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Informe Nº4 – Junio de 2026

Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacionales.

Gonzalo Gabriel Dinamarca –  Coordinador del Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacional – Redactor de las subregiones Asia-Pacífico Central y Pacífico Sur.

Violeta FarinaRedactora de las subregión Asia-Pacífico Norte.

Alejandro Solís – Redactor de las subregión Asia-Pacífico Meridional.

Jesús González Parada – Redactor de las subregión Pacífico Este.

Hillary Samanta Villegas Gómez – Editora.

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Introducción

En un mundo multipolar, la escalada y militarización en Asia-Pacífico redefinen el equilibrio estratégico global. El resurgimiento de potencias como China, Japón e Indonesia, junto con el desplazamiento del centro de gravedad del Atlántico al Pacífico, obliga a un análisis sistemático de riesgos, capacidades y escenarios con impacto directo en la seguridad internacional.

El Grupo de Investigación sobre Paz y Seguridad Internacional del CEERI busca contribuir a una comprensión integral de los acontecimientos vinculados a la seguridad regional, la expansión militar y la dinámica diplomática en Asia-Pacífico. Para ello, desarrolla un seguimiento estructurado en cinco subregiones, definidas por su proximidad geográfica y relevancia estratégica: Asia-Pacífico Norte, Central, Meridional, Pacífico Sur y Este.

Cada subregión se examina a través de tres dimensiones analíticas clave: 1) Militarización y Operaciones; 2) Disputas y Seguridad Territorial; y 3) Diplomacia y Respuesta Internacional. El informe ofrece un análisis descriptivo y una valoración comparativa cuantitativa de la escalada, tanto por subregión como en el conjunto del espacio Asia-Pacífico. El nivel de riesgo se clasifica en cuatro categorías: Tensión (Nivel 1), Acciones (Nivel 2), Amenazas (Nivel 3) y Ruptura (Nivel 4).

(Mapa)

  • Situación de Militarización y Operaciones

Esta dimensión examina el fortalecimiento de las capacidades militares y las actividades operativas de los Estados y actores regionales. Aquí se incluyen los ejercicios conjuntos, maniobras navales, pruebas de misiles, movimientos de tropas o adquisiciones de armamento avanzado, así como las reformas doctrinarias o modernizaciones tecnológicas en curso.

El objetivo es comprender cómo evoluciona la correlación de fuerzas en la región, qué países incrementan su poder militar, y cuáles buscan disuadir o equilibrar la influencia de sus vecinos. Esta dimensión ofrece una lectura técnica y militar de la región, ayudando a identificar patrones de militarización, tendencias en defensa y posibles escenarios de tensión futura.

  • Situación de Disputas y Seguridad territorial

La dimensión aborda las disputas territoriales, marítimas o aéreas que marcan el pulso de la seguridad regional. Asia-Pacífico concentra algunos de los puntos más sensibles del mundo, como el mar de la China Meridional, el estrecho de Taiwán, la península de Corea o las islas Kuriles. En esta sección se documentan y analizan incidentes concretos, como interceptaciones aéreas, encuentros entre buques, violaciones de espacio marítimo o sobrevuelo de zonas exclusivas. También se describen las reacciones oficiales y las medidas adoptadas por los Estados involucrados.

El propósito es ofrecer una visión precisa y comprensible de los disputas que, aunque a veces no lleguen a convertirse en enfrentamientos abiertos, tienen un alto potencial de escalamiento.

  • Situación de Diplomacia y Respuesta internacional

Esta dimensión se centra en el terreno de la diplomacia, la cooperación y las relaciones internacionales. Aquí se analizan los esfuerzos de diálogo, las alianzas militares, las declaraciones conjuntas, los acuerdos bilaterales y las posiciones de organismos multilaterales frente a los acontecimientos de la semana. También se observa el papel de potencias externas en el Asia-Pacífco (como la Unión Europea e India) en su interacción con los países asiáticos.

El análisis permite entender cómo los gobiernos buscan manejar las tensiones mediante la diplomacia, contener las crisis o fortalecer sus asociaciones estratégicas. Asimismo, se estudian las repercusiones económicas, comerciales y energéticas derivadas de las posturas adoptadas. El propósito es ofrecer una perspectiva equilibrada: mostrar que la seguridad regional no depende solo del poder militar, sino también de la habilidad diplomática y la cooperación internacional para reducir riesgos y promover la estabilidad.

Sistema de valoración de la Escalada y Militarización en el Asia-Pacífico

Asia-Pacífico
🟡 Acciones (2.4)
Subregión Nivel – Puntaje
Asia-Pacífico Norte 🟡 Acciones (2.4)
Asia-Pacífico Central 🟡 Acciones (2.5)
Asia-Pacífico Meridional 🟡 Acciones (2.4)
Pacífico Sur 🟡 Acciones (2.2)
Pacífico Este 🟠Amenaza (2.5)

ASIA-PACÍFICO NORTE

Países Nivel de la Subregión
Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur 🟡 Acciones (2.4)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.8 🟠Amenaza
Disputas y Seguridad territorial 2.2 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta internacional 2.3 🟡 Acciones

 

El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, se reunió con el ministro de Defensa surcoreano, Ahn Gyu-back, para mantener conversaciones bilaterales en Seúl el 28 de junio de 2026.

Durante junio de 2026 la subregión de Asia Pacífico Norte ha mostrado una escalada asimétrica entre sus tres dimensiones. En la dimensión de Militarización y Operaciones, Corea del Norte ha sido el actor más relevante en la región, particularmente, tras el anuncio de la duplicación de su material nuclear y la nuclearización declarada de su marina. En cuanto a las disputas y seguridad territorial, el mes estuvo caracterizado por patrullas recíprocas entre las fuerzas chino-rusas y el bloque bilateral entre Tokio y Seúl. Finalmente, en cuanto a los canales diplomáticos se destaca su estabilidad. A pesar del rechazo norcoreano a negociar su estatus como estado poseedor de armamento nuclear, Japón y Corea del Sur también reafirmaron su cooperación trilateral con Estados Unidos, marcando aún más los tradicionales bloques regionales. 

Situación de Militarización y Operaciones

En materia de militarización, el mes de junio se caracterizó por dos tendencias paralelas: la acelerada militarización norcoreana y la modernización militar japonesa.

En cuanto a esta primera arista, Corea del Norte concentró los principales hitos de esta dimensión. El 3 de junio, Kim Jong Un declaró que la producción de material nuclear de apoyo para armas había más que duplicado en cinco años y prometió un aumento [que calificó de exponencial], durante una visita a una nueva instalación de producción. El 23 de junio, el mandatario norcoreano justificó esta aceleración ante una reunión del Partido de los Trabajadores, argumentando que la modernización militar de Corea del Sur y Estados Unidos está conduciendo a la península a una situación de [riesgo inminente de conflicto nuclear], según su declaración. El mayor punto de tensión del período se registró el 24 de junio, con un doble anuncio. Por un lado, Pionyang anunció la incorporación del destructor Choe Hyon, cuyo diseño, de acuerdo con especialistas, podría priorizar el uso de misiles de crucero de largo alcance. Por el otro, Kim Jong Un prometió también dotar a su marina de armas nucleares junto con buques estratégicos de 10.000 toneladas. Dos días después, el 26 de junio, Kim supervisó personalmente las pruebas de artillería y misiles balísticos capaces de golpear el área metropolitana de Seúl desde posiciones cercanas a la frontera. El incremento del alcance, precisión y automatización del armamento norcoreano fue descrito por el mandatario en términos de mayor letalidad y capacidad destructiva.

Por su parte, Japón, tras su histórico giro a fines de abril que le permitió volver a exportar armas letales, continuó con la modernización de sus fuerzas armadas. El 6 de junio, la marina estadounidense realizó un ejercicio de fuego real con el sistema HIMARS en territorio japonés. Al día siguiente, el 7 de junio, Japón realizó una demostración pública de su misil hipersónico Tipo 25 HGP (HVGP), en la que participaron 2.100 efectivos que simularon un escenario de desembarco enemigo en islas periféricas. Posteriormente, el 8 de junio, se retomó el ejercicio naval de búsqueda y rescate conjunto entre Tokio y Seúl. Días después, el 26 de junio, Mitsubishi Electric anunció que seleccionó a la empresa de tecnología espacial canadiense MDA Space para desarrollar los satélites militares de próxima generación que reemplazarán al Kirameki-2, el primer satélite de comunicaciones militares de Japón. Ese mismo día, Estados Unidos anunció que reubicó y consolidó sus drones de reconocimiento RQ-4 Global Hawk desde Guam hacia la base aérea de Yokota, localizada en la ciudad de Fussa, Tokio; este movimiento evidencia la relevancia regional que Japón tiene para la estrategia estadounidense en la región. Finalmente, el 29 de junio, Japón aprobó la ley de renombramiento de su Fuerza Aérea de Autodefensa como Fuerza Aérea y Espacial, con un nuevo Mando de Operaciones Espaciales dedicado a vigilancia satelital y capacidades de lanzamiento; ese mismo día, Airbus y Kawasaki Heavy Industries acordaron estudiar una variante japonesa del Euro Drone U950 para guerra antisubmarina, y se conoció que Tokio evalúa un programa nacional de ventas militares al extranjero.

Asimismo, el 24 de junio dio inicio en Hawái el ejercicio multilateral Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026, en el que participan 30 naciones, entre ellas Japón y Corea del Sur. En esta oportunidad, la Armada de la República de Corea (ROKN) ha asumido un rol estratégico histórico en RIMPAC 2026 al liderar el Componente Marítimo Combinado, encargándose de la gestión y dirección táctica de la flota internacional en el mar. Su despliegue incluye tres buques de superficie de primera línea: el destructor Aegis de última generación ROKS Jeongjo the Great (DDG-995), la fragata ROKS Daejeon (FFG-823) y el buque de desembarco anfibio ROKS Cheon Ja Bong (LST-688). Adicionalmente, Corea del Sur destaca como una de las tres únicas naciones extranjeras en desplegar un arma submarina propia durante las maniobras, operando el submarino de ataque de propulsión diésel-eléctrica ROKS Dosan Ahn Chang-ho (SS-083) para misiones de infiltración y ejercicios de caza en profundidad.

