1. Introducción
El conflicto que se está llevando a cabo entre Estados Unidos e Irán ha generado tensiones y reposicionamientos en la arena internacional, fruto de sucesos como el cierre del Estrecho de Ormuz, con su consecuente impacto en el comercio global. En este contexto, una de las tensiones más álgidas se dió cuando Estados Unidos amenazó con retirar su apoyo a Reino Unido en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas en caso de que el Estado británico mantenga su neutralidad en la guerra de Oriente Medio. Esto tuvo una gran repercusión en el sistema internacional a raíz de supuestas filtraciones de correos electrónicos del Pentágono barajando esta ruptura de la neutralidad norteamericana.
En este estado de situación, el gobierno argentino -con Javier Milei a la cabeza- recibió con entusiasmo estas novedades y afirmó que las filtraciones del Pentágono representan el mayor avance argentino en la historia hacia la recuperación de las islas del Atlántico Sur. Al mismo tiempo, el presidente argentino deslizó que el posible apoyo estadounidense en la Cuestión por las Islas Malvinas representaba el fruto de una estrategia pragmática y ordenada, distinta a cualquier otra política exterior argentina desde el Conflicto del Atlántico Sur de 1982, con Malvinas como su eje gravitante.
Sin embargo, si se ahonda en la Política Exterior Argentina (de ahora en más PEA) a lo largo del gobierno nacional actual se podrán visualizar aspectos que contradicen los dichos del máximo mandatario argentino.
En el presente estudio, se sostiene que la PEA con respecto a la Cuestión de las Islas Malvinas, lejos de ser una estrategia pragmática, ordenada, novedosa y con las islas como su eje gravitante, representa más bien un ejemplo de improvisación por parte del gobierno nacional argentino, el cual no está llevando a avances reales en la resolución pacífica de la disputa entre Argentina y el Reino Unido. Las variables consideradas incluyen: i) la relación estrecha con los Estados Unidos e Israel -así como los cambios de posición con respecto a actores como China-; ii) las bases de la PEA hacia Malvinas desde 2024 y iii) el lugar otorgado por el gobierno argentino a las Islas Malvinas la política externa.
2. La PEA durante la administración Milei
2.1 Argentina: entre el alineamiento con Occidente y el acercamiento a China
Como primera variable a considerar se encuentra la cuestión del alineamiento de la Argentina hacia los principales actores de “Occidente” -principalmente los Estados Unidos e Israel- y su relación con actores no incluidos dentro de “Occidente” -entre los cuales destaca la República Popular China.
En este primer punto, es posible apreciar dos elementos clave de la PEA durante la administración Milei: por un lado, la misma no posee un carácter pragmático real; esto debido a que los mayores alineamientos internacionales de la Argentina se sustentan en dos elementos clave: la concordancia ideológica de los máximos mandatarios, v.gr. Javier Milei, Donald Trump y Benjamín Netanyahu, en el espectro político -definidos, siguiendo a Cas Mudde (2024), como de derecha radical conservadora y con discursos populistas- y, en consonancia con esto, la defensa inquebrantable de los valores del judeocristianismo, la democracia y la libertad económica. En este punto, destacan casos como el de la firma de los Acuerdos de Isaac entre Argentina y el Estado de Israel, cuyo objetivo principal es establecer una alianza y cooperación de seguridad en Medio Oriente con motivaciones -en su grueso- ideológicas: la defensa de la libertad, la defensa de los valores del judaísmo y el rechazo a toda forma de antisemitismo.
Por otro lado, la PEA durante el gobierno actual tampoco demuestra un carácter ordenado como el mandatario argentino remarcó. Esto se evidencia en cambios de posición frente a la República Popular China. Desde su asunción hasta principios del año 2025, la administración actual mantuvo (en primera instancia) una relación distante con Pekín, alegando que no se negociaría con Estados “comunistas” o que no respetasen los principios de la democracia liberal. No obstante, en el transcurso del año anterior, la postura argentina cambió rotundamente, pasando a proponer un acercamiento comercial mucho más estrecho con China; por ejemplo, a través del fomento de inversiones en la zona de Vaca Muerta o de la renovación del swap de monedas entre ambos Estados.
