El presente informe tiene por objeto analizar el proceso y las implicaciones de las elecciones presidenciales y parlamentarias de Brasil, cuya primera vuelta se celebró el domingo 4 de octubre de 2026 y culminó con la segunda vuelta el domingo 25 de octubre. En estos comicios no solo se definió la conducción del Poder Ejecutivo, sino también la renovación de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, 54 escaños del Senado Federal, las 26 gobernaciones estatales, el Distrito Federal y las legislaturas locales.
Tras una disputada primera vuelta donde ninguno de los postulantes alcanzó la mayoría absoluta del 50% de los votos válidos para imponerse en primera instancia, el balotaje definió la máxima magistratura del país. En esta instancia definitiva, Luiz Inácio Lula da Silva, al frente del Partido de los Trabajadores (PT) y en fórmula con Geraldo Alckmin, resultó electo para asumir un cuarto mandato presidencial tras obtener el 51,79% de los sufragios (64.255.969 votos). De este modo, se impuso sobre la candidatura opositora de Flávio Bolsonaro, representante del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cosechó el 48,21% de los apoyos (59.826.002 votos) en una contienda altamente polarizada.
La jornada decisiva del 25 de octubre estuvo atravesada por contingencias logísticas y climáticas que requirieron la intervención institucional. Frente a denuncias por problemas en la frecuencia del transporte público y severas complicaciones generadas por intensas lluvias, la Justicia Electoral resolvió extender dos horas el horario de votación en todo el territorio nacional. La medida contó con el pedido explícito de ambos contendientes y atendió especialmente las alertas del propio presidente Lula da Silva sobre las trabas operativas en los colectivos urbanos en centros urbanos clave como Salvador de Bahía y San Pablo, garantizando así la participación efectiva de la ciudadanía en el sistema de urnas electrónicas administrado por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
En el plano legislativo, el Partido Liberal (PL) de Flávio Bolsonaro logró un avance histórico al alcanzar 121 escaños en Diputados y 28 en el Senado, logrando la mayor representación de un solo partido desde 1988. Por su parte, el Partido de los Trabajadores (PT) amortiguó el avance conservador al retener sus 9 bancas en el Senado y elevar de 82 a 88 los escaños de su alianza en la Cámara baja.
Contexto Histórico y Político
Brasil es una república federal presidencialista desde el 15 de noviembre de 1889, cuando se abolió la monarquía constitucional.
El 7 de septiembre de 1822, el Grito de Ipiranga, a orillas del río homónimo, en São Paulo, marcó la proclamación de la independencia de Brasil por el príncipe heredero portugués Pedro de Alcântara, quien se convirtió en Pedro I, primer emperador del país. En 1831 abdicó en favor de su hijo, quien posteriormente gobernó como Pedro II.
La República de Brasil se instauró el 15 de noviembre de 1889 mediante un golpe militar liderado por Deodoro da Fonseca, que derrocó al emperador Pedro II y envió al exilio a la familia imperial.
Durante la República Velha, el poder político se concentró en las élites agrarias, especialmente de São Paulo y Minas Gerais, mientras gran parte de la población tenía una participación política limitada. En 1930, Getúlio Vargas llegó al poder e inició un proceso de centralización estatal que culminó en la instauración del régimen autoritario del Estado Novo en 1937.
Entre 1946 y 1964, Brasil atravesó un período de democracia constitucional marcado por conflictos políticos y sociales. Este proceso terminó con el golpe militar de 1964, que derrocó al presidente João Goulart e instauró una dictadura caracterizada por la censura, la persecución política y la restricción de libertades. El régimen concluyó en 1985. En 1979 se aprobó la Ley de Amnistía y, en 1985, José Sarney asumió la presidencia tras la muerte de Tancredo Neves, presidente electo que no llegó a tomar posesión.
La organización política actual de Brasil se fundamenta en la Constitución promulgada el 5 de octubre de 1988, durante el proceso de democratización posterior a la dictadura militar. El país se organiza como una república federativa integrada por 26 estados, el Distrito Federal y municipios. Su capital es Brasilia.
La política contemporánea ha estado marcada por la alternancia entre el Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio Lula da Silva, y el Partido Liberal (PL) liderado por Jair Bolsonaro. Actualmente, el escenario electoral se enmarca entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien buscó un cuarto mandato presidencial, y el senador Flavio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra inhabilitado para presentarse tras su condena penal.
Proceso Electoral
La República Federativa de Brasil está conformada por 26 estados y el Distrito Federal. La Constitución vigente, promulgada en 1988, establece la separación de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como un sistema presidencialista.
El presidente de la República es elegido por sufragio universal para un período de cuatro años y puede ser reelegido una sola vez de forma consecutiva. Para ganar en la primera vuelta, un candidato a Presidente (o a Gobernador) necesita obtener la mayoría absoluta de los votos válidos (es decir, más del 50%, excluyendo votos blancos y nulos). Si ningún candidato alcanza este porcentaje, se realiza un balotaje (segunda vuelta) entre los dos candidatos más votados.
El Congreso Nacional, órgano legislativo federal, está compuesto por la Cámara de Diputados y el Senado Federal, cuyos integrantes son elegidos por sufragio universal directo. La Cámara de Diputados cuenta con 513 miembros, elegidos por un período de cuatro años mediante representación proporcional. El Senado está integrado por 81 miembros, tres por cada estado y el Distrito Federal, con mandatos de ocho años. Su renovación es parcial cada cuatro años, alternando entre un tercio y dos tercios de sus integrantes. En las elecciones legislativas, los diputados federales, estatales y distritales se eligen mediante un sistema proporcional de lista abierta. Los votos individuales y los votos de cada partido o federación se contabilizan para distribuir los escaños según el cociente electoral y partidario. Por ello, la asignación de bancas no depende únicamente de la votación individual de cada candidato.
El voto es obligatorio para las personas alfabetizadas de entre 18 y 70 años y facultativo para las personas analfabetas, los jóvenes de 16 y 17 años y los mayores de 70. Quienes estén obligados a votar y no concurran deben justificar su ausencia ante la Justicia Electoral o regularizar su situación para evitar las sanciones correspondientes.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) es el órgano responsable de organizar y supervisar las elecciones a nivel nacional. Brasil utiliza urnas electrónicas desde 1996, con procedimientos de verificación y auditoría del sistema de votación. A nivel estatal, los Tribunales Regionales Electorales (TRE) se encargan de administrar los procesos electorales en sus respectivas jurisdicciones.
El domingo 4 de octubre Brasil celebró elecciones generales o primera vuelta electoral, jornada que contó con más de 158 millones de electores estaban habilitados para ejercer su derecho al voto y elegir a las próximas autoridades del país. La votación se realizó entre las 8 y las 17 horas, horario de Brasilia.
El proceso electoral se realizó a través de urna electrónica en todo el país y contempló las siguientes categorías de votación para cada elector: además de la fórmula presidencial, se renovaron 513 bancas de la Cámara de Diputados, 54 escaños del Senado, las gobernaciones de los 26 estados y del Distrito Federal, así como las legislaturas locales. En caso del voto en el extranjero, los ciudadanos brasileños mayores de 18 años que residan en el exterior pueden ejercer su derecho al voto para las elecciones de presidente y vicepresidente de la República. Para ello, el Tribunal Regional Electoral del Distrito Federal, con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, habilita mesas de votación en el extranjero con un mínimo de 30 electores dentro de la circunscripción correspondiente. Para las elecciones de este año, 918.876 brasileños residentes en el exterior estuvieron habilitados para votar en mesas electorales distribuidas en 186 ciudades fuera de Brasil.
Candidatos y Plataformas
La elección presidencial brasileña de 2026 enfrentó a Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y Flávio Bolsonaro (PL), quienes avanzaron a la segunda vuelta tras obtener el 45,16 % y el 47,03 % de los votos válidos, respectivamente. Augusto Cury (Avante), Ronaldo Caiado (PSD) y Romeu Zema (Novo) también participaron en la contienda, con propuestas económicas y de seguridad diferenciadas.
Luiz Inácio Lula da Silva (PT)
Exobrero metalúrgico, Lula gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y ejerce su tercer mandato presidencial (2023-2026). El Partido de los Trabajadores (PT) presentó su candidatura a la reelección para un cuarto mandato no consecutivo, con Geraldo Alckmin (PSB) como compañero de fórmula.
Su programa económico destaca la justicia tributaria y la exención del impuesto sobre la renta para quienes perciben ingresos mensuales de hasta R$ 5.000, junto con una mayor tributación de las rentas altas. En materia laboral, propone eliminar la jornada de seis días de trabajo por uno de descanso (escala 6×1) y establecer una semana laboral de 40 horas sin reducción salarial.
El 25 de septiembre, Lula firmó la Medida Provisional 1.394, que prohibió la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas de cuota fija en Brasil, incluidas las apuestas deportivas y los juegos en línea comprendidos en la norma. El Gobierno justificó la medida por sus efectos sobre el endeudamiento de los hogares y los problemas asociados al juego.
Su estrategia se apoyó en sus bastiones tradicionales del noreste y el norte, desde donde encabezó las encuestas de primera vuelta.
Flávio Bolsonaro (PL)
Senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, Flávio Bolsonaro se presentó como candidato presidencial del Partido Liberal (PL), con el diputado federal Alfredo Gaspar como candidato a vicepresidente.
Su programa económico plantea recortes del gasto público, incluida la reducción del número de ministerios, cambios en la tributación al consumo y una revisión de las reglas fiscales. En seguridad, propone medidas más restrictivas, entre ellas reducir la edad de imputabilidad penal y aplicar la castración química a determinados agresores sexuales.
Augusto Cury (Avante)
Escritor y psiquiatra, presentó un programa de gobierno que incluye propuestas para aumentar la producción agrícola, establecer mandatos fijos para los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF) y adoptar un régimen semipresidencialista. En materia fiscal, plantea alcanzar un déficit cercano a cero y reducir el número de ministerios.
Se presentó como liberal y sin alineamiento ideológico, una apuesta que lo ubicó tercero en las encuestas de septiembre, con alrededor del 6–7%.
Ronaldo Caiado (PSD)
Médico y dirigente ruralista, fundó la Unión Democrática Ruralista (UDR) en 1985 y desarrolló una trayectoria como diputado y senador antes de asumir la gobernación de Goiás. En 2026 se presentó como candidato presidencial del PSD, acompañado por Gilberto Kassab.
Su programa priorizó el combate a las organizaciones criminales, la disciplina fiscal y el fin de la reelección para determinados cargos ejecutivos. También planteó una amnistía amplia, general e irrestricta, propuesta que requiere contextualización por sus implicaciones políticas y jurídicas.
Caiado presentó una agenda de derecha centrada en la seguridad pública, el control del gasto estatal y propuestas dirigidas al electorado conservador.
Romeu Zema (Novo)
Empresario, llegó a la gobernación de Minas Gerais en 2018 y fue reelegido en 2022. Su programa económico propone privatizar empresas estatales federales, entre ellas Petrobras, Caixa Econômica Federal y Banco do Brasil.
En política exterior, Zema propuso retirar a Brasil del BRICS y acelerar su adhesión a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En seguridad, planteó clasificar a las organizaciones criminales como grupos terroristas.
Su candidatura buscaba captar al electorado que demanda un giro liberal y antiestatista, diferenciándose tanto de Lula como del bolsonarismo por su énfasis en la reducción del Estado y no en la agenda de valores.
Resultados Electorales
En la primera vuelta electoral, Flávio Bolsonaro (PL) lideró la contienda con el 47,03% de los votos (56.104.503), mientras que Luiz Inácio Lula da Silva (PT) se ubicó en segundo lugar con el 45,16% (53.879.538 votos). Entre los demás candidatos, Augusto Cury (Brasil de Nuestros Sueños) obtuvo el 2,89% (3.448.569 votos); Renan Santos (Missão), el 2,24% (2.675.887 votos); y Ronaldo Caiado (PSD), el 2,18% (2.605.148 votos). Las demás candidaturas quedaron por debajo del 0,30%.
El 24 de octubre se celebró el balotaje de las elecciones presidenciales, en el que se enfrentaron Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Según los resultados del Tribunal Superior Electoral (TSE), Lula fue reelegido presidente al obtener 64.256.232 votos, equivalentes al 51,79% de los votos válidos. Por su parte, Bolsonaro consiguió 59.826.041 votos, correspondientes al 48,21%. La diferencia entre ambos candidatos fue de 4.430.191 votos. Los resultados reflejan una elección reñida con una diferencia de 3,58 puntos porcentuales entre los candidatos.
En cuanto a la participación electoral, se registraron diferencias entre la primera y la segunda vuelta. En esta última, la abstención disminuyó del 21,08% al 19,22%, una reducción de 1,86 puntos porcentuales, y acudieron a las urnas casi 3 millones de votantes más que en la primera vuelta. También disminuyeron los votos en blanco, que pasaron de 2,3 millones a 1,43 millones, y los votos nulos, que descendieron de 3,67 millones a 2,72 millones. En conjunto, los votos en blanco y nulos bajaron de casi 6 millones a 4,15 millones.
En el plano legislativo, el Partido Liberal (PL) consolidó un avance histórico al asegurar 121 de las 513 bancas de la Cámara de Diputados, frente a las 98 que tenía, y ampliar su presencia en el Senado de 15 a 28 escaños, con lo que superó un tercio de las bancas de esa cámara. Este desempeño se tradujo en la mayor representación parlamentaria de un solo partido desde la promulgación de la Constitución de 1988. Por su parte, el Partido de los Trabajadores (PT) logró preservar sus 9 bancas en el Senado y, a través de su alianza tripartita, elevó de 82 a 88 el total de escaños de la coalición.
Reacciones
Tras la elección, Luiz Inácio Lula da Silva agradeció a sus votantes por el triunfo, destacó la baja abstención y se dirigió especialmente a los jóvenes, quienes acudieron masivamente a votar, y a los adultos mayores. Sostuvo que su victoria frente a Flávio Bolsonaro constituía “una derrota de la mentira y el negacionismo” y que implicaba una “defensa de la democracia”. Afirmó que Brasil “no acepta ser el patio trasero de nadie” y anunció que cambiaría la forma de gobernar el país. Centró su discurso en los jóvenes, el potencial energético de Brasil y las redes sociales. Sobre estas últimas, que habían sido un medio clave durante la campaña de cara a la segunda vuelta, señaló que serían reguladas y ocuparían un lugar importante en su próximo mandato.
Por su parte, Flávio Bolsonaro no reconoció el triunfo de Lula y denunció presuntas irregularidades en el proceso electoral. Al rechazar la derrota, exigió la anulación de las elecciones y afirmó que la prórroga de dos horas dispuesta al cierre de los comicios “cambió las reglas en el medio del juego”. Además, sostuvo que esa decisión del ministro de la Corte Suprema Cristiano Zanin, exabogado defensor de Lula, había quebrado la igualdad ante la ley entre los brasileños de distintas localidades. Bolsonaro cerró su intervención afirmando que “hay muchas cosas que aclarar” antes de reconocer el resultado y aseguró que no renunciaría a su Brasil.
Entre los líderes de la región, el presidente de Chile, José Antonio Kast, afirmó que había felicitado al mandatario brasileño y agregó que “Chile y Brasil tienen mucho futuro en común”. La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, también felicitó a Brasil por la jornada democrática y expresó su “voluntad de fortalecer nuestra alianza estratégica”.
Yamandú Orsi, presidente de Uruguay, también expresó sus felicitaciones. Rodrigo Paz Pereira, presidente de Bolivia, felicitó al presidente electo y manifestó que “Bolivia y Brasil somos países vecinos y hermanos, unidos por una historia y desafíos comunes”. Por su parte, Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia, se refirió a la voluntad del pueblo y destacó que “Brasil y Colombia se necesitan mutuamente”.
Daniel Noboa, presidente de Ecuador, felicitó a su par brasileño y aseguró que “nuestra región tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos”. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, expresó que “ganó el pueblo de Brasil” y felicitó al mandatario electo.
Hasta el momento de la redacción, el presidente argentino, Javier Milei, no se pronunció directamente sobre el resultado en sus redes sociales, aunque compartió publicaciones que parecen expresar su disconformidad con el proceso. Tampoco se registró un pronunciamiento del mandatario estadounidense, Donald Trump.
En el ámbito internacional, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, también felicitó al presidente electo. El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, elogió al pueblo brasileño por su participación y aseguró que “la OEA continuará trabajando con el Gobierno de Brasil en la agenda hemisférica de miras al futuro y unida para la paz y prosperidad”. Ilan Goldfajn, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, felicitó al vencedor y expresó su compromiso de “trabajar con el gobierno en prioridades (…) para mejorar la vida de los brasileños”. Por su parte, Évariste Ndayishimiye, presidente de la Unión Africana, extendió sus felicitaciones y manifestó que esperaba “fortalecer la asociación África-Brasil”.