Por su parte, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF) ha centrado su participación en optimizar los sistemas de combate automatizados y consolidar las redes de defensa aérea aliada en entornos de alta densidad de amenazas. El núcleo de su fuerza está representado por el destructor Aegis JS Kongo (DDG-173), un buque con alta capacidad de interceptación de misiles balísticos y de crucero. Las operaciones del JS Kongo se complementan con sus helicópteros navales integrados SH-60K, especializados en la detección temprana de trazas de superficie y misiones de salvamento en condiciones marítimas adversas.

Otros eventos de menor intensidad durante el período incluyen la 11ª patrulla aérea combinada entre China y Rusia sobre el mar de Japón, el mar de China Oriental y el Pacífico Occidental. El programa de patrullas combinadas Pekín-Moscú lleva activo desde 2019 y se realiza en el marco del plan anual de cooperación militar bilateral de ambos países. Dos días antes, el 25 de junio, Rusia también había ampliado su base de preparación militar con el anuncio de un curso obligatorio de sistemas no tripulados en más de 100 universidades, que alcanzará a 250.000 estudiantes desde septiembre, en el marco del conflicto con Ucrania. Asimismo, el 8 de junio, Rusia anunció nuevos avances con China en el desarrollo del helicóptero pesado AHL.

Finalmente, el mes contó con nuevas adquisiciones en las fuerzas armadas de Japón y Corea del Sur que constituyen una modernización rutinaria: el avión de guerra electrónica EC-2 (9 de junio), el satélite StriX (13 de junio), la fragata surcoreana ROKS Gyeongbuk (21 de junio), la fragata japonesa Mogami (23 de junio) y la producción en serie del KF-21 Boramae (24 de junio) son algunas de ellas. Asimismo, dado el aumento del protagonismo de vehículos aéreos no tripulados de ataque en los conflictos contemporáneos, Japón anunció que prevé realizar una demostración de drones interceptores para julio.

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

El mes de junio estuvo dominado por el patrón tradicional de vigilancia recíproca entre los países que integran el Asia-Pacífico norte. Si bien no se registró el uso de la fuerza, esta vigilancia tuvo un papel y una frecuencia notables.

El 27 de junio, Corea del Sur reportó que 10 aeronaves de origen chino y ruso sobrevolaron su Zona de Identificación de Defensa Aérea (KADIZ) sin previo aviso. Estos sobrevuelos se habrían realizado en el marco de la antes mencionada 11ª patrulla combinada. Días después, el 29 de junio, Japón reaccionó a la cooperación militar bilateral entre Moscú y Pekín desplegando aviones P-1 y P-3C para monitorear el tránsito de buques rusos cerca de las islas del suroeste del archipiélago. Ese mismo día, el ministro de Defensa japonés confirmó que dos días antes, el 27 de junio, se había detectado el desplazamiento de dos fragatas rusas clase Steregushchy y un buque de suministro clase Dubna. La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón respondió con tareas de vigilancia del 5º Grupo Aéreo con base en Naha.

El 25 de junio, Tokio rechazó las acusaciones de China de haber hostigado al grupo de ataque de portaaviones Liaoning durante ejercicios en el Pacífico. Japón calificó estos señalamientos como [carentes de sustento fáctico], en un contexto ya deteriorado por la reciente detención en China de dos ciudadanos japoneses por presuntas violaciones a normas de exportación. Posteriormente, el hecho más crítico para la seguridad regional del Asia-Pacífico norte sucedió el 26 de junio, cuando la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón dio a conocer que había estado utilizando por años memorias USB infectadas con malware vinculado por investigadores a grupos de hackers chinos. Esta amenaza cibernética comprometió seis dispositivos, conectados en algún momento a más de 50 computadoras, incluidas redes cerradas que manejan información altamente sensible.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

En cuanto a la dimensión diplomática, si bien hay señales de endurecimiento, fue comparativamente la dimensión más estable del mes.

El hecho más contundente fueron las declaraciones de Kim Yo Jong, hermana del mandatario norcoreano, quien calificó el programa de armas nucleares de su país como “no sujeto a negociación», rechazando así cualquier intento de desnuclearización de la península coreana. Estas declaraciones se produjeron el 7 de junio, en la antesala de una visita del líder chino Xi Jinping a Pionyang. Una semana después, Corea del Norte respondió con dureza a un comunicado conjunto de Seúl y la Unión Europea que calificó de “ilegal” su cooperación con Rusia en el marco del conflicto con Ucrania. Pionyang reafirmó su relación con Moscú, invocando su condición de “derecho soberano”, y designó nuevamente a Corea del Sur como su principal adversario estatal. En el mismo contexto, Vladimir Putin se comprometió a garantizar la seguridad de su país tras la intensificación de ataques ucranianos en represalia.

El endurecimiento de las relaciones tradicionales también se vio entre Corea del Sur y Japón. En un encuentro de sus ministros de Defensa el 28 de junio, ambos países profundizaron su cooperación bilateral y trilateral con los Estados Unidos, y reafirmaron su compromiso con la desnuclearización de la península coreana. Esta reunión en Seúl llegó pocas semanas después del antes mencionado ejercicio SAR conjunto.

Por otro lado, Japón continúa ampliando su cooperación internacional en otros frentes. El 16 de junio, la multinacional nipona de tecnología y telecomunicaciones NEC Corporation firmó un acuerdo de ciberdefensa con su contraparte británica BAE Systems, bajo el marco de la Asociación Estratégica de Ciberseguridad Japón-Reino Unido. A esto se suma la expansión de su apoyo a aliados en diversos escenarios internacionales, rompiendo con su tradicional postura pacifista. En primer término, el 8 de junio, Tokio anunció que aportaría 14,7 millones de dólares al programa de la OTAN para financiar equipamiento militar prioritario para Ucrania. En segundo término, la participación de las Fuerzas de Defensa japonesas en la reapertura del estrecho de Ormuz continúa sin definirse: el 14 de junio, el gobierno japonés señaló que aún no había decidido si desplegaría dichas fuerzas, y que continuaba evaluando la situación junto a sus socios.

Por su parte, Corea del Sur enfatiza su rol como centro logístico y de mantenimiento militar en Asia-Pacífico, en el marco de la Alianza para la Resiliencia Industrial del Indo-Pacífico (PIPIR, por sus siglas en inglés).

ASIA-PACÍFICO CENTRAL

Países Nivel de la Subregión
China y Taiwán 🟡 Acciones (2.5)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.6 🟠Amenaza
Disputas y Seguridad territorial 2.6 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta internacional 2.3 🟡 Acciones

 

El ejército de Taiwán realizaron ejercicios militares de defensa costera con tanques M1A2T Abrams adquiridos a EE.UU. contra operaciones de invasión anfibia.

Durante junio de 2026, el entorno estratégico del estrecho de Taiwán profundizó su transformación hacia una competencia multidominio caracterizada por la modernización acelerada de capacidades militares, el incremento de la presión territorial y la consolidación de alianzas diplomáticas. China fortaleció su poder naval, anfibio, aeroespacial y nuclear, mientras Taiwán amplió su estrategia de defensa asimétrica mediante nuevas capacidades de precisión, guerra antisubmarina y sistemas autónomos. Paralelamente, las operaciones de zona gris, la presencia militar persistente y la coordinación entre Estados Unidos, sus aliados y socios regionales reforzaron la disuasión colectiva, incrementando la centralidad del estrecho como uno de los principales focos de competencia estratégica el Asia-Pacífico.

Situación de Militarización y Operaciones

El equilibrio militar en el estrecho de Taiwán continuó evolucionando hacia una competencia caracterizada por el fortalecimiento simultáneo de las capacidades ofensivas de la República Popular China (RPC) y de la estrategia de negación defensiva de Taiwán. Mientras Pekín aceleró la incorporación de nuevas plataformas navales, sistemas autónomos e infraestructura estratégica, Taipéi profundizó la modernización de su arquitectura de defensa mediante la adquisición de capacidades asimétricas, el fortalecimiento de la defensa aérea integrada y la preparación para responder a una eventual invasión anfibia.

En primer lugar, el 2 de junio de 2026, China reforzó su poder naval con la entrada en servicio del 35.º destructor de misiles guiados Tipo 052D, lo que consolidó la estandarización de sus escoltas de defensa aérea y amplió la capacidad de protección de grupos navales de superficie. Al día siguiente, el 3 de junio, fue documentada la presencia de un nuevo submarino convencional de diseño avanzado, cuya configuración sugiere mejoras sustanciales en sigilo acústico e hidrodinámico, lo que fortaleció el componente submarino del Ejército Popular de Liberación (EPL). Ambos desarrollos complementan la incorporación del buque de asalto anfibio Tipo 076, orientado a incrementar la capacidad de proyección expedicionaria y el control de los accesos marítimos al estrecho.

En el ámbito aeroespacial, el 7 de junio emergió públicamente el helicóptero de ataque pesado Z-21, concebido para proporcionar apoyo aéreo cercano en operaciones anfibias y de alta intensidad. Al día siguiente, el 8 de junio, China y Rusia formalizaron un programa conjunto para desarrollar un helicóptero de transporte pesado destinado a mejorar la movilidad logística estratégica del EPL. Días después, el 25 de junio, se presentó un arma portátil de energía dirigida tipo láser para infantería, diseñada para neutralizar drones y sensores electroópticos desde la primera línea de combate, lo que refleja la creciente descentralización de las capacidades antiaéreas.

