Introducción
En un mundo multipolar, la escalada y militarización en Asia-Pacífico redefinen el equilibrio estratégico global. El resurgimiento de potencias como China, Japón e Indonesia, junto con el desplazamiento del centro de gravedad del Atlántico al Pacífico, obliga a un análisis sistemático de riesgos, capacidades y escenarios con impacto directo en la seguridad internacional.
El Grupo de Investigación sobre Paz y Seguridad Internacional del CEERI busca contribuir a una comprensión integral de los acontecimientos vinculados a la seguridad regional, la expansión militar y la dinámica diplomática en Asia-Pacífico. Para ello, desarrolla un seguimiento estructurado en cinco subregiones, definidas por su proximidad geográfica y relevancia estratégica: Asia-Pacífico Norte, Central, Meridional y Pacífico Sur.
Cada subregión se examina a través de tres dimensiones analíticas clave: 1) Militarización y Operaciones; 2) Disputas y Seguridad Territorial; y 3) Diplomacia y Respuesta Internacional. El informe ofrece un análisis descriptivo y una valoración comparativa cuantitativa de la escalada, tanto por subregión como en el conjunto del espacio Asia-Pacífico. El nivel de riesgo se clasifica en cuatro categorías: Tensión (Nivel 1), Acciones (Nivel 2), Amenazas (Nivel 3) y Ruptura (Nivel 4).
- Situación de Militarización y Operaciones
Esta dimensión examina el fortalecimiento de las capacidades militares y las actividades operativas de los Estados y actores regionales. Aquí se incluyen los ejercicios conjuntos, maniobras navales, pruebas de misiles, movimientos de tropas o adquisiciones de armamento avanzado, así como las reformas doctrinarias o modernizaciones tecnológicas en curso.
El objetivo es comprender cómo evoluciona la correlación de fuerzas en la región, qué países incrementan su poder militar, y cuáles buscan disuadir o equilibrar la influencia de sus vecinos. Esta dimensión ofrece una lectura técnica y militar de la región, ayudando a identificar patrones de militarización, tendencias en defensa y posibles escenarios de tensión futura.
- Situación de Disputas y Seguridad Territorial
La dimensión aborda las disputas territoriales, marítimas o aéreas que marcan el pulso de la seguridad regional. Asia-Pacífico concentra algunos de los puntos más sensibles del mundo, como el mar de la China Meridional, el estrecho de Taiwán, la península de Corea o las islas Kuriles. En esta sección se documentan y analizan incidentes concretos, como interceptaciones aéreas, encuentros entre buques, violaciones de espacio marítimo o sobrevuelo de zonas exclusivas. También se describen las reacciones oficiales y las medidas adoptadas por los Estados involucrados.
El propósito es ofrecer una visión precisa y comprensible de las disputas que, aunque a veces no lleguen a convertirse en enfrentamientos abiertos, tienen un alto potencial de escalamiento.
- Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
Esta dimensión se centra en el terreno de la diplomacia, la cooperación y las relaciones internacionales. Aquí se analizan los esfuerzos de diálogo, las alianzas militares, las declaraciones conjuntas, los acuerdos bilaterales y las posiciones de organismos multilaterales frente a los acontecimientos de la semana. También se observa el papel de potencias externas en el Asia-Pacífico, como la Unión Europea e India, en su interacción con los países asiáticos.
El análisis permite entender cómo los gobiernos buscan manejar las tensiones mediante la diplomacia, contener las crisis o fortalecer sus asociaciones estratégicas. Asimismo, se estudian las repercusiones económicas, comerciales y energéticas derivadas de las posturas adoptadas. El propósito es ofrecer una perspectiva equilibrada: mostrar que la seguridad regional no depende solo del poder militar, sino también de la habilidad diplomática y la cooperación internacional para reducir riesgos y promover la estabilidad
Sistema de valoración de la Escalada y Militarización en el Asia-Pacífico
| Asia-Pacífico | |
| 🟡 Acciones (2.5) | |
| Subregión | Nivel – Puntaje |
| Asia-Pacífico Norte | 🟡 Acciones (2.5) |
| Asia-Pacífico Central | 🟠 Amenaza (2.7) |
| Asia-Pacífico Meridional | 🟡 Acciones (2.5) |
| Pacífico Sur | 🟠Amenaza (2.6) |
ASIA-PACÍFICO NORTE
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur | 🟡 Acciones (2.5) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2.7 | 🟠 Amenaza | ||||||
| Disputas y Seguridad territorial | 2.8 | 🟠 Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta internacional | 2.0 | 🟡 Acciones | ||||||

Durante julio de 2026, el Asia-Pacífico Norte se caracterizó por una marcada modernización industrial y tecnológica, con un número reducido pero contundente de incidentes en zonas disputadas y una profundización explícita de alianzas militares. Mientras que la dimensión de Militarización y Operaciones se mantuvo en el nivel más bajo, debido a la predominancia de anuncios de impacto limitado, la dimensión de Disputas y Seguridad Territorial alcanzó su nivel más alto del mes, producto de tres episodios de coerción activa. Finalmente, la dimensión diplomática se ubicó en un nivel intermedio, destacando el reconocimiento público de Moscú al aporte militar norcoreano en Kursk.