2.2 La PEA hacia Malvinas en la administración Milei: ¿Novedad?
En este segundo punto, conviene echar un vistazo hacia las bases que hacen a la PEA hacia Malvinas durante la administración Milei. Siguiendo a autores como Erlich (2019) y Morasso y Mántaras (2023), es posible determinar el rumbo de la Política Exterior hacia Malvinas en base a tres criterios fundamentales: en primer lugar, lo que refiere al acercamiento/distanciamiento hacia Reino Unido y los actores nor atlánticos -Estados Unidos, la Unión Europea, etc.-; en segundo lugar, la relación con los Estados latinoamericanos y los bloques multilaterales -por ejemplo, Mercosur y BRICS- y en tercer lugar, el acercamiento con respecto a los isleños. En este punto, la PEA durante la administración actual, siguiendo a autores como Juan Gabriel Tokatlian (2024), no ha mostrado novedades sustanciales con respecto al grueso de las administraciones nacionales desde 1983.
Esto debido a que, al igual que las mencionadas, el gobierno actual de la Argentina ha fortalecido una dinámica basada en tres elementos nodales: el acercamiento irrestricto hacia “occidente” (con foco en Estados Unidos, la OTAN e Israel); el distanciamiento claro hacia los Estados latinoamericanos bilateralmente y el rechazo a bloques multilaterales como el Mercosur y los BRICS (evidenciado en la postura del presidente Milei de no negociar con“comunistas”) y, por último, un intento de acercar a la Argentina a los isleños en Malvinas -afirmando que la salida a la disputa de soberanía sólo será posible si estos últimos eligen ser argentinos- (Tokatlian, 2024).
2.3 Malvinas y su lugar en la Política Exterior Argentina de la administración Milei
Por último, es necesario hacer frente a la cuestión de la centralidad del reclamo de soberanía en la PEA durante el gobierno argentino actual. Ante esto, textos como el de Cisilino et al (2025), exponen claramente cómo -en la corriente administración nacional argentina- la Cuestión Malvinas nunca ha ocupado un lugar central en la PEA.
Por el contrario, el foco -similar a lo ocurrido durante gobiernos como el Carlos Menem y Mauricio Macri- ha estado en cuestiones ligadas a fortalecer los vínculos comerciales de la Argentina con “occidente” -entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea-, el ingreso de Argentina a los foros y bloques del mundo noratlántico -v. gr. la OCDE- y el fortalecimiento de los vínculos diplomáticos con Israel y los Estados Unidos. De este modo, para los autores, el reclamo argentino sobre Malvinas se limitó en la PEA, durante la administración Milei, simplemente al mantenimiento formal del discurso argentino reivindicando sus derechos sobre las islas en los foros internacionales, como la Asamblea de las Naciones Unidas (Cisilino et al, 2025).
3. Conclusiones
Con el estudio realizado, resulta claro que la dinámica adoptada por la PEA durante la administración Milei no representa en lo absoluto una estrategia pragmática ni ordenada, así como tampoco una estrategia novedosa o siquiera que tenga a las Malvinas como eje gravitante. Más bien, por el contrario, la dinámica hacia Malvinas en este período (marcado por la Guerra en Irán) parecería consistir en una improvisación por parte del gobierno argentino, intentando hacer frente a los vaivenes del sistema internacional y buscando ganar una mejor imagen positiva en la opinión pública argentina.
Esta caracterización de la PEA hacia Malvinas en el gobierno argentino se sustenta en base a factores como: 1) el marcado carácter ideológico y volátil de los alineamientos de Argentina en el sistema internacional; 2) la continuación de una PEA hacia Malvinas que se viene realizando desde 1982 y 3) la limitación de Malvinas en la PEA al mero reclamo formal en foros internacionales.