En el plano estratégico, el 1 de junio de 2026, imágenes satelitales revelaron la expansión de las instalaciones asociadas al campo de silos nucleares de Hami, mediante nuevos búnkeres, plataformas de lanzamiento y centros subterráneos de comunicaciones destinados a fortalecer la capacidad de segundo golpe nuclear. Estas iniciativas se complementaron con la continuidad de las obras de militarización en el mar de la China Meridional y con medidas orientadas a proteger las cadenas de suministro del complejo industrial-militar frente a eventuales sanciones internacionales.

Por su parte, Taiwán mantuvo durante junio de 2026 una estrategia centrada en incrementar los costos de una posible operación anfibia mediante la sustitución de plataformas heredadas por sistemas de nueva generación. Bajo esta orientación, el Ministerio de Defensa continuó priorizando la adquisición de aeronaves C-130J Super Hercules, helicópteros antisubmarinos MH-60R Seahawk y nuevos sistemas de misiles, lo que implicó el abandono de programas de modernización de equipos considerados obsoletos.

En el dominio submarino, el 1 de junio, el submarino indígena Hai Kun (SS-711) realizó su decimoquinta prueba de mar y novena navegación sumergida. Posteriormente, el 5 de junio, efectuó con éxito el lanzamiento de un torpedo pesado Mk 48, lo que validó el funcionamiento de sus sistemas de combate y de eyección. Finalmente, el 25 de junio, el astillero CSBC Corporation confirmó que la entrega oficial de la unidad continúa prevista para el segundo semestre de 2026, pese a los retrasos acumulados.

En materia de defensa costera, el 9 de junio, el Ministerio de Defensa anunció la producción de más de 1.200 misiles Sea Sword II (Hai Chien II) para reforzar la defensa aérea de la flota de superficie. Asimismo, continuó la ampliación del inventario de misiles Harpoon, Hsiung Feng II y Hsiung Feng III, con el objetivo de superar las 1.850 armas antibuque hacia 2029.

En el plano operacional, entre el 22 y el 26 de junio, las Fuerzas Armadas taiwanesas desarrollaron un ejercicio nacional de preparación inmediata para el combate basado en un escenario de invasión anfibia. Durante estas maniobras, el 25 de junio, el Ejército desplegó por primera vez en patrullas urbanas los carros de combate M1A2T Abrams, para lo cual aplicó técnicas de camuflaje destinadas a reducir su detección por drones chinos. De forma concurrente, unidades de ingenieros fortificaron los accesos al Aeropuerto Internacional de Taoyuan mediante obstáculos defensivos escalonados, mientras brigadas de armas combinadas aseguraban corredores estratégicos hacia la capital.

La preparación operacional también se fortaleció mediante la incorporación de nuevas capacidades de fuego de precisión. El 5 de junio, Taiwán realizó la primera prueba marítima de las municiones merodeadoras Altius 600M; el 8 de junio, unidades de infantería ensayaron el empleo de misiles TOW y Javelin contra objetivos marítimos; y el 10 de junio, el Ejército efectuó el primer ejercicio de fuego real con el sistema HIMARS, lo que validó su capacidad de disparo y repliegue en menos de tres minutos, elemento central de la estrategia de supervivencia y disuasión asimétrica.

Por último, en el ámbito tecnológico, el 3 de junio, desarrolladores taiwaneses presentaron un sistema de navegación para drones basado en inteligencia artificial capaz de operar sin dependencia del sistema de posicionamiento global (GPS), lo que incrementó la resiliencia frente a campañas de guerra electrónica. Posteriormente, el 19 de junio, el Ejército anunció la creación permanente del Batallón de Drones de Penghu, destinado a reforzar la vigilancia del estrecho mediante plataformas no tripuladas y tecnologías desarrolladas localmente.

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

El entorno de seguridad del primer cordón de islas evolucionó hacia una competencia multidominio caracterizada por la integración de operaciones navales, acciones de zona gris, coerción jurídica y capacidades de guerra electrónica. La República Popular China consolidó un patrón de presión simultánea sobre el estrecho de Taiwán, el mar de China Meridional y el mar de China Oriental, combinando instrumentos militares y civiles para reforzar sus reclamaciones de soberanía. Paralelamente, Taiwán y sus socios ampliaron las actividades de vigilancia, cooperación y presencia marítima para sostener la libertad de navegación y preservar el equilibrio regional, lo que configuró un escenario donde la gestión de incidentes tácticos adquiere creciente relevancia estratégica.

La competencia por el dominio marítimo se manifestó mediante el empleo combinado de medios convencionales y capacidades no cinéticas. Entre el 27 y el 28 de mayo, la fragata neerlandesa HNLMS De Ruyter efectuó una operación de libertad de navegación en las proximidades de las islas Paracel, donde el Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación (EPL) respondió con medidas de guerra electrónica dirigidas contra los sistemas del buque y su helicóptero NH90. El 2 de junio, Países Bajos rechazó que dichas acciones hubieran afectado la misión y reafirmó que la navegación se desarrolló conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Posteriormente, el 5 de junio, el tránsito de la fragata por el estrecho de Taiwán fue seguido por unidades navales y aéreas del Comando del Teatro Oriental, mientras que el 8 de junio La Haya confirmó que mantendría futuras operaciones en la región. Esta secuencia evidenció la utilización del espectro electromagnético y de la vigilancia persistente como mecanismos de disuasión destinados a elevar los costos operacionales de las fuerzas extranjeras sin recurrir al empleo directo de la fuerza.

Por su parte, Pekín profundizó una estrategia de normalización jurisdiccional al este de Taiwán mediante patrullas continuas de la Guardia Costera de China (CCG) y operaciones de la Administración de Seguridad Marítima. Desde el 1 de junio, la presencia sostenida de unidades de la CCG fue complementada, entre el 6 y el 10 de junio, por inspecciones marítimas, requerimientos a buques mercantes y campañas oceanográficas destinadas a reforzar la percepción de una jurisdicción efectiva sobre áreas disputadas. Entre el 16 y el 18 de junio, el buque científico Xiang Yang Hong 22 recopiló información hidrográfica de interés dual para futuras operaciones submarinas, mientras que entre la noche del 18 y la madrugada del 19 de junio ingresó en aguas restringidas próximas a Suao, por lo que fue interceptado y expulsado por la Guardia Costera de Taiwán mediante maniobras físicas no cinéticas. El patrón observado refleja una estrategia de coerción gradual basada en organismos civiles para modificar el statu quo sin desencadenar una respuesta militar inmediata.

La competencia estratégica también se trasladó al ámbito de la inteligencia y de la información. El 12 de junio, el Ministerio de Seguridad del Estado chino denunció la supuesta utilización de sensores submarinos y plataformas autónomas para recopilar información ambiental frente a sus costas, lo que reforzó la narrativa de una amenaza permanente sobre su infraestructura marítima. En respuesta indirecta, el 14 de junio la Oficina de Seguridad Nacional de Taiwán habilitó una plataforma digital destinada a captar información procedente de ciudadanos chinos, iniciativa que el 17 de junio fue calificada por Pekín como una operación de infiltración susceptible de recibir contramedidas. La creciente convergencia entre inteligencia, ciberseguridad y guerra de la información amplía la competencia más allá del plano militar convencional y fortalece la dimensión multidominio del enfrentamiento.

La demostración de capacidades militares convencionales continuó respaldando esta estrategia de presión permanente. El 22 de junio, el portaaviones Fujian (CV-18) transitó el estrecho de Taiwán inmediatamente después del inicio, el 21 de junio, de ejercicios taiwaneses orientados a ensayar la defensa frente a una eventual invasión. Simultáneamente, durante junio se registraron 208 incursiones aéreas en la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) taiwanesa y 332 detecciones de buques de la Armada del EPL, mientras Taiwán respondió mediante patrullas aéreas de combate, vigilancia de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y preparación de sistemas antibuque y antiaéreos. La sincronización entre despliegues navales, presión aérea y ejercicios defensivos reforzó la señal de disuasión cruzada y aumentó la densidad operativa del estrecho.

La presión territorial se extendió igualmente al mar de China Meridional. El 11 de junio, China sancionó al secretario de Defensa de Filipinas, Gilberto Teodoro, lo que intensificó la presión diplomática en el ámbito bilateral, en un contexto de presencia constante de guardacostas en Scarborough Shoal. El 16 de junio retiró una estructura flotante instalada previamente en la laguna del arrecife tras el incremento de la vigilancia internacional, mientras que imágenes satelitales difundidas a mediados de junio confirmaron la aceleración de las obras de recuperación de tierras en Antelope Reef para desarrollar una nueva infraestructura de uso militar. Estas acciones evidencian una estrategia que combina coerción diplomática, presencia marítima e infraestructura permanente para ampliar el control efectivo sobre espacios disputados y reforzar la proyección de poder china en el Asia-Pacífico.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La actividad diplomática en el Asia-Pacífico Central evolucionó hacia un modelo de competencia estratégica caracterizado por la coexistencia entre mecanismos de estabilización política y una creciente confrontación en los ámbitos militar, económico y normativo. Aunque la cumbre presidencial entre Estados Unidos y China celebrada en mayo redujo temporalmente la confrontación retórica, las principales potencias y sus aliados intensificaron la construcción de nuevas arquitecturas de seguridad, la coordinación diplomática y el empleo de instrumentos de coerción económica. En este contexto, la diplomacia dejó de orientarse exclusivamente a la gestión de crisis para convertirse en un mecanismo destinado a consolidar posiciones de poder, fortalecer alianzas y condicionar el comportamiento de los actores regionales dentro de un entorno de rivalidad sistémica.

En primer lugar, la diplomacia multilateral reflejó un intento de preservar la estabilidad regional sin alterar la competencia estructural entre Washington y Pekín. Entre el 29 y el 31 de mayo, el Diálogo de Shangri-La en Singapur evidenció la adaptación de la estrategia estadounidense tras la cumbre presidencial de mayo. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, moderó el tono hacia China y evitó centrar su intervención en Taiwán, mientras insistió en que los aliados incrementaran su gasto en defensa hasta el 3,5 % del producto interno bruto (PIB) como condición para fortalecer la disuasión integrada y el acceso prioritario a capacidades estadounidenses.

Paralelamente, China volvió a ausentarse a nivel ministerial y privilegió la promoción de iniciativas alternativas de gobernanza, como la Iniciativa de Seguridad Global, lo que reforzó su preferencia por marcos multilaterales donde dispone de mayor influencia política. Esta combinación de moderación discursiva y competencia institucional confirmó que ambas potencias buscan reducir el riesgo de confrontación directa sin renunciar a disputar el liderazgo del orden regional.

Por su parte, la política exterior estadounidense reforzó su credibilidad mediante la reafirmación de sus compromisos con Taiwán, aunque mantuvo un margen de flexibilidad estratégica. Entre el 2 y el 3 de junio, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó ante el Congreso que las Seis Garantías permanecían vigentes y que el paquete de asistencia militar por 14.000 millones de dólares continuaba bajo evaluación técnica, mientras el 5 de junio el presidente, Donald Trump, reiteró que la transferencia seguía siendo objeto de revisión. La continuidad de estas declaraciones buscó preservar el efecto disuasorio estadounidense sin limitar la capacidad negociadora de Washington frente a Pekín.

Como respuesta, Taiwán aceleró la consolidación de una estrategia de defensa asimétrica basada en misiles móviles, sistemas antibuque y capacidades distribuidas, lo que redujo parcialmente la incertidumbre derivada del carácter más transaccional de la política exterior estadounidense.

La respuesta diplomática occidental también evolucionó hacia una coordinación más estrecha frente a las operaciones chinas de zona gris. Tras las incursiones de la Guardia Costera china en Kinmen el 3 de junio, en Pratas el 5 de junio y en Taiping el 11 de junio, el 24 de junio las representaciones de Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido en Taipéi emitieron declaraciones coordinadas en las que rechazaron cualquier intento de modificar unilateralmente el statu quo mediante coerción marítima.

De forma complementaria, entre el 15 y el 17 de junio, la cumbre del Grupo de los Siete (G7) reiteró su respaldo a la libertad de navegación y a la estabilidad en el estrecho de Taiwán, aunque evitó incorporar mecanismos coercitivos adicionales. Este patrón confirmó que las democracias industriales continúan privilegiando la presión diplomática y la legitimidad internacional como instrumentos de contención, mientras Pekín mantiene una estrategia gradual destinada a consolidar hechos consumados por debajo del umbral del conflicto armado.

Finalmente, la competencia diplomática incorporó con mayor intensidad instrumentos de coerción económica y diversificación geoeconómica. Durante junio, China recurrió a sanciones selectivas contra responsables políticos y entidades extranjeras, además de ejercer presión sobre actividades académicas y parlamentarias vinculadas con Taiwán, lo que amplió su estrategia de microaislamiento diplomático. En consecuencia, el 17 de junio Taiwán profundizó la cooperación con la Unión Europea en materia laboral y tecnológica; el 22 de junio informó que menos del 1 % de su inversión exterior continuaba dirigiéndose a China continental; entre el 22 y el 23 de junio impulsó nuevos proyectos industriales en Europa Central; y el 30 de junio reforzó su cooperación técnica con Paraguay bajo el marco del Foro de Cooperación y Capacitación Global (GCTF, por sus siglas en inglés). Estas iniciativas evidenciaron una política exterior orientada a disminuir la dependencia económica respecto de China y fortalecer su integración con economías afines, lo que consolidó la dimensión geoeconómica como un componente central de la competencia estratégica en el Asia-Pacífico.

ASIA-PACÍFICO MERIDIONAL

Países Nivel de la Subregión
Sudeste Asiatico 🟡 Acciones (2.4)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.1 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.9 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta internacional 2.3 🟡 Acciones

 

El presidente ruso, Vladímir Putin, y los líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) posan para una foto oficial durante la Cumbre Conmemorativa ASEAN-Rusia en Kazán, Rusia, el 18 de junio de 2026.

El Sudeste Asiático, subregión con una relativamente bajo nivel de conflictividad entre sus naciones, enfrenta hechos históricos en la actualidad. El reciente acercamiento militar de Japón hacia Filipinas tras el ejercicio Balikatan 2026, ha marcado una posición de contención directa frente a China. Las operaciones militares y compra-venta de armamento han tenido a Filipinas como un actor relevante. Asimismo, Indonesia, en su rol como potencia regional, ha mantenido sus relaciones bilaterales como su mayor prioridad, tanto en su defensa como en su diplomacia. La disputa marítima entre Tailandia y Camboya llegó a una mayor implicación internacional cuando Nom Pen decidió escalar el caso ante Naciones Unidas mediante un proceso de conciliación obligatoria.

Situación de Militarización y Operaciones

El Sudeste Asiático mantuvo una tendencia sostenida de militarización durante el período analizado, caracterizada por la concreción de procesos de contratación, acuerdos de cooperación en defensa, adquisiciones y entregas de material militar. Indonesia concentró los principales acuerdos del mes como resultado de sus negociaciones con Turquía y Japón. Asimismo, Vietnam concluyó las negociaciones con India para la adquisición del misil de crucero supersónico BrahMos. En paralelo, las actividades operacionales continuaron mediante ejercicios militares conjuntos y pruebas operacionales de plataformas y sistemas militares, aunque con una intensidad inferior a la registrada en meses anteriores. En este contexto, los ejercicios bilaterales constituyeron la modalidad predominante, especialmente en el caso de Filipinas, en el marco de la disputa marítima que mantiene con China.

Como actor central de la geoestrategia regional, Indonesia mantuvo negociaciones orientadas a la incorporación de sistemas militares de alta tecnología. El 1 de junio se confirmó que la Fuerza Aérea de Indonesia firmó un acuerdo con la empresa turca Baykar para adquirir doce vehículos aéreos de combate no tripulados (UCAV, por sus siglas en inglés) Bayraktar Kızılelma, con una opción adicional para incorporar otras 48 unidades. En un contexto marcado por la creciente incorporación de inteligencia artificial y sistemas no tripulados en el combate aéreo, se estima que Yakarta invertirá aproximadamente 2,3 mil millones de euros en este tipo de capacidades durante la próxima década.

Por otra parte, el incremento del acercamiento estratégico de Japón a la subregión impulsó las negociaciones sobre una eventual exportación de destructores de la clase Asagiri a Indonesia. La iniciativa fue abordada en Tokio durante las reuniones entre los ministros de Defensa de ambos países, Shinjiro Koizumi y Sjafrie Sjamsoeddin. Tras la profundización de la cooperación bilateral con Filipinas mediante el ejercicio Balikatan 2026, Japón continuó ampliando sus vínculos con los Estados del Indo-Pacífico como parte de su estrategia de respuesta al fortalecimiento de las capacidades militares de China.

Posteriormente, Vietnam concluyó un prolongado proceso de negociación con India para la adquisición de misiles de crucero supersónicos BrahMos. El acuerdo está valorado en 630 millones de dólares estadounidenses y constituye el segundo contrato de exportación del sistema, además del de mayor valor económico, al superar el acuerdo por 375 millones de dólares estadounidenses suscrito con Filipinas en 2022. Paralelamente, Indonesia mantiene negociaciones avanzadas con India para la posible adquisición del mismo sistema de armas, mientras que Tailandia y Malasia también han manifestado interés en incorporarlo.

En materia de fortalecimiento de las capacidades de transporte aéreo militar, el 2 de junio el gobierno de los Estados Unidos aprobó un acuerdo de sostenimiento logístico que autoriza a Lockheed Martin a ofrecer a Vietnam aeronaves de transporte Lockheed C-130, C-130H Hercules y, potencialmente, C-130J de segunda mano. El contrato, valorado en 100 millones de dólares estadounidenses, contempla el suministro de hélices, componentes aeronáuticos, repuestos, equipos de apoyo en tierra y software, entre otros elementos. La propuesta permanece bajo evaluación de Vietnam, en el marco del proceso de modernización de sus capacidades militares y de sustitución gradual de equipos heredados de origen soviético.

En cuanto a las operaciones militares, Filipinas concentró la mayor actividad regional mediante entrenamientos conjuntos con Malasia y los Estados Unidos, además del despliegue de unidades navales para participar en el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026.

El 1 de junio, la 10.ª División de Infantería del Ejército de Filipinas y el Ejército de Malasia inauguraron formalmente la Actividad de Entrenamiento LAND MALPHI 24/2026 en el Campamento General Manuel T. Yan Sr., en Mawab, provincia de Dávao de Oro. El ejercicio, desarrollado hasta el 12 de junio, tuvo como finalidad fortalecer la cooperación en defensa, incrementar la interoperabilidad y mejorar las capacidades de planificación mediante el intercambio de procedimientos y experiencias en operaciones de defensa territorial y seguridad.

El 15 de junio comenzó el ejercicio Kamandag 10, que reunió en territorio filipino a más de 2.000 efectivos militares de Filipinas, los Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. Asimismo, contó con observadores de Alemania, Australia, Baréin, Canadá, España, Francia, los Países Bajos y Tailandia. Las actividades se desarrollaron en Luzón Septentrional, Luzón Central, Palawan, Tawi-Tawi, Cavite y Metro Manila, e incluyeron entrenamiento en ataque marítimo, operaciones contra desembarcos anfibios, captura y defensa de aeródromos, captura y defensa de islas, maniobras navales e incursiones anfibias, entre otras actividades.

Finalmente, la Armada de Filipinas desplegó el Grupo de Tareas Navales 84, embarcado en la fragata de misiles guiados BRP Miguel Malvar (FFG-06), para participar en el ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026, desarrollado en las aguas que rodean Hawái entre el 24 de junio y el 31 de julio. El RIMPAC constituye el mayor ejercicio naval multinacional del mundo y es organizado periódicamente bajo el liderazgo de los Estados Unidos. Para la edición de 2026 se prevé la participación de más de 25.000 efectivos militares junto con un amplio despliegue de unidades navales, submarinas y aéreas.

Situación de Disputas y Seguridad territorial

Con respecto a los conflictos en el Sudeste Asiático, los dos conflictos principales se mantuvieron con incidentes espontáneos a lo largo del mes. En primer lugar, el conflicto por la soberanía marítima en el mar de la China Meridional entre Filipinas y China presentó la mayor cantidad de acontecimientos, entre escaramuzas y medidas diplomáticas. En segundo lugar, el conflicto territorial entre Tailandia y Camboya presentó incidentes menores, entre acusaciones de movilización de tropas, aunque se manifestó de forma más notable en el ámbito diplomático, que será abordado en la sección siguiente. Por último, diversos enfrentamientos internos en Myanmar despertaron la preocupación de Tailandia y la India en medio de la interrupción de la circulación regular por la autopista interestatal compartida entre los tres países.

A inicio de junio, las Fuerzas Armadas de Filipinas hicieron público un estudio realizado en el mes de mayo sobre un total de 82 embarcaciones navales y de guardia costera de China en el mar de la China Meridional, denominado mar de Filipinas Occidental por Filipinas. Así, se contabilizó la siguiente cantidad de embarcaciones, entre la Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) y la Guardia Costera de China (CCG): 39 barcos en el bajo de Masinloc, 17 barcos en el atolón Ayungin, 10 barcos en el atolón Escoda y 16 barcos en la isla Pag-asa. De acuerdo con el contraalmirante Roy Vincent Trinidad, esta presencia constituye una conducta continuada de actividades ilegales, coercitivas, agresivas y engañosas ante el orden internacional basado en reglas. Además, dichas actividades desafían los derechos soberanos de Filipinas, su jurisdicción y su dominio marítimo. La vigilancia continua forma parte de la estrategia de defensa y seguridad filipina en su dominio marítimo, sobre todo en el contexto de tensiones con China, agravadas tras la inclusión de Japón en los recientes Ejercicios Balikatan 2026. Adicionalmente, las Fuerzas Armadas de Filipinas se encuentran investigando la posible construcción de estructuras en el bajo de Masinloc, que habrían sido edificadas por China.

El 11 de junio, el conflicto China-Filipinas se tensó aún más cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China anunció que el secretario de Defensa Nacional de Filipinas, Gilberto Teodoro, y su familia, habían sido vetados de ingresar a China, incluyendo Hong Kong y Macao, sobre la base de lo que Pekín calificó como [declaraciones irresponsables], consideradas contrarias a sus intereses. Las declaraciones de Teodoro que provocaron la reacción china se realizaron en el Diálogo de Shangri-La del mes de mayo, conferencia de seguridad en Singapur. Teodoro criticó las acciones chinas en el mar de la China Meridional y denunció la inobservancia continua de China respecto del fallo de la Corte Permanente de Arbitraje de 2016, que concluyó que China no poseía los derechos históricos que alega sobre el área en conflicto. El contraalmirante Roy Vincent Trinidad declaró que las sanciones a Teodoro constituyen un intento de intimidación con el fin de silenciar a quienes exponen las acciones ilegales en la zona económica exclusiva de Filipinas.

Las relaciones se tensaron en el conflicto entre Tailandia y Camboya el 11 de junio, cuando Camboya recibió su primera flota de tanques chinos de tipo T-59D. En Tailandia, los medios estatales informaron, citando al Ministerio de Defensa tailandés, que se habían entregado 39 tanques de batalla principal (MBT) T-59D, de un pedido total de 93 unidades. Medios de comunicación de Camboya reportan que el contrato prevé más de 100 tanques. Además, Tailandia acusó a Camboya de plantar artefactos explosivos improvisados antitanque (IED, por sus siglas en inglés de improvised explosive device) cerca de la colina 745 y del paso fronterizo de Chong Bok. Camboya rechazó la protesta de Tailandia, alegando que Bangkok no puede verificar su origen, mientras que las autoridades tailandesas afirman poseer evidencia fotográfica que muestra a las tropas camboyanas trasladando dichos artefactos a la zona de Chong Bok.

Por último, los enfrentamientos en Myanmar han suscitado preocupación en Tailandia y la India, debido a la presencia de grupos civiles opositores en el área reservada birmana para la construcción de la autopista trilateral India-Myanmar-Tailandia. El régimen birmano ha intentado asegurar la ruta en los alrededores de Khampat, cerca de la frontera de la región de Sagaing con la India. El jefe de las Fuerzas Armadas de Myanmar, Min Aung Hlaing, ha prometido asegurar el dominio de la ruta antes de la temporada de lluvias monzónicas, tras un reciente viaje a Nueva Delhi donde acordó terminar la carretera. No obstante, los analistas declaran que no será posible hacerse con el control del área si no se pacta con las fuerzas resistentes.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

El ámbito diplomático estuvo principalmente marcado por las posturas tomadas en el marco de ASEAN con respecto a la situación en Myanmar, así como en la proyección del organismo en su fortalecimiento de relaciones con Rusia, con la que sostuvieron una cumbre en Kazán con motivo de su 35° aniversario. Adicionalmente, la diplomacia bilateral continuó siendo el instrumento más común entre socios consolidados y entre naciones que buscan profundizar su cooperación, especialmente en defensa. En particular, destacó el nuevo giro que tomó la disputa marítima entre Camboya y Tailandia cuando Nom Pen decidió escalar la resolución del conflicto ante las Naciones Unidas. Además, Indonesia continuó desarrollando su diplomacia bilateral con una diversidad de estados asiáticos, entre ellos Qatar, Turquía y Corea.

Tras la Cumbre de ASEAN en Cebú, Filipinas, el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Sihasak Phuangketkeow, declaró el creciente interés de algunos estados miembros de renovar su forma de negociar con Myanmar. Particularmente, Sihasak indicó que las naciones no quieren aislar a la nación birmana, sino interactuar con ella. Sus comentarios se suman a sus declaraciones en febrero pasado, cuando precisó que Tailandia tiene como objetivo ser un puente entre ASEAN y Myanmar. Asimismo, enfatizó en la importancia que la importancia de implementar el Consenso de los Cinco Puntos que ASEAN enumeró para hallar una solución a la crisis humanitaria y política de Myanmar. Sihasak mencionó con especial interés que el gobierno birmano debe reducir la violencia, generar diálogo confiable y garantizar la asistencia humanitaria. 

En esa misma línea, el 1 de junio, Min Aung Hlaing, líder del régimen birmano, se reunió con el primer ministro de India, Narendra Modi. Ambas partes acordaron impulsar la asociación entre la India y Myanmar en favor de la paz, el progreso y la prosperidad, así como profundizar la colaboración en los ámbitos de comercio, inversión, conectividad, cooperación para el desarrollo, fortalecimiento de capacidades, seguridad y gestión fronteriza.

Por otro lado, el punto más destacable en la agenda colectiva de ASEAN del mes de junio fue la reunión sostenida por los once miembros del organismo en la ciudad de Kazán por motivos del trigésimo quinto aniversario de sus relaciones con la Federación Rusa. El presidente Vladimir Putin compartió su expreso interés en aumentar sus negociaciones en defensa como parte de ampliación de su asociación estratégica con el bloque. Rusia se mantiene como uno de los principales exportadores globales de armamento y busca contribuir a la seguridad y defensa de sus socios con sus exportaciones de armas. El 29 de junio, una semana después del fin de la Cumbre entre Rusia y ASEAN, el embajador ruso en Camboya, Anatoly Borovik, enfatizó que Rusia se encuentra listo para ayudar a reforzar el sector de defensa camboyano. Las exportaciones de Rusia hacia ASEAN se han reducido desde el inicio de la guerra en Ucrania. Para el periodo 2017-2021, Rusia representaba el 20% de los contratos de defensa de ASEAN. Para el periodo 2022-2024, la cifra se redujo a tan solo el 3%. Las cifras reflejan la exposición de las vulnerabilidades del equipamiento ruso usado en la guerra con Ucrania, mediante fallas técnicas o pérdidas en combate, a lo cual las naciones de ASEAN y otras a nivel global han respondido con menores compras.

En el ámbito bilateral, el conflicto marítimo entre Tailandia y Camboya escaló cuando Nom Pen decidió llevar la resolución del conflicto ante las Naciones Unidas. El 2 de junio, Camboya anunció haber informado a la ONU y a Tailandia sobre el inicio de un proceso de conciliación obligatoria, conforme al derecho internacional, con el objetivo de resolver la prolongada disputa sobre los límites marítimos con Bangkok. El primer ministro de Camboya, Hun Manet, declaró que la medida tiene como objetivo defender la soberanía y los derechos marítimos de Camboya, de acuerdo con el derecho internacional. La medida llega un mes después que el gobierno tailandés tomara la decisión de unilateral de dar por obsoleto el Memorando de Entendimiento (MdE) 44 que establecía un régimen de recursos compartidos en el Golfo de Tailandia, zona donde los reclamos marítimos de ambos países se cruzan.

En el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, el proceso de conciliación obligatoria faculta a un panel de expertos independientes a examinar la disputa y formular recomendaciones. No obstante, las conclusiones no son vinculantes para las partes. El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, principal promotor de la anulación del MdE, se mostró imperturbable ante la decisión y comunicó que Camboya tiene conocimiento de la postura tailandesa, la cual fue comunicada en la última Cumbre de ASEAN, y que Tailandia continuará defendiendo su soberanía por sus propios medios.

Por otro lado, Filipinas mantuvo acercamientos bilaterales con Vietnam y Canadá. El 1 de junio, Manila y Hanói acordaron reforzar sus lazos de defensa para contribuir a fortalecer la seguridad marítima en la región y mantener la paz en el disputado Mar de China Meridional. En ese sentido, es importante recordar que Vietnam también es uno de los estados afectados en su proyección marítima por la línea de los nueve puntos de China. Por ello, su acercamiento a Filipinas es puramente estratégico, pese a mantener una interdependencia económica mayor con China.

Asimismo, las relaciones de seguridad entre Filipinas y Canadá recibieron un nuevo impulso cuando los jefes de defensa de ambas naciones firmaron el jueves 11 de junio, en Ottawa, un Acuerdo Mutuo de Apoyo Logístico (MLSA, por sus siglas en inglés). El pacto faculta a ambos países la provisión de apoyo logístico durante ejercicios militares de gran importancia, así como en entrenamientos y operaciones. El ministro de defensa canadiense, David McGuinty, declaró la cooperación de la Armada Real Canadiense en el Ejercicio Sama Sama en octubre pasado, así como su reciente participación en el Ejercicio Balikatan 2026, que marcó la primera presencia operativa canadiense. McGuinty reiteró el compromiso de Canadá de apoyar la paz, seguridad y estabilidad en la región, como fue señalado en su estrategia nacional para el Indo-Pacífico.

Por otra parte, Indonesia continuó utilizando la diplomacia bilateral como una estrategia imperante en su política exterior. Durante junio, Indonesia firmó un Memorando de Entendimiento con Qatar en el sector de defensa. El ministro de defensa de Indonesia, Sjafrie Sjamsoeddin, recibió a su contraparte catarí, Sheikh Saoud ibn Abdurrahman bin Hassan bin Ali Al Thani, en Yakarta el 2 de junio. Sin embargo, las partes continuaron con la negociación de un Acuerdo de Cooperación en Defensa, y creen que el MdE los llevará a concretarlo. Adicionalmente, aquel mismo 2 de junio, el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, visitó Indonesia, donde fue recibido por el presidente, Prabowo Subianto, y por el ministro de Asuntos Exteriores, Sugiono. Las partes discutieron temas para incrementar su cooperación en defensa, energía y tecnologías emergentes: iniciativas conjuntas de desarrollo en vehículos armados, tecnología de drones, proyectos energéticos, inteligencia artificial, etc. Ello ocurrió un día después que Indonesia concretara la compra de UCAVs a la empresa turca Baykar.

Entre el 2 y 4 de junio, Indonesia y Singapur reafirmaron su compromiso de estrechar su cooperación en materia de defensa durante la 22ª Reunión Anual de Estados Mayores de las Fuerzas Armadas de Indonesia y Singapur. El evento consistió en conversaciones militares, donde ambas partes acordaron una mayor interoperabilidad, confianza mutua y estabilidad regional. Por otro lado, Indonesia y Corea del Sur estrecharon lazos militares navales en Busan el pasado 3 de junio, cuando el comandante de la flota de la Armada de Indonesia, Denih Hendrata, se reunió con el subcomandante de la flota de la República de Corea (flota ROK), Lee Namgyu, a bordo del KRI Bima Suci, que estaba atracado en la base naval de Busan en Corea del Sur.

Por último, Malasia ha mantenido sus críticas severas a Noruega tras la decisión del parlamento noruego de bloquear la aprobación de un contrato del sistema de misiles navales Naval Strike Missile de la empresa noruega Kongsberg con Malasia. En el marco del Diálogo de Shangri-La, el ministro de Defensa de Malasia, Mohamed Khaled Nordin, declaró que “la decisión de Noruega ha generado algo más que una disputa contractual bilateral. Plantea una cuestión profundamente preocupante sobre si aún se puede confiar en los acuerdos internacionales y las alianzas estratégicas”. Malasia actualmente considera la adquisición de misiles antibuque turcos y estadounidenses.

PACÍFICO SUR

Países Nivel de la Subregión
Australia, Nueva Zelanda, islas del Pacífico 🟡 Acciones (2.2)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.5 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad territorial 2.2 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta internacional 2.5 🟡 Acciones

 

Ejercicio multinacional “Marara 2026”, desarrollado en Tahiti y organizado por las Fuerzas Armadas de Francia en la Polinesia Francesa.

Durante junio de 2026, el Pacífico Sur consolidó una transformación estratégica caracterizada por la integración entre modernización militar, seguridad territorial y diplomacia de defensa. Australia fortaleció su papel como eje de la arquitectura regional mediante AUKUS, la reactivación de capacidades submarinas y nuevos acuerdos de seguridad con Vanuatu, Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón, mientras Nueva Zelanda avanzó en la renovación de sus capacidades navales y antisubmarinas. Paralelamente, las incursiones en zonas económicas exclusivas, la intensificación de la vigilancia marítima y ejercicios como MARARA 26 y RIMPAC 2026 reforzaron la interoperabilidad aliada, consolidando una arquitectura regional orientada a la disuasión, la resiliencia y la respuesta colectiva frente a la creciente competencia estratégica en el Indo-Pacífico.

Situación de Militarización y Operaciones

La militarización del Pacífico Sur evolucionó hacia una arquitectura de seguridad más integrada, sustentada en la modernización de capacidades, el fortalecimiento de alianzas defensivas y la ampliación de la presencia militar aliada. La prioridad estratégica dejó de centrarse únicamente en incrementar plataformas para orientarse a consolidar una red regional capaz de sostener la disuasión, garantizar el dominio marítimo y mejorar la capacidad de respuesta frente al creciente entorno competitivo del Indo-Pacífico.

La principal tendencia observada fue la consolidación de Australia como eje articulador de la arquitectura de defensa del Pacífico Sur. El 1 de junio, Australia modificó la planificación de la alianza trilateral de seguridad entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS) al priorizar la adquisición de submarinos clase Virginia usados procedentes de la Armada estadounidense, buscando reducir el riesgo de una brecha de capacidades durante la transición hacia la futura flota SSN-AUKUS. Esta decisión fue complementada el 11 de junio con la reactivación del Submarine Squadron Three de la Marina de Estados Unidos en HMAS Stirling, lo que transformó esa instalación en un centro avanzado para el sostenimiento y despliegue de submarinos nucleares aliados. En ese mismo período, el ingreso operativo del patrullero oceánico HMAS Eyre reforzó la vigilancia de las zonas económicas exclusivas, lo que incorporó una plataforma modular apta para integrar sistemas no tripulados y ampliar la persistencia operacional en el Pacífico Sur.

En el ámbito tecnológico, la modernización priorizó capacidades de guerra antisubmarina, operaciones multidominio y sistemas autónomos. El 2 de junio, AUKUS inició su primer proyecto conjunto del Pilar II para desarrollar vehículos submarinos no tripulados y cargas útiles interoperables, orientados a fortalecer la vigilancia submarina, la protección de cables estratégicos y la guerra antisubmarina distribuida. Asimismo, Nueva Zelanda avanzó entre el 5 y el 9 de junio en la adquisición de helicópteros MH-60R Romeo y torpedos Mk 54, lo que incrementó la capacidad de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) y de combate antisubmarino de su aviación naval. Australia complementó esta evolución mediante un programa de entrenamiento avanzado para las tripulaciones de F/A-18F Super Hornet y EA-18G Growler, aprobado el 26 de junio, mientras el rediseño del vehículo protegido Bushmaster Mulga incorporó capacidades contra drones, sensores avanzados y conectividad para operaciones en red, lo que reflejó la transición hacia fuerzas terrestres altamente digitalizadas.

La preparación operativa confirmó esta tendencia. Durante junio, ejercicios como MARARA 26 que se llevó a cabo del 3 al 18 de junio de 2026. Este fue un entrenamiento militar multinacional de Asistencia Humanitaria y Alivio del Desastre (HA/DR), enfocado en simular la respuesta conjunta ante catástrofes naturales en el Pacífico Sur. Organizado por las Fuerzas Armadas francesas, se realiza en Tahití y la Polinesia Francesa, desplegándose en los atolones de Hao y Makemo. El objetivo es practicar operaciones de evacuación, asistencia médica masiva y ciberseguridad ante crisis. Participan cerca de 1.000 efectivos de 13 naciones aliadas de Asia-Pacífico y América, incluyendo a Francia, Estados Unidos, Australia, Japón, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Fiji, Tuvalu, Islas Cook, Reino de Tonga, Kiribati, Samoa y Papua Nueva Guinea, además del Pacific Response Group (PRG) y la Orden de Malta de la Polinesia Francesa.

mientras que la apertura del ejercicio Rim of the Pacific (RIMPAC) 2026 el 24 de junio integró fuerzas australianas y neozelandesas con la participación del destructor australiano de misiles guiados clase Hobart, HMAS Sydney (DDG-42); las fragatas neozelandesas, la HMNZS Te Mana (F111) de la la clase Anzac y el buque logístico HMNZS Aotearoa (A11); junto con 300 efectivos de la Marina, que se integraron en ejercicios de fuego real, guerra antisubmarina y contramedidas de minas junto a una treintena de países. Finalmente, el 30 de junio, la validación del sistema antiaéreo de capacidad de medio alcance (MRIC, por sus siglas en inglés) en Guam fortaleció la protección de bases avanzadas y nodos logísticos, ampliando la resiliencia del dispositivo aliado en el Pacífico. En conjunto, estas iniciativas evidenciaron una transición desde una modernización centrada en plataformas individuales hacia una arquitectura regional basada en interoperabilidad, sostenimiento logístico e integración tecnológica, lo que consolidó al Pacífico Sur como un componente esencial del equilibrio estratégico del Asia-Pacífico.

Situación de Disputas y Seguridad territorial

La seguridad territorial del Pacífico Sur evolucionó hacia una competencia estratégica centrada en el control del dominio marítimo, la protección de infraestructuras críticas y el fortalecimiento de alianzas regionales. Las respuestas de los Estados insulares privilegiaron la cooperación en seguridad, la vigilancia de sus zonas económicas exclusivas (ZEE) y el refuerzo de mecanismos de disuasión.

En primer lugar, entre el 30 de mayo y el 3 de junio, la incursión del buque de investigación chino JI DI en la ZEE de Palaos evidenció la creciente utilización de plataformas científicas de doble uso para obtener información oceanográfica en espacios bajo jurisdicción de Estados insulares. La protesta diplomática presentada por Palaos el 3 de junio reafirmó la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR) como fundamento jurídico de su posición, mientras el incidente reforzó la percepción regional sobre la necesidad de incrementar la vigilancia marítima, la protección de los cables submarinos y la cooperación en materia de conciencia del dominio marítimo frente a actividades persistentes de zona gris.

Paralelamente, la respuesta regional se articuló mediante el fortalecimiento de la seguridad cooperativa. El 3 de junio, Australia y las Islas Salomón iniciaron negociaciones para un nuevo marco estratégico destinado a ampliar la cooperación policial, la vigilancia fronteriza y la capacidad institucional del archipiélago, lo que redujo la dependencia de actores externos en materia de seguridad. Asimismo, el 26 de junio, la reunión entre los gobiernos de Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón consolidó mecanismos de coordinación política y policial en el marco melanesio, lo que incorporó la estabilidad fronteriza y la situación en Papúa Occidental como elementos permanentes de la agenda regional.

En ese contexto, la consolidación de acuerdos de largo plazo adquirió un papel central. El 29 de junio, Australia y Vanuatu firmaron el Tratado de Nakamal, que establece consultas sobre infraestructura crítica, prioriza la asistencia regional en seguridad y limita el establecimiento de bases militares extranjeras. Más que una respuesta inmediata a un incidente específico, el acuerdo fortaleció la arquitectura de seguridad del Pacífico Sur mediante instrumentos institucionales orientados a preservar la autonomía estratégica de los Estados insulares y reducir los riesgos derivados de la competencia entre grandes potencias.

Finalmente, la evolución de la seguridad marítima estuvo acompañada por un fortalecimiento de la gobernanza regional. Durante junio continuó la implementación de los resultados de la Operación Tui Moana 2026, orientados a combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) mediante inspecciones, intercambio de inteligencia y coordinación bajo el Tratado de Niue. A su vez, ejercicios como Marara 26 en la Polinesia Francesa e Irensia 2026 en Guam incrementaron la interoperabilidad para operaciones de vigilancia marítima, respuesta ante desastres y control de fronteras. En conjunto, estas iniciativas reflejaron una transición hacia una arquitectura de seguridad basada en la resiliencia institucional, la protección de las ZEE y la capacidad de respuesta colectiva frente a amenazas híbridas y presiones estratégicas crecientes.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La diplomacia del Pacífico Sur evolucionó hacia un modelo de competencia estratégica en el que la seguridad, la asistencia al desarrollo y la resiliencia climática convergieron como instrumentos de proyección de influencia. Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, China y Francia intensificaron su presencia mediante acuerdos bilaterales, cooperación institucional e iniciativas de seguridad, mientras los Estados insulares reforzaron una estrategia de soberanía pragmática orientada a preservar su autonomía decisional. Paralelamente, organismos como el Foro de las Islas del Pacífico (PIF), la Agencia de Pesca del Foro (FFA) y los mecanismos de cooperación regional consolidaron su papel como espacios de gobernanza frente al aumento de la rivalidad geopolítica y las disputas sobre el orden regional.

En Melanesia, la competencia diplomática se tradujo en la institucionalización de nuevas arquitecturas de seguridad. El 3 de junio, Australia e Islas Salomón iniciaron negociaciones para un tratado integral de seguridad acompañado por asistencia financiera, fortalecimiento policial e incorporación de Honiara a la Iniciativa de Vigilancia Policial del Pacífico (Pacific Policing Initiative), mientras que a mediados de junio, Matthew Wale (dirigente opositor en Islas Salomón), reforzó la coordinación con Nueva Zelanda. Posteriormente, el 26 de junio, Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón firmaron un marco de cooperación para seguridad fronteriza, inteligencia e integración económica y, el 29 de junio, Australia y Vanuatu suscribieron el Acuerdo Nakamal. Aunque Canberra consolidó su posición como principal proveedor de cooperación en seguridad, la eliminación de la cláusula de veto sobre infraestructura preservó el margen de maniobra diplomático de Port Vila para mantener vínculos económicos con China, lo que reflejó una lógica regional de diversificación antes que de alineamiento exclusivo.

En este mismo período, la arquitectura de seguridad occidental adquirió mayor densidad mediante mecanismos de interoperabilidad. El 8 de junio, Australia y Nueva Zelanda aprobaron la hoja de ruta ANZAC 2035, lo que vinculó sus capacidades de defensa con el pilar II de la Alianza de Seguridad entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS). Entre el 22 de junio y el 1 de julio, el ejercicio Valiant Shield 2026, desarrollado desde Guam y las Islas Marianas, junto con la validación logística de Angaur (Palaos), y desde el 24 de junio el Ejercicio de la Cuenca del Pacífico (RIMPAC) 2026, ampliaron la presencia persistente de Estados Unidos y sus aliados sobre el Pacífico Azul. Estas iniciativas fortalecieron la capacidad de respuesta multinacional y la vigilancia marítima, al tiempo que incrementaron la percepción china de un entorno estratégico cada vez más integrado.

Asimismo, el 29 de junio, Australia y Vanuatu firmaron el Acuerdo Nakamal, lo que estableció mecanismos de consulta sobre infraestructura crítica, cooperación policial y restricciones al establecimiento de bases militares extranjeras, fortaleciendo la arquitectura de seguridad melanesia mediante instrumentos jurídicos permanentes. De manera concurrente, la entrada en vigor del Tratado Pukpuk con Papúa Nueva Guinea y el acercamiento estratégico de las Islas Salomón hacia Australia evidenciaron una creciente institucionalización de la cooperación en defensa, lo que incrementó la interoperabilidad regional y limitó el margen de penetración estratégica de actores extrarregionales.

En el ámbito de la gobernanza regional, los Estados insulares continuaron redefiniendo la seguridad desde una perspectiva multidimensional. Durante junio, Palaos preparó la cumbre del PIF enfrentando campañas de influencia atribuidas a China para modificar el tratamiento diplomático de Taiwán, lo que evidenció que la competencia normativa también se desarrolla en los foros regionales. El 8 de junio, Tuvalu presentó su Política Nacional del Océano, mientras Kiribati impulsó iniciativas de resiliencia climática y transparencia pesquera, Niue obtuvo el 29 de junio nuevos recursos para infraestructura costera y, hacia finales del período, los ministros de pesca de la FFA coordinaron posiciones comunes para la gestión sostenible del atún. Estas acciones reforzaron la gobernanza oceánica y consolidaron la diplomacia climática como un componente central de la seguridad regional.

Finalmente, las disputas de soberanía mantuvieron su influencia sobre la estabilidad política del Pacífico Sur. El 18 de junio, un ataque con drones intensificó la violencia en Papúa Occidental y elevó el desplazamiento interno, lo que proyectó el conflicto hacia la agenda diplomática regional mediante demandas de mayor involucramiento de organismos internacionales. Días después, el 23 de junio, Bougainville presentó su hoja de ruta hacia la independencia, mientras Papúa Nueva Guinea reiteró que cualquier transición dependería del procedimiento constitucional nacional, manteniendo abierto un foco de tensión institucional. El 28 de junio, las elecciones provinciales de Nueva Caledonia confirmaron una fragmentación política que prolonga las negociaciones sobre su futuro estatus con Francia. En conjunto, estos procesos demostraron que la arquitectura estratégica del Pacífico Sur depende tanto de la competencia entre grandes potencias como de la capacidad de los Estados insulares para gestionar desafíos de gobernanza, autodeterminación y seguridad humana sin comprometer su autonomía estratégica.

PACÍFICO ESTE

Países Nivel de la Subregión
Estados Unidos y Canadá 🟠Amenaza (2.5)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 3.1 🟠Amenaza
Disputas y Seguridad territorial 1.9 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta internacional 2.4 🟡 Acciones

 

Buques estadounidenses y extranjeros participantes del Ejercicio RIMPAC 2026 amarrados en la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam (JBPHH), ubicada en la isla de Oahu, Hawái (Estados Unidos).

Durante el período analizado, América del Norte consolidó una estrategia de defensa orientada a fortalecer la disuasión y la proyección de poder mediante ejercicios multinacionales, modernización tecnológica y cooperación con aliados. Estados Unidos impulsó la integración de sistemas no tripulados, inteligencia artificial y capacidades multidominio durante RIMPAC 2026 y Valiant Shield, mientras aceleró la renovación de su base industrial y de sus capacidades estratégicas. Canadá reforzó su autonomía militar mediante nuevas adquisiciones, vigilancia del Ártico y alianzas en el Indo-Pacífico. Paralelamente, aumentó la competencia diplomática y territorial con China, en un contexto marcado por la intensificación de la cooperación regional en materia de seguridad y defensa.

Situación de Militarización y Operaciones

Estados Unidos y Canadá profundizaron una transformación de su postura de defensa orientada a fortalecer la disuasión frente a competidores estratégicos, mediante la integración de operaciones multidominio, plataformas autónomas, modernización industrial y cooperación aliada, lo que consolidó una arquitectura de seguridad basada en la interoperabilidad, la resiliencia logística y la superioridad tecnológica.

Estados Unidos concentró sus esfuerzos en ampliar su capacidad expedicionaria y acelerar la transición hacia un modelo operacional sustentado en sistemas no tripulados, inteligencia artificial y redes de combate distribuidas. Entre el 24 de junio y el 31 de julio de 2026, el ejercicio RIMPAC 2026 reunió a 30 países, más de 30 buques de superficie, cinco submarinos, más de 200 aeronaves y aproximadamente 30.000 efectivos, lo que constituyó un escenario para validar doctrinas de guerra multidominio. La incorporación del buque de superficie no tripulado Saildrone Surveyor, de vehículos submarinos no tripulados (UUV) para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), y del empleo de impresión 3D metálica a bordo del portaaviones USS Theodore Roosevelt, demostró la prioridad otorgada a la autonomía logística y la persistencia operativa. Asimismo, las maniobras SINKEX reforzaron la evaluación de armamento naval mediante fuego real.

Entre el 22 de junio y el 5 de julio de 2026, el ejercicio Valiant Shield amplió la integración de Estados Unidos con Australia, Canadá, Japón y Nueva Zelanda entre Guam, las Islas Marianas y el mar de Filipinas. La participación del grupo de combate del portaaviones USS George Washington, junto con unidades japonesas y canadienses, fortaleció la interoperabilidad naval y aérea. El 27 de junio las maniobras SINKEX incorporaron ataques coordinados multidominio, y el 29 de junio se confirmó el primer empleo operativo de un bombardero furtivo B-2 Spirit armado con un misil antibuque AGM-158C LRASM, lo que reforzó la doctrina de penetración estratégica y amplió las opciones de proyección de fuerza.

De forma concurrente, la modernización tecnológica estadounidense evidenció una aceleración hacia la automatización del campo de batalla. El 17 de junio, la Fuerza Aérea adjudicó los primeros contratos de producción del programa Collaborative Combat Aircraft a General Atomics y Anduril para los drones FQ-42A Dark Merlin y FQ-44A Fury. A ello se sumaron el inicio, el 1 de junio, de las pruebas marítimas del vehículo de superficie no tripulado ROMULUS; la validación, el 2 de junio, de la baja firma radar del MQ-28 Ghost Bat; y, desde el 9 de junio, la evaluación de embarcaciones autónomas MASS para operaciones logísticas en Asia-Pacífico.

En el ámbito industrial, Washington buscó corregir vulnerabilidades estructurales. El 16 de junio se confirmó la crisis del programa de fragatas clase Constellation, lo que impulsó la evaluación, desde el 4 de junio, de adquirir buques construidos en astilleros de Japón y Corea del Sur. El 26 de junio ingresaron dos destructores clase Arleigh Burke Flight IIA, y el 30 de junio quedó integrada la arquitectura de defensa aérea de Guam mediante la conexión de los sistemas Patriot, Medium Range Intercept Capability (MRIC) y Marine Air Defense Integrated System (MADIS) bajo un mando y control (C2) desarrollado por Lockheed Martin. El 17 de junio se adjudicaron contratos para misiles hipersónicos Blackbeard y satélites GPS IIIF, mientras que el accidente del bombardero B-52H, registrado el 15 de junio, afectó el programa B-52J, lo que evidenció que la renovación de capacidades estratégicas continúa enfrentando riesgos industriales.

Canadá orientó su política de defensa hacia la disuasión terrestre, la vigilancia del Pacífico-Ártico y la autonomía industrial. El 2 de junio formalizó la adquisición de 26 sistemas lanzacohetes M142 HIMARS mediante el programa Foreign Military Sales (FMS). Asimismo, avanzó la transición desde los CP-140 Aurora hacia los Boeing P-8A Poseidon, lo que reforzó la vigilancia marítima y la capacidad ISR en los accesos septentrionales.

El 12 de junio comenzó la construcción del primer destructor clase River, mientras que el 1 de junio Alemania y Noruega ofrecieron la transferencia del submarino Tipo 212CD, lo que amplió las opciones para incrementar la capacidad submarina también en el Ártico. Entre el 2 y el 4 de junio se sumaron acuerdos para producir drones de reconocimiento con Ucrania, desarrollar inteligencia artificial militar soberana y presentar soluciones antidrones en CANSEC 2026, lo que consolidó una autonomía tecnológica compatible con la interoperabilidad aliada.

En conjunto, América del Norte avanza hacia una arquitectura militar caracterizada por la integración entre plataformas autónomas, defensa multidominio y cooperación aliada, con Estados Unidos priorizando la proyección de poder en Asia-Pacífico y Canadá concentrando sus inversiones en la autonomía estratégica

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

Durante este período, el entorno de seguridad marítima en el océano Pacífico oriental reflejó una creciente ampliación del empleo de capacidades militares estadounidenses para enfrentar amenazas transnacionales vinculadas al narcotráfico.

En ese contexto, el 17 de junio de 2026 funcionarios militares estadounidenses informaron que una operación cinética, ejecutada el día anterior contra una embarcación sospechosa de participar en actividades de narcotráfico en el océano Pacífico oriental, provocó la muerte de un ocupante y dejó dos sobrevivientes. El ataque fue realizado por fuerzas del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) como parte de la campaña Operation Southern Spear, orientada a interrumpir las rutas marítimas utilizadas por organizaciones criminales para el transporte de estupefacientes. Las autoridades sostuvieron que la embarcación transitaba por corredores identificados de tráfico ilícito, aunque no difundieron evidencia pública sobre la carga transportada.

Desde una perspectiva estratégica, el incidente evidencia la evolución de la política estadounidense hacia un modelo de disuasión más robusto frente a amenazas no estatales, lo que incorporó el empleo de fuerza letal para reforzar el control del dominio marítimo. Asimismo, este enfoque ha generado cuestionamientos sobre los criterios de identificación de objetivos y el marco jurídico aplicable a estas operaciones, lo que configuró un nuevo eje de debate entre la eficacia de la coerción militar y sus implicancias para la estabilidad regional y el derecho internacional.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

la actividad diplomática en el Asia-Pacífico evidenció una reconfiguración de la arquitectura regional de seguridad hacia un esquema de competencia estratégica sustentado en el fortalecimiento de alianzas, la diversificación de asociaciones y el uso combinado de instrumentos diplomáticos, económicos y de defensa. Estados Unidos y Canadá encabezaron este proceso mediante iniciativas orientadas a redistribuir capacidades militares, ampliar la cooperación tecnológica y consolidar nuevos mecanismos de interoperabilidad, mientras China respondió reforzando su influencia política y sus reivindicaciones territoriales en el Asia-Pacífico.

En primer lugar, la política exterior estadounidense consolidó una estrategia de diplomacia de defensa orientada a incrementar la capacidad de disuasión frente a China. El 3 de junio, Washington mantuvo bajo revisión la venta de armamento a Taiwán y autorizó asistencia para la futura flota vietnamita de C-130, en tanto que el 11 de junio aprobó la transferencia de misiles AIM-120C-8 a Corea del Sur. En ese mismo lapso, el 12 de junio trascendió la intención de reducir parte de la presencia militar estadounidense en Europa para priorizar el teatro Asia-Pacífico, lo que se complementó con una política de protección tecnológica reflejada entre el 4 y el 23 de junio mediante iniciativas sobre inteligencia artificial, ciberseguridad y fortalecimiento de la base industrial de defensa. Estas medidas buscaron preservar la superioridad tecnológica estadounidense y reforzar la arquitectura regional de disuasión.

De forma concurrente, Canadá impulsó una estrategia de autonomía estratégica mediante la diversificación de sus vínculos de seguridad y comercio. El 11 de junio suscribió con Filipinas un Acuerdo de Apoyo Logístico Mutuo y una Declaración de Intenciones para ampliar la cooperación en defensa. Entre el 23 y el 26 de junio, encabezó la mayor misión comercial canadiense al Asia-Pacífico en Japón, promoviendo inversiones, cooperación industrial y la eventual participación como observador en el Global Combat Air Programme (GCAP), a la vez que avanzó en acuerdos tecnológicos y en una mayor presencia naval regional. A su vez, la visita de Mélanie Joly a China entre el 14 y el 23 de junio procuró mantener canales de diálogo económico bajo mayores exigencias regulatorias para las inversiones estratégicas, lo que reflejó una política de equilibrio entre cooperación económica y mitigación de riesgos geopolíticos.

Asimismo, la evolución del marco multilateral de seguridad mostró un fortalecimiento de las alianzas existentes acompañado por crecientes debates sobre su sostenibilidad política. El 10 de junio, durante la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores y Defensa de Australia y el Reino Unido (AUKMIN), ambos países ratificaron el cronograma de implementación del pacto de seguridad trilateral entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos (AUKUS), lo que amplió la cooperación en capacidades submarinas y tecnologías avanzadas. Sin embargo, las audiencias públicas desarrolladas durante junio en Australia evidenciaron un cuestionamiento creciente respecto de los costos estratégicos, financieros y políticos de dicha asociación, lo que reveló que la consolidación de la arquitectura de seguridad regional también enfrenta restricciones derivadas del debate democrático interno.

Finalmente, la competencia diplomática se trasladó al plano jurídico y territorial del mar de la China Meridional. Durante junio, la actividad china en Scarborough Shoal y las posteriores propuestas filipinas para recurrir nuevamente a mecanismos previstos por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar buscaron fortalecer la legitimidad internacional frente a las reclamaciones de Pekín. A ello se sumó, el 30 de junio, la difusión de nuevas interpretaciones territoriales chinas sobre las islas Batanes, lo que incentivó un incremento de la vigilancia filipina-estadounidense y profundizó la utilización simultánea de instrumentos diplomáticos, jurídicos y militares como mecanismos de competencia estratégica, lo que consolidó una arquitectura regional caracterizada por una creciente interdependencia entre diplomacia, seguridad y equilibrio de poder.

Este es un artículo de opinión. Las opiniones y contenido no reflejan o representan necesariamente la postura del CEERI como institución.

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