Situación de Militarización y Operaciones
El 1 de julio, la Administración del Programa de Adquisición de Defensa (DAPA) de Corea del Sur aprobó una revisión sustancial de su programa de modernización de radios tácticos militares. Dicha revisión responde a las nuevas restricciones de seguridad impuestas por Estados Unidos, que prohibieron la integración de la forma de onda SATURN en plataformas desarrolladas por países extranjeros. Este cambio implicó un retraso en el plazo de finalización de las plataformas terrestres y navales (de 2028 a 2032), e incrementó el presupuesto en 2,17 billones de wones.
Ese mismo día, la DAPA designó a Hanwha Ocean licitador preferido para la construcción del buque insignia del programa de destructores de nueva generación (Korean Next-Generation Destroyer, KDDX), valorado en 7,8 billones de wones. El plan contempla la fabricación nacional de seis destructores de 155 metros de eslora, con propulsión híbrida (turbinas de gas, generadores diésel y motor eléctrico de 25 MW) y sistemas de armamento que incluye misiles de crucero Hyunmoo, misiles antibuque SSM-700K, torpedos antisubmarinos y sistemas CIWS; se prevé entregar el buque líder a fines de 2032 y completar la flota para 2036.
Además, Corea del Sur también modernizó sus capacidades ante una guerra tecnológica. El 14 de julio, Corea del Sur anunció la integración de un sistema de protección electrónica de última generación a sus 59 cazas F-15K, la suite digital AN/ALQ-250 EPAWSS. Este sistema ofrece cobertura de detección de amenazas en 360 grados, alerta temprana ante radares enemigos, geolocalización y respuesta automática y mejorada con contramedidas. Esta modernización de las capacidades de guerra electrónica se enmarca en un programa de Ventas Militares Extranjeras (FMS, por sus siglas en inglés) de largo plazo, orientado a reforzar la interoperabilidad total con EE. UU. frente a redes de defensa aérea avanzadas.
Por su parte, el 5 de julio, medios estatales de Corea del Norte informaron que Kim Jong-un supervisó ensayos de armamento a bordo del destructor Kang Kon, de 5.000 toneladas, el 3 de julio. La supervisión incluyó lanzamientos de misiles de crucero y pruebas de guerra electrónica. Durante las pruebas, el mandatario norcoreano reiteró el objetivo de reforzar la disuasión, dotar a la flota de armamento nuclear y desarrollar buques de hasta 10.000 toneladas.
Finalmente, entre el 6 y el 13 de julio, los ministerios de Defensa de la Federación Rusa y la República Popular China realizaron sus maniobras navales anuales en el mar Amarillo, cerca de la ciudad de Qingdao. El ejercicio naval conjunto «Joint-Sea 2026» contó con simulacros de reconocimiento, defensa aérea y antimisiles, ataques de superficie, operaciones antisubmarinas y misiones de rescate. Participaron, por el lado del Comando del Teatro Norte chino: dos destructores, una fragata, un submarino y buques de suministro y rescate; y por parte de la Flota del Pacífico rusa: un crucero, una corbeta, un submarino diésel y una nave de rescate. El 6 de julio, al iniciarse formalmente el ejercicio, ambas armadas establecieron un comando conjunto y ejecutaron maniobras de coordinación táctica con fuego real. En paralelo, la Marina china confirmó el lanzamiento de prueba de un misil estratégico equipado con una ojiva de simulación hacia el océano Pacífico, sin precisar si estuvo formalmente integrado al ejercicio. Las maniobras se celebran de forma continua desde 2012 y ocurrieron dos meses después de la visita oficial de Vladimir Putin a Pekín.
Situación de Disputas y Seguridad Territorial
El 7 de julio sucedió el primero de estos tres episodios, cuando guardacostas de Japón y la República Popular China protagonizaron un incidente de interceptación en las aguas que rodean las islas deshabitadas Senkaku (Diaoyu para Pekín), en el mar de la China Oriental. La Guardia Costera de Japón desplegó patrullas para proteger al pesquero Zuihou Maru y emitió órdenes de expulsión contra dos buques chinos que ingresaron al área, logrando su retirada hacia las 9:20 horas. Por su parte, la Guardia Costera china sostuvo que adoptó medidas de advertencia para expulsar al pesquero japonés por incursionar en lo que considera sus aguas territoriales. El episodio se enmarca en un deterioro más amplio de las relaciones bilaterales entre Tokio y Pekín: fricciones por el estrecho de Taiwán, restricciones comerciales chinas contra firmas japonesas y la detención de dos ciudadanos japoneses en China por presunto contrabando de tierras raras. La incursión resulta inusual no por la frecuencia de las incursiones navales, habituales en la subregión, sino por el acoso directo a una embarcación pesquera.
El segundo de estos hechos se produjo el 13 de julio, cuando la agencia Yonhap informó que las redes y sitios web del ejército surcoreano registraron 18.951 intentos de ciberataque durante 2025. Este número representa un récord histórico de ciberataques a redes militares, muy por arriba de las cifras registradas en 2024 y 2023, de 14.419 y 13.599, respectivamente. Del total de intentos, 18.792 buscaron obtener acceso de administrador para tomar el control de sistemas militares. Este incremento sostenido, del 31,4 % interanual, es atribuido al Comando de Operaciones Ciber norcoreano y a la creciente sofisticación de las capacidades cibernéticas de Corea del Norte y su Oficina General de Reconocimiento. Seúl ha intensificado su cooperación con socios occidentales, como Estados Unidos y la OTAN, en el marco de su participación en los ejercicios Cyber Flag e intercambios de inteligencia de amenazas. En 2024, los ejercicios Cyber Flag le permitieron identificar al grupo Andariel (vinculado a la inteligencia norcoreana) como responsable del robo de tecnología para los programas nucleares y militares de Pyongyang.
Finalmente, el 21 de julio, Japón denunció formalmente la realización de ejercicios no anunciados de tiro con fuego real por parte de navíos militares de China y Rusia dentro de su Zona Económica Exclusiva (ZEE), como parte de su ejercicio naval conjunto «Joint-Sea 2026», a 180 km al suroeste del atolón de Okinotori. En el ejercicio participaron la fragata rusa clase Steregushchy (casco 343) junto a tres unidades de la Marina china: un destructor clase Renhai (103), un destructor clase Luyang III (124) y un buque de aprovisionamiento clase Fuchi (903). Esto se trató del primer registro oficial de Tokio de un ejercicio con fuego real de estas fuerzas combinadas dentro de su ZEE. En respuesta, la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa (JMSDF, por sus siglas en inglés) desplegó unidades navales y aéreas de reconocimiento para monitorear al grupo de combate. El vocero principal del gobierno, Minoru Kihara, y el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, expresaron preocupación por el estrechamiento de la cooperación militar chino-rusa, calificando la maniobra de riesgo directo para la navegación comercial. Además, Tokio emitió una protesta diplomática formal exigiendo a Rusia y China el cese de las maniobras en sus zonas marítimas de interés estratégico.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
El 9 de julio, el Ministerio de Defensa filipino confirmó la transferencia de cinco escoltas de destructor retirados clase Abukuma de la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa, en el marco del acuerdo bilateral de seguridad firmado entre Tokio y Manila en 2023. Además de la transferencia de estos destructores, el acuerdo contempla la provisión japonesa de un sistema de radar. Las unidades, construidas en la década de los ochenta, se enmarcan en el proceso de modernización de la JMSDF, que las reemplaza por fragatas clase Mogami de nueva generación. El traspaso se realizará en un período de dos a tres años, reforzando las alianzas de defensa de Japón con el sudeste asiático y enviando una señal de disuasión regional coordinada con Filipinas.
Días antes, el 13 de julio, una investigación periodística basada en un informe de The New York Times reveló que Japón se ha convertido en un centro logístico clave para el contrabando de componentes de alta tecnología destinados al ejército ruso. Pese a las sanciones occidentales vigentes, producto del conflicto entre Rusia y Ucrania, se estimaría que el 90 % de los misiles y drones rusos contienen componentes de origen japonés (NEC, Panasonic, Toshiba), triangulados mediante intermediarios comerciales y empresas logísticas (como Proco Air) a través de Vietnam, China, Sri Lanka y Uzbekistán. Si bien los fabricantes japoneses no participan a sabiendas, la avanzada industria manufacturera japonesa, combinada con un marco de contraespionaje relativamente débil, habría facilitado las operaciones de la unidad secreta «Directorio 20» del GRU en Tokio, coordinada por el oficial Maksim Filchenkov, quien operó bajo cobertura comercial en Aeroflot. Hasta el momento, no se ha registrado ninguna respuesta gubernamental formal.
Posteriormente, el 20 de julio, Tokio acordó con Vietnam iniciar conversaciones para la fabricación conjunta de embarcaciones de desembarco anfibio de alta velocidad. Las mismas estarían destinadas a trasladar tropas y suministros desde buques de ultramar hacia zonas litorales, así como para operaciones de respuesta ante desastres. El acuerdo bilateral contempla a su vez expandir la cooperación en ciberseguridad e intercambio industrial.
Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores norcoreana, Choe Son-hui, llegó a Moscú el 19 de julio para sostener conversaciones de alto nivel durante una estadía de cuatro días. A su arribo, mantuvo el tercer diálogo estratégico con el canciller Sergey Lavrov, y el 20 de julio fue recibida en el Kremlin por Vladimir Putin. De acuerdo con fuentes oficiales, las discusiones se centraron en acelerar la implementación práctica del tratado de cooperación estratégica y defensa mutua de junio de 2024. El canciller ruso agradeció formalmente el respaldo y despliegue de tropas y pertrechos norcoreanos, mientras que analistas en Seúl señalan que la visita actuó como coordinación preliminar para un eventual viaje de Kim Jong-un a Rusia a fin de año. Putin reiteró este agradecimiento por el respaldo prestado a la operación militar rusa, reconociendo el desempeño destacado de los soldados norcoreanos desplegados en la región de Kursk y destacando el entendimiento alcanzado con Kim Jong-un. Tanto Corea del Sur como la Unión Europea reiteraron su condena a esta profundización del eje militar bilateral Pyongyang-Moscú, que consolida una alianza militar existente mediante diálogo estratégico institucionalizado.
Asimismo, tanto Japón como Corea del Sur se han pronunciado en relación con la disuasión nuclear en la región. El ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, declaró el pasado 20 de julio que Japón debe examinar abiertamente el papel de la disuasión nuclear en su política de seguridad, justificando su postura en el deterioro del entorno regional y en los giros doctrinarios observados en Europa. El debate es especialmente sensible en el país debido a los Tres Principios No Nucleares y su compromiso bajo el Tratado de No Proliferación (TNP). Estas declaraciones se alinean con discusiones promovidas por la primera ministra Sanae Takaichi sobre la evaluación de submarinos de propulsión nuclear para la JMSDF, y reavivan el debate político interno y con gobiernos vecinos del noreste asiático.
Por su parte, Corea del Sur estaría cambiando su posición respecto de la precondición de desnuclearización para abrir el diálogo con Corea del Norte. Según lo confirmó el ministro de Unificación, Chung Dong-young, el pasado 23 de julio, el presidente Lee ya no considera la desnuclearización norcoreana como una condición irrenunciable para el diálogo con Pyongyang. De acuerdo con el ministro Chung, si bien el país mantiene la desnuclearización como objetivo de largo plazo, buscará priorizar frenar la expansión y el desarrollo continuo del programa nuclear norcoreano y romper con el estancamiento diplomático vigente desde 2019. El presidente Lee buscaría ofrecer a Corea del Norte conversaciones sin condiciones, en un momento en que Pyongyang reafirma su estatus como Estado nuclear.
En lo que a ello respecta, el 27 de julio la hermana del líder supremo, Kim Yo Jong, emitió a través de la agencia KCNA una declaración calificando de “poco razonable e infundada” la postura de la ASEAN, que solicitó la desnuclearización de la península. Esta declaración fue emitida tras el Foro Regional de la ASEAN en Manila, donde los cancilleres expresaron su preocupación considerable por el programa atómico norcoreano. Kim Yo Jong acusó a la ASEAN de actuar como “instrumento subordinado” de Estados Unidos, subrayó que el concepto de desnuclearización perdió todo significado práctico y advirtió que la capacidad de disuasión nuclear norcoreana continuará incrementándose como garantía principal de su soberanía nacional.
ASIA-PACÍFICO CENTRAL
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| China y Taiwán | 🟠Amenaza (2.7) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 3.0 | 🟠Amenaza | ||||||
| Disputas y Seguridad territorial | 2.9 | 🟠Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta internacional | 2.3 | 🟡 Acciones | ||||||

Durante julio de 2026, China y Taiwán profundizaron la militarización del Asia-Pacífico mediante capacidades de disuasión, operaciones navales y adaptación defensiva. El 1 de julio, Taiwán activó el Comando de Combate Litoral, reforzando la integración de sensores y misiles. El 6, China realizó un lanzamiento de misil balístico desde un submarino nuclear y comenzó con Rusia el ejercicio Joint Sea-2026, ampliando la señalización estratégica. El 21 y 24 de julio, Taiwán incorporó nuevas capacidades navales. El 28, preparó Han Kuang 42 y medidas de resiliencia industrial. Finalmente, el 30, China evidenció el empleo del YJ-20 desde un destructor Tipo 052D.
Situación de Militarización y Operaciones
La evolución de las capacidades militares de China y Taiwán evidenció una profundización de dos enfoques estratégicos diferenciados. La República Popular China (RPC) continuó ampliando capacidades de proyección, disuasión y ataque de precisión, mientras que Taiwán fortaleció mecanismos de defensa territorial, dispersión y resiliencia. Los acontecimientos registrados durante el mes permiten identificar una creciente integración entre fuerzas convencionales, sistemas no tripulados, redes de sensores y capacidades de largo alcance.
El 1 de julio, Taiwán registró una nueva actividad militar del Ejército Popular de Liberación (EPL) alrededor de la isla, con aeronaves, buques de guerra y unidades oficiales. La respuesta taiwanesa combinó vigilancia aérea y marítima con sistemas terrestres, lo que reflejó la consolidación de un esquema de alerta permanente frente a operaciones de presión militar y coerción multidominio.
El 6 de julio, China inició junto con Rusia el ejercicio naval Joint Sea-2026 desde la ciudad de Qingdao. Las actividades, desarrolladas hasta el 13 de julio, incorporaron unidades de superficie, submarinos y medios de apoyo, con entrenamiento en defensa aérea, operaciones antisubmarinas, búsqueda y rescate y coordinación marítima. Ese mismo día, un submarino nuclear chino efectuó un lanzamiento de misil balístico hacia el Pacífico. El episodio constituyó una demostración relevante de la capacidad de la fuerza submarina estratégica, generando preocupación entre Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Taiwán.
El 21 de julio, la Guardia Costera de Taiwán incorporó el patrullero Penghu, ampliando sus capacidades de vigilancia y presencia marítima. Tres días después, la Armada taiwanesa puso en servicio la corbeta Tan Chiang, primera unidad del segundo lote de la clase Tuo Chiang. Su diseño prioriza velocidad, baja observabilidad relativa y elevada densidad de armamento, características coherentes con una estrategia de defensa litoral y negación marítima.
El 28 de julio, Taipéi presentó los principales elementos de la fase de combate del ejercicio Han Kuang 42, programada para ejecutarse en agosto. La planificación incorporó movilización de reservas, protección de infraestructura crítica, continuidad logística y operaciones bajo condiciones de degradación de las comunicaciones. Estas medidas reflejan una evolución desde la preparación exclusivamente militar hacia un concepto más amplio de resiliencia nacional.
Finalmente, el 30 de julio, medios estatales chinos difundieron imágenes de un destructor Tipo 052D efectuando el lanzamiento del misil antibuque hipersónico YJ-20. La evidencia sugirió que esta capacidad de ataque podría extenderse también a los destructores Tipo 052d, además de los Tipo 055 y mostró una distribución potencialmente más extensa de capacidades de ataque de alta velocidad. Desde una perspectiva estratégica, este desarrollo incrementa la densidad de fuego disponible para operaciones de denegación de acceso y dificulta la planificación de fuerzas navales adversarias.
En conjunto, julio mostró una dinámica de modernización caracterizada por la expansión china de capacidades de ataque y disuasión y por la adaptación taiwanesa hacia una arquitectura defensiva distribuida. La tendencia central no reside únicamente en la incorporación de plataformas, sino en su integración dentro de redes multidominio capaces de sostener operaciones bajo presión, aumentar los costos de una intervención y preservar la continuidad del mando y control. Esta convergencia incrementa la complejidad operacional del estrecho de Taiwán y eleva los riesgos de escalada.
Situación de Disputas y Seguridad Territorial
El entorno marítimo registró una intensificación de las actividades de la República Popular China (RPC) mediante la Guardia Costera de China (CCG), organismos marítimos civiles y fuerzas del Ejército Popular de Liberación (EPL). La dinámica evidenció una institucionalización de prácticas de zona gris, orientadas a ampliar presencia, vigilancia y presión jurisdiccional sin alcanzar el umbral de un conflicto armado abierto.
El 1 de julio, Taiwán activó el Comando de Combate Litoral, destinado a integrar sensores, misiles antibuque y unidades distribuidas. La medida reforzó la respuesta frente a operaciones coercitivas y consolidó una arquitectura defensiva de negación litoral. El 4 y 5 de julio, Pekín rotó un grupo de la CCG encabezado por el buque Xiushan para mantener patrullas de aplicación de la ley al este de Taiwán. Taipéi desplegó unidades para efectuar seguimiento y vigilancia. La operación representó una continuidad respecto de despliegues anteriores, pero adquirió relevancia por su carácter sostenido y por su presentación como actividad administrativa ordinaria.
Para el 7 de julio, buques de las guardias costeras china y japonesa protagonizaron una confrontación alrededor de las islas Senkaku/Diaoyu. Las partes difundieron interpretaciones divergentes, lo que evidenció la persistencia de mecanismos de coerción jurisdiccional en el mar de la China Oriental. El 8, 14, 21 y 29 de julio, cuatro buques de la CCG realizaron patrullas en formación dentro de las aguas restringidas de Kinmen. Esta recurrencia constituye un indicador de normalización operacional, pues transforma incursiones anteriormente episódicas en una práctica de presencia marítima.
El 16 de julio, un buque de la Administración de Seguridad Marítima china ingresó en aguas restringidas de Kinmen y fue interceptado por la Guardia Costera taiwanesa. La participación de una agencia civil amplió el repertorio institucional empleado por Pekín y dificultó la diferenciación entre funciones administrativas y coercitivas.
El 20 de julio, un enfrentamiento entre unidades chinas y filipinas en el Segundo Banco de Thomas incrementó las tensiones regionales. Posteriormente, el 23 de julio, la CCG empleó un cañón de agua contra una embarcación filipina cerca del Bajo de Masinloc. Washington condenó las acciones y reiteró sus compromisos de defensa con Manila. Estos episodios demostraron el empleo de medios no militares como instrumentos de presión, capaces de imponer costos operativos y afectar el comportamiento de las partes.. El 29 de julio, Filipinas presentó ante las Naciones Unidas una carta náutica vinculada con sus reivindicaciones marítimas. La iniciativa reforzó la dimensión jurídica internacional de la disputa.
Finalmente, el 31 de julio, Taiwán detectó a los buques Xiushan y Chongming al este de Lanyu. Taipéi respondió mediante vigilancia costera, mientras Pekín mantuvo la caracterización de sus actividades como patrullas legítimas.
En términos estratégicos, julio mostró una convergencia entre presencia administrativa, presión marítima y empleo selectivo de capacidades coercitivas. La RPC avanzó hacia una modalidad de presencia persistente que combina instrumentos civiles, paramilitares y militares, mientras Taiwán, Japón y Filipinas incrementaron vigilancia, coordinación y mecanismos jurídicos. La tendencia sugiere que la competencia regional dependerá crecientemente de la capacidad para disputar el control efectivo del espacio marítimo sin desencadenar una escalada convencional.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
La dimensión diplomática estuvo marcada por la combinación de disuasión estratégica, cooperación militar, competencia tecnológica y mecanismos multilaterales. La secuencia de acontecimientos evidencia que la rivalidad sino-taiwanesa se inserta en una arquitectura regional donde Estados Unidos, Japón, Filipinas, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), Australia y socios europeos buscan preservar el equilibrio mediante instrumentos diplomáticos, industriales y de defensa.
El 4 de julio, la Guardia Costera de China desplegó los patrulleros Xiushan y Chongming al este de Taiwán. La operación amplió la presencia marítima china mediante instrumