antitanque, drones de primera persona (FPV) y plataformas de vigilancia y reconocimiento distribuidas. Estas capacidades fueron utilizadas en escenarios orientados a simular la defensa del archipiélago filipino frente a amenazas anfibias y marítimas de alta intensidad; se evidencia una adaptación doctrinal cada vez más clara hacia operaciones insulares de negación del mar y control de accesos. Ello refuerza la intención de Washington de consolidar una arquitectura defensiva flexible y dispersa sobre la primera cadena de islas, lo que reduce la dependencia de grandes concentraciones de fuerzas vulnerables a ataques de saturación.

En paralelo, Balikatan 2026 consolidó la creciente internacionalización de la postura de disuasión liderada por Washington. La participación activa de Japón, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, junto con el involucramiento ampliado de fuerzas multinacionales en ejercicios de fuego real y coordinación táctica, evidenció una profundización de la interoperabilidad aliada en escenarios directamente vinculados con una eventual crisis regional. El rol asumido por Japón resultó particularmente relevante, pues su participación en maniobras de alta intensidad cerca de Taiwán refleja la progresiva erosión de las limitaciones tradicionales de su política de defensa y una convergencia cada vez más estrecha con la estrategia regional estadounidense.

Dentro de este marco operativo, uno de los desarrollos más significativos fue la primera prueba con fuego real del sistema de alcance medio Typhon en territorio filipino. El lanzamiento de un misil Tomahawk contra un objetivo simulado a larga distancia marcó un punto de inflexión en las capacidades estadounidenses desplegadas en el Indo-Pacífico, al incorporar herramientas de ataque profundo capaces de operar desde posiciones dispersas en entornos insulares. Más allá de la dimensión técnica, la prueba reflejó un avance sustantivo en la integración entre fuerzas estadounidenses y filipinas, así como en la capacidad de Washington para proyectar fuegos de precisión de largo alcance sobre áreas críticas del teatro regional.

A su vez, las maniobras conjuntas entre Estados Unidos y Filipinas avanzaron hacia la consolidación de una arquitectura de defensa litoral distribuida basada en la integración de sistemas HIMARS y NMESIS (Sistema Naval de Interdicción de Embarcaciones para la Infantería de Marina), complementados por sensores, drones y plataformas multinacionales interoperables. Esta red operativa, desplegada en sectores próximos al canal de Bashi y al norte del archipiélago filipino, apunta a fortalecer capacidades de interdicción marítima frente al crecimiento naval chino y a dificultar eventuales operaciones aeronavales sobre Taiwán. Conceptualmente, esta aproximación refleja la evolución doctrinal estadounidense hacia modelos de red de interdicción distribuida (kill web), donde sensores, plataformas tripuladas y sistemas autónomos se integran en redes capaces de detectar, rastrear y atacar objetivos desde múltiples puntos simultáneamente.

Sin embargo, esta expansión ocurre bajo crecientes tensiones estructurales. Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) advirtió que Estados Unidos podría enfrentar dificultades significativas para sostener un conflicto prolongado de alta intensidad contra China, particularmente tras el desgaste logístico y de municiones provocado por las campañas recientes en Medio Oriente. El informe destacó déficits críticos en inventarios de misiles de largo alcance, la vulnerabilidad de las bases estadounidenses en el Pacífico y una creciente brecha frente a la capacidad industrial militar china, cuya producción opera a ritmos considerablemente superiores a los de la industria de defensa estadounidense.

Estas limitaciones adquieren especial relevancia en el contexto de los escenarios asociados a Taiwán. Según simulaciones desarrolladas por el CSIS, Estados Unidos podría consumir gran parte de sus arsenales de misiles de precisión durante las primeras etapas de un conflicto, mientras instalaciones estratégicas en Japón, Filipinas y Guam permanecerían altamente expuestas a ataques chinos con misiles y drones. En respuesta, Washington continúa acelerando iniciativas orientadas a expandir su capacidad de producción militar, fortalecer la resiliencia logística y desarrollar sistemas autónomos de bajo costo capaces de sostener operaciones prolongadas en entornos altamente disputados.

En esta línea, la Armada estadounidense avanzó significativamente en el desarrollo de capacidades navales no tripuladas mediante el programa de Buques de Superficie No Tripulados de Tamaño Mediano (MUSV, por sus siglas en inglés). La proyección de una flota de decenas de plataformas autónomas orientadas a tareas de vigilancia, guerra antisubmarina, engaño electrónico y ataque distribuido refleja la creciente centralidad de los sistemas autónomos dentro de la doctrina naval estadounidense. Integrados bajo el concepto de Operaciones Marítimas Distribuidas, estos buques buscan expandir la cobertura sensorial, dispersar riesgos operativos y aumentar la persistencia de la presencia naval estadounidense en zonas críticas del Asia-Pacífico, sin depender exclusivamente de plataformas tripuladas de alto valor estratégico.

