El presente informe tiene por objeto analizar el proceso y las implicaciones de las elecciones parlamentarias de Rusia, celebradas del 18 al 20 de septiembre.
A pesar de la guerra que atraviesa Rusia desde hace más de cuatro años, las elecciones registraron una participación superior al 56%, según datos preliminares de la Comisión Electoral Central (CEC). Con el 25,21% del escrutinio completado, el partido gobernante Rusia Unida obtuvo el 57,04% de los votos en la lista federal, frente al 49,82% alcanzado en 2021. Este resultado preliminar le permitiría obtener alrededor de 125 de los 225 escaños asignados mediante representación proporcional. A ello se sumó su amplio liderazgo en las circunscripciones uninominales, lo que posteriormente le permitió alcanzar una mayoría constitucional en la Duma Estatal. Los demás partidos que superaron el umbral electoral en la votación por listas fueron el Partido Comunista (13,92%), el Partido Liberal Democrático (9,31%), Nueva Gente (8,01%) y Rusia Justa (5,22%).
La jornada de cierre estuvo marcada por un grave contexto de seguridad debido a una ofensiva aérea ucraniana con drones y misiles contra Moscú y otras regiones rusas. El ataque afectó infraestructuras clave, entre ellas una refinería petrolera ubicada en Kapotnia, y provocó daños en edificios residenciales de la región de Moscú, dejando al menos tres fallecidos, según las autoridades rusas. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, calificó la ofensiva como un intento de interrumpir los comicios, mientras que las autoridades rusas responsabilizaron a Ucrania por los ataques.
Además de los ataques aéreos, la CEC denunció más de 3.000 oleadas de ciberataques e intentos de interferencia informática contra el sistema de votación electrónica. Mientras la entidad oficial sostuvo que estas incidencias no afectaron los resultados, formaciones opositoras criticaron las trabas impuestas a sus observadores y la exclusión de partidos pacifistas como Yábloko de las listas partidarias.
Contexto Histórico y Político
El panorama político y social de Rusia se encuentra profundamente condicionado por el impacto prolongado del conflicto armado con Ucrania y las elecciones legislativas de 2026.
Desde su llegada al Kremlin, Putin impulsó una progresiva concentración del poder político. El gobierno fortaleció el control sobre los medios de comunicación, limitó el espacio de la oposición y consolidó una estructura política vertical. Si bien formalmente continuaron existiendo elecciones y partidos políticos, el sistema fue adquiriendo características cada vez más autoritarias. Esta tendencia se profundizó luego de las protestas opositoras de 2011-2012, cuando Putin regresó a la presidencia después de haber ocupado el cargo de primer ministro durante la presidencia de Dmitri Medvédev.
Paralelamente, la política exterior rusa comenzó a orientarse hacia una mayor proyección de poder e influencia internacional. Durante el gobierno de Putin, Rusia intervino militarmente en Georgia en 2008, anexó Crimea en 2014, amplió su participación militar en Siria desde 2015 y respaldó a las fuerzas separatistas en el conflicto del Donbás. Estos episodios contribuyeron al deterioro de las relaciones de Rusia con Estados Unidos y Europa y estuvieron acompañados por una creciente confrontación en torno a la expansión de la OTAN y la posición de Rusia en el espacio postsoviético.
Esta dinámica alcanzó su punto de mayor intensidad el 24 de febrero de 2022, cuando Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania. El conflicto modificó profundamente tanto la política exterior como la política interna rusa. Según la narrativa oficial del Kremlin, la guerra era una defensa de los intereses nacionales y una respuesta frente a Occidente, mientras que dentro del país aumentó la represión contra quienes se oponían a la invasión. Miles de ciudadanos fueron perseguidos, detenidos o forzados al exilio, mientras se restringieron aún más las libertades de expresión, reunión y prensa.
En este contexto, las elecciones presidenciales de marzo de 2024 se desarrollaron en un escenario de fuerte concentración del poder. Putin se presentó para obtener un quinto mandato y, tras una reforma constitucional aprobada en 2020, quedó habilitado para extender su permanencia en el poder potencialmente hasta 2036. La oposición se encontraba profundamente debilitada y el principal opositor de Putin, Alekséi Navalni, había muerto en prisión pocas semanas antes de los comicios. Finalmente, Vladimir Putin obtuvo oficialmente el 87,28% de los votos en unas elecciones presidenciales que fueron fuertemente cuestionadas por su falta de carácter libre y competitivo. Diversos gobiernos occidentales —como los de Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido—, así como organismos internacionales de derechos humanos, señalaron la ausencia de una oposición real y la represión a la disidencia durante el proceso.
Proceso Electoral
El proceso electoral para la renovación de las autoridades legislativas en Rusia opera mediante un sistema paralelo o mixto que combina dos mecanismos de votación independientes para asignar un total de 450 escaños:
- Representación proporcional por listas partidarias (225 escaños): La mitad de la representación se define mediante el voto directo a listas presentadas exclusivamente por partidos políticos. Para acceder a la distribución de bancas, las organizaciones deben superar un umbral electoral mínimo del 5 % de los votos emitidos. Las listas partidarias se conforman por un rango de entre 200 y 400 candidatos, permitiendo incluir hasta un 50 % de aspirantes independientes sin afiliación política. La estructura de estas candidaturas se distribuye de manera obligatoria en al menos 35 grupos regionales que abarcan todo el territorio nacional, con la opción de incorporar una sección federal de hasta 15 postulantes.
- Circunscripciones uninominales (225 escaños): La otra mitad del cuerpo legislativo se elige de forma directa en 225 distritos locales bajo el principio de mayoría simple. En este segmento participan tanto candidatos respaldados por agrupaciones políticas como aspirantes independientes (autocandidatos). Para oficializar su registro, los independientes deben recolectar firmas de respaldo equivalentes al 3 % del padrón electoral de su circunscripción (o un mínimo de 3.000 firmas si el distrito cuenta con menos de 100.000 electores).
La normativa permite la postulación simultánea de un mismo candidato en la lista proporcional de su partido y en una circunscripción uninominal. En el supuesto de resultar electo por ambas vías, la práctica habitual consiste en renunciar al escaño obtenido por la lista partidaria; de este modo, el partido conserva esa banca para asignarla al siguiente candidato de su nómina, mientras el electo asume la representación directa de su distrito.
De manera complementaria, el proceso electoral incorpora el Voto Electrónico Remoto (VER) en las regiones habilitadas por las autoridades electorales. Esta modalidad ha sido objeto de cuestionamientos por parte de sectores de la oposición y de algunos observadores y analistas, quienes han planteado dudas sobre la transparencia, verificabilidad y auditabilidad de sus resultados.
A estas modalidades de elección se suman otras disposiciones de la normativa electoral relativas al registro de candidaturas, las campañas y la fiscalización del proceso:
- Exención de recolección de firmas: La legislación electoral establece determinados supuestos en los que los partidos políticos quedan exentos de reunir firmas para registrar sus listas en las elecciones a la Duma Estatal. Entre ellos, se encuentran aquellos cuya lista haya obtenido representación en la Duma Estatal en las elecciones anteriores o haya alcanzado al menos el 3% de los votos en la circunscripción federal, así como aquellos cuya lista haya obtenido representación en el órgano legislativo de al menos una entidad de la Federación. Los partidos que no se encuentren comprendidos en estos supuestos deben reunir al menos 200.000 firmas de electores para registrar su lista federal, con un máximo de 7.000 firmas provenientes de cada entidad federada.
- Jornadas de votación extendidas: En las elecciones de 2026, el proceso de votación se desarrolló durante tres jornadas consecutivas. Las autoridades electorales han presentado este formato como una medida destinada a facilitar la participación, mientras que algunos observadores y organizaciones independientes han cuestionado sus efectos sobre las condiciones de fiscalización y observación del proceso.
- Criterios de inhabilitación: La legislación aplica restricciones estrictas para la inscripción de candidaturas. Las personas catalogadas bajo figuras legales como «agentes extranjeros» o vinculadas a organizaciones declaradas «no deseadas», así como aquellas con antecedentes penales vinculados a delitos de extremismo, quedan inhabilitadas para postularse a cargos públicos.
- Financiamiento público: Si una agrupación no alcanza el 5 % requerido para ingresar al parlamento, pero logra superar el 3 % de los votos válidos, obtiene el derecho a recibir financiamiento estatal directo para sostener su estructura institucional.
- Marcos de fiscalización: La supervisión independiente del proceso cuenta con restricciones normativas, limitando la presencia en las mesas de votación exclusivamente a observadores acreditados por partidos políticos participantes o por órganos cívicos vinculados a la administración estatal.
Toda esta estructura electoral está diseñada para la integración de la Duma Estatal, la cámara baja de la Asamblea Federal (el parlamento de la Federación de Rusia). En el ejercicio de sus funciones, la Duma participa en el proceso de elaboración y aprobación de la legislación nacional junto al Consejo de la Federación, la cámara alta encargada de la representación territorial. Aunque ambas forman parte del proceso legislativo, sus competencias constitucionales son diferenciadas, por lo que cada una desempeña un papel específico dentro de la estructura parlamentaria.
Candidatos y Plataformas
Aunque Rusia cuenta con casi dos decenas de partidos registrados, sólo 11 podrán concurrir sin procedimientos adicionales de inscripción. Entre ellos figuran:
Rusia Unida
Rusia Unida es el principal partido gobernante y está vinculado al liderazgo político de Vladímir Putin. Para las elecciones legislativas de 2026 presentó una lista encabezada por figuras como Serguéi Lavrov, Serguéi Sobianin, Yevgueni Poddubny, María Lvova-Belova y Vladislav Golovin. El partido también incorporó una renovación de candidaturas en las circunscripciones uninominales.
Su plataforma electoral, denominada “Programa del Pueblo 2026”, se estructura en torno a siete prioridades: familia y demografía, empleo, desarrollo regional e infraestructura, fortalecimiento económico, desarrollo tecnológico e inteligencia artificial, defensa de los valores tradicionales y seguridad nacional. Putin ha centrado su campaña en la promesa de cumplir sus objetivos en Ucrania, describiendo el conflicto como una batalla contra Occidente por la supervivencia misma de Rusia y sus 146 millones de habitantes. El programa combina políticas sociales y de modernización económica con una fuerte orientación hacia la soberanía nacional, el patriotismo y el fortalecimiento de las capacidades de defensa.
Partido Comunista
El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), liderado por Guennadi Ziugánov, se presentó a las elecciones de 2026 con el objetivo de mantener su representación parlamentaria. Durante la campaña, el partido denunció una creciente intervención de las autoridades estatales y una mayor presión sobre sus dirigentes y militantes.
Su programa electoral, aprobado en junio de 2026, propone un mayor papel del Estado en la economía, el impulso de la producción nacional y la utilización de los recursos financieros para promover el desarrollo económico. Una de las principales propuestas de Ziugánov fue cuestionar las elevadas tasas de interés del Banco Central y plantear una política económica orientada a movilizar el ahorro hacia la inversión productiva.
Partido Liberal Demócrata
El Partido Liberal Demócrata (LDPR), liderado por Leonid Slutsky, se presenta como una fuerza nacionalista y patriótica. Para las elecciones de 2026, su campaña se centró en cuestiones relacionadas con la política migratoria, la demografía y el apoyo a las regiones, con el objetivo declarado de ampliar su representación en la Duma.
Su programa electoral, denominado “100 días de transformación de Rusia”, propone medidas de carácter social y económico, entre ellas una “hipoteca popular” al 3%, la eliminación del impuesto a la renta personal para ingresos de hasta 50.000 rublos y un aumento de las pensiones de al menos el 20%. El partido presentó una lista de 435 candidatos.
Una Rusia justa
Una Rusia Justa, liderada por Serguéi Mirónov, recuperó en 2025 su denominación anterior y se presentó a las elecciones de 2026 con una renovación parcial de sus candidaturas. La lista federal fue encabezada por Mirónov y el partido presentó 263 candidatos en la lista partidaria y 224 en circunscripciones uninominales.
Su programa electoral, denominado “Manifiesto de la Justicia”, propone un modelo de Estado de bienestar basado en el concepto de «nuevo socialismo», con medidas orientadas a incrementar los ingresos de la población y ampliar las políticas sociales. Entre sus propuestas se encuentra elevar el salario mínimo a 100.000 rublos e instaurar un pago anual adicional para trabajadores y jubilados. En materia familiar y demográfica, plantea hipotecas sin intereses para familias numerosas y beneficios prioritarios para los veteranos del conflicto en Ucrania. Asimismo, propone limitar el gasto de los hogares en servicios públicos al 15 % de sus ingresos y garantizar el acceso a determinados servicios digitales.
Gente nueva
Gente Nueva se fusionó con el Partido del Crecimiento en 2024 y está liderado por Alexey Nechayev. Para las elecciones de 2026, la lista federal estuvo encabezada por Nechayev, Vladislav Davankov y Sardana Avksentieva, con el objetivo de ampliar su representación en la Duma y fortalecer su presencia regional.
En julio de 2026, el partido aprobó 299 candidatos para la lista partidaria y 83 para las circunscripciones uninominales. La campaña ha girado en torno a promover el desarrollo económico y la modernización tecnológica. Su agenda busca reducir la burocracia, bajar impuestos a pequeñas empresas, frenar las prohibiciones estatales y descentralizar la recaudación fiscal para volcar más recursos a las provincias, enfocándose en atraer a la clase media, jóvenes y emprendedores.
Partido de los Jubilados
El Partido de los Jubilados presentó como principal candidato a su líder, Erik Prazdnikov, acompañado en la lista federal por médicos y un general retirado. El partido compitió tanto mediante lista partidaria como en 108 circunscripciones uninominales.
Su plataforma, denominada “Programa para una Vida Normal”, se concentra en cuestiones sociales, especialmente el acceso a atención médica y odontológica asequible, pensiones dignas y apoyo a las familias y los jóvenes.
Yábloko
Yábloko, encabezado por Nikolái Rybakov, fue el único partido registrado que manifestó abiertamente su oposición a la guerra en Ucrania. Su campaña para 2026 se articuló en torno al lema “Por la paz y la libertad” y presentó una orientación explícitamente contraria a la guerra.
El partido presentó 275 candidatos en la lista partidaria y 137 en circunscripciones uninominales, encabezados por Yaroslav Shcherbakov. Sin embargo, en agosto de 2026, el Tribunal Supremo de Rusia excluyó a Yábloko de las elecciones, decisión que el partido anunció que apelaría.
Partido de la Democracia Directa
El Partido de la Democracia Directa, encabezado por Oleg Artamonov, presentó 237 candidatos en su lista federal, que fue certificada el 17 de julio de 2026, y 19 candidatos en circunscripciones uninominales.
El programa electoral, denominado “Exactamente Doce”, se centra en “devolver la política al pueblo” mediante mecanismos de democracia directa y comprende tres pilares: la protección de las libertades personales y los derechos civiles, que incluye la privacidad, la libertad de expresión y la prohibición de la vigilancia digital; la justicia social, con propuestas como un presupuesto digital transparente, pensiones dignas y cuotas ambientales; y un Estado fuerte y abierto, basado en elecciones justas, mandatos imperativos y el uso de tecnología blockchain para la votación y el autogobierno local.
Otros partidos
Además de las principales fuerzas analizadas, las elecciones de 2026 contaron con la participación de otros partidos registrados, entre ellos el Partido Verde, Rodina y Plataforma Cívica, que también presentaron sus propias candidaturas y propuestas electorales.
Resultados Electorales
De acuerdo con los primeros resultados oficiales difundidos por la Comisión Electoral Central (CEC), Rusia Unida obtuvo el primer lugar con el 57,54 % de los votos correspondientes a las listas partidarias, lo que se traduciría en 125 de los 225 escaños asignados mediante este sistema. Le siguieron el Partido Comunista de la Federación de Rusia (13,93 %), el Partido Liberal Demócrata de Rusia (9,31 %), Nueva Gente (8,01 %) y Rusia Justa (5,22 %).
En cuanto a la participación, la CEC informó que alcanzó el 56,66 % al cierre de los centros de votación y rondó el 80 % en lugares como las regiones ucranianas anexionadas de Donetsk y Lugansk. No obstante, tanto los porcentajes obtenidos por los partidos como los datos sobre la composición de la Duma todavía son preliminares.
Reacciones
Por parte de la Unión Europea, la Comisión Europea expresó su preocupación por el desarrollo de los comicios y cuestionó las condiciones de competencia política en Rusia. La institución señaló que las autoridades rusas habían utilizado recursos administrativos y judiciales para limitar la participación de fuerzas opositoras y que el acceso a fuentes de información independientes se encontraba severamente restringido. Estas consideraciones fueron presentadas por la UE como parte de un proceso de deterioro de las condiciones democráticas en el país.
En este sentido, la Unión Europea sostuvo que las condiciones electorales no ofrecieron a los ciudadanos rusos una competencia política plena y cuestionó las restricciones al acceso a fuentes de información independientes. Asimismo, lamentó la decisión de Moscú de no invitar a observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para observar los comicios.
Asimismo, la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) y la Asamblea Parlamentaria de la OSCE manifestaron su grave preocupación por la decisión de Rusia de no invitar a observadores internacionales a las elecciones de la Duma Estatal. La Directora de la OIDDH, Maria Telalian, tildó de «profundamente lamentable» esta medida, señalando que contraviene el Documento de Copenhague de 1990 y perpetúa un patrón de incumplimiento de sus compromisos internacionales. Según la organización, prescindir de una observación independiente e imparcial priva a los votantes y a la comunidad internacional de una evaluación objetiva, socavando la transparencia y la confianza pública en el proceso electoral.
Mientras transcurrían las elecciones, Ucrania lanzó un amplio ataque con drones contra Moscú y su región, según las autoridades rusas. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, afirmó que 450 drones dirigidos hacia la capital habían sido interceptados, en el marco de un ataque que calificó como el mayor registrado hasta entonces. Las autoridades regionales informaron posteriormente de víctimas mortales y daños en infraestructura, incluida una refinería de petróleo y un edificio residencial.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, confirmó que Kiev atacó con drones y misiles una instalación petrolera clave y un centro logístico estratégico, señalando que estas operaciones afectan directamente a «miles de millones de dólares que sustentan la maquinaria de guerra».