De manera complementaria, Washington presentó un ambicioso plan de expansión naval orientado a consolidar una fuerza de más de 450 plataformas tripuladas y autónomas hacia comienzos de la próxima década. La iniciativa contempla la expansión de submarinos nucleares, destructores de nueva generación, portaaviones y sistemas marítimos autónomos, además de una profunda movilización industrial destinada a sostener una eventual competencia prolongada con China. La integración de inteligencia artificial, capacidades multidominio y redes de combate distribuidas constituye uno de los ejes centrales de esta transformación estructural.

En conjunto, los desarrollos observados durante mayo de 2026 evidencian que la estrategia militar estadounidense en el Asia-Pacífico atraviesa una etapa de transición acelerada. Frente al crecimiento sostenido de las capacidades navales e industriales chinas, Washington busca reemplazar progresivamente los esquemas tradicionales de concentración de poder por una arquitectura más distribuida, resiliente y tecnológicamente integrada. No obstante, esta transformación ocurre bajo condiciones de fuerte presión operacional y restricciones logísticas, en tanto la necesidad de sostener simultáneamente compromisos globales —particularmente en Medio Oriente— continúa tensando la capacidad estadounidense para mantener superioridad sostenida en el teatro del Asia-Pacífico.

Disparo de un sistema HIMARS por soldados de la 25ª División de Infantería de EE.UU. en un ejercicio de fuego real de contra-desembarco durante Balikatan 2026 en las dunas de La Paz, Laoag City, Filipinas.

 

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

Durante los meses de abril y mayo de 2026, la Armada de los Estados Unidos (U.S. Navy) mantuvo un ritmo operativo sostenido en el Pacífico occidental con el objetivo de garantizar la libertad de navegación y fortalecer la interoperabilidad con sus socios regionales. Las operaciones se desarrollaron de manera escalonada y progresiva, lo que permitió reconstruirlas en orden cronológico para comprender tanto su alcance como su intención estratégica.

El 23 de abril, el USS Blue Ridge (LCC-19), buque insignia de la 7.ª Flota, concluyó su patrulla de primavera. No obstante, sus mandos continuaron coordinando actividades de cooperación marítima (MCA, por sus siglas en inglés) con Filipinas durante los últimos días de abril y los primeros días de mayo. A través de esta plataforma, el mando de la 7.ª Flota sincronizó unidades que operaban bajo distintas doctrinas, al emplear el buque como nodo de comando avanzado en el área de responsabilidad.

En ese mismo período, el USS Ashland (LSD-48) participó en tránsitos multilaterales y en ejercicios de mantenimiento de capacidades bélicas en Cebú y en el mar de la China Meridional, aportando una capacidad anfibia persistente a la región. De forma simultánea, el USS Theodore Roosevelt (CVN-71) llevó a cabo operaciones de vuelo y entrenamiento avanzado de alistamiento en el Pacífico, con el propósito de preservar la capacidad de respuesta inmediata del Grupo de Ataque 9 ante eventuales contingencias.

El 10 de mayo de 2026, el portaaviones USS George Washington (CVN-73) zarpó desde Yokosuka, Japón, escoltado por el crucero USS Robert Smalls, para iniciar patrullas en el mar de la China Meridional y en el Pacífico occidental. Este despliegue del Grupo de Combate del portaaviones constituyó uno de los movimientos de mayor visibilidad estratégica del período, dado el valor geopolítico de las rutas que debía recorrer y la señal disuasoria que implicaba su presencia.

En paralelo al incremento de la presencia naval, la respuesta de los Estados Unidos ante las incursiones registradas en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) mostró durante mayo de 2026 una mayor asertividad en la comunicación directa. Si bien las incursiones a dicha zona son frecuentes, aeronaves de la Fuerza Aérea y de la Armada de los Estados Unidos que operaban en las proximidades del estrecho de Taiwán respondieron por radio —en hasta nueve ocasiones— a las exigencias de pilotos chinos del Ejército Popular de Liberación (EPL), quienes intentaban alejar a las fuerzas aliadas del área. En cada una de esas interacciones, los pilotos estadounidenses afirmaron explícitamente su derecho a operar en espacio aéreo internacional y rechazaron de forma categórica las advertencias emitidas por la República Popular China (RPC).

En conjunto, las acciones registradas entre abril y mayo de 2026 reflejaron una estrategia coherente orientada a consolidar la presencia estadounidense en el Pacífico occidental, a disuadir provocaciones mediante la afirmación sostenida de derechos en aguas y espacios aéreos internacionales, y a profundizar los vínculos operativos con los aliados de la región.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La dimensión diplomática en el Pacífico oriental durante este mes mostró una profundización simultánea de la competencia estratégica y de los mecanismos de gestión de crisis entre Estados Unidos y China. En consonancia con las tendencias observadas en el período anterior, la rivalidad bilateral dejó de concentrarse únicamente en el plano militar para expandirse de manera visible hacia los ámbitos tecnológico, energético, industrial y diplomático global, lo que consolidó una lógica de competencia sistémica con espacios limitados de cooperación selectiva.

Entre el 12 y el 14 de mayo la rivalidad tecnológica continuó como uno de los ejes estructurales de la disputa bilateral. La cumbre celebrada en Beijing entre el presidente Donald Trump y su par chino, Xi Jinping, estuvo marcada por las negociaciones vinculadas a inteligencia artificial, semiconductores, minerales críticos y cadenas de suministro estratégicas. La presencia de figuras como Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA, y Elon Musk reflejó la creciente centralidad del sector tecnológico dentro de la competencia geoeconómica entre ambas potencias. En particular, las discusiones sobre exportaciones de chips avanzados y restricciones vinculadas a inteligencia artificial evidenciaron cómo Washington intenta preservar ventajas tecnológicas estratégicas mientras Beijing busca reducir su dependencia exterior y sostener el acceso a tecnologías críticas.

Esta dinámica se expresó con especial claridad en torno a las tierras raras y los minerales estratégicos. La cumbre concluyó con compromisos chinos para abordar parcialmente la escasez de minerales como el itrio, del escandio y el indio, fundamentales para semiconductores, sistemas aeronáuticos y tecnologías avanzadas. Sin embargo, Washington moderó sus exigencias respecto a la eliminación de los controles de exportación chinos, lo que sugiere un enfoque más pragmático frente a una dependencia manufacturera y tecnológica que continúa siendo estructural. La fuerte caída de las exportaciones chinas de indio hacia territorio estadounidense evidenció, además, la creciente utilización de las cadenas de suministro como instrumento de presión estratégica.

A pesar de estas tensiones, la diplomacia bilateral mostró ciertos espacios de estabilización. La cumbre buscó sostener la tregua comercial alcanzada con anterioridad y evitar una nueva escalada económica en un contexto internacional particularmente sensible. Ambas partes avanzaron en acuerdos vinculados a exportaciones agrícolas y aeronáuticas, así como en mecanismos de gestión comercial, y proyectaron futuras reuniones presidenciales orientadas a mantener canales permanentes de diálogo. En términos políticos, ello refleja un intento por estructurar una relación basada en una competencia administrada, donde la cooperación limitada coexiste con profundas diferencias estratégicas.

El principal foco de fricción sigue siendo Taiwán. Durante la reunión, Xi Jinping advirtió que un manejo inadecuado de la cuestión taiwanesa podría derivar en roces e incluso en un conflicto abierto, con lo que reafirmó que la isla constituye el núcleo más sensible de la relación bilateral. Aunque Washington mantuvo su posición tradicional de apoyo defensivo a Taipéi, ambas partes evitaron una escalada retórica mayor al priorizar la estabilidad general del vínculo. Esta combinación de firmeza estratégica y contención diplomática refleja una lógica de disuasión calibrada, en la que ninguno de los actores parece interesado, al menos por el momento, en provocar una confrontación directa.

La interconexión entre el Indo-Pacífico y Oriente Medio también se volvió más evidente durante el período. La guerra con Irán ocupó un lugar central en la agenda de la cumbre, particularmente por su impacto sobre la estabilidad energética global y la seguridad del estrecho de Ormuz. Según declaraciones del presidente Trump, ambos gobiernos coincidieron en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y discutieron mecanismos para evitar una escalada regional mayor. Aunque Beijing mantuvo una posición más cautelosa y orientada hacia la negociación, el diálogo puso de manifiesto que incluso en un contexto de rivalidad estructural persisten ciertos intereses compartidos vinculados a la estabilidad del comercio energético y a la prevención de desbordamientos regionales.

Inmediatamente después de la visita presidencial a China, el 15 de mayo, el presidente Trump mantuvo una conversación con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, evidenciando la prioridad otorgada por los Estados Unidos a la coordinación estratégica con Tokio. Ambos gobiernos reafirmaron la solidez de la alianza bilateral y abordaron asuntos de seguridad regional, estabilidad en el Asia-Pacífico y coordinación económica, en un contexto marcado por el crecimiento militar chino y las tensiones en torno a Taiwán. La profundización de la cooperación defensiva entre Washington y Tokio refuerza así uno de los pilares centrales de la estrategia de disuasión regional liderada por los Estados Unidos.

El presidente Trump, bajando del avión presidencial el miércoles 13 de mayo para una visita de Estado de tres días a invitación de su par chino, Xi Jinping.

Este es un artículo de opinión. Las opiniones y contenido no reflejan o representan necesariamente la postura del CEERI como institución.

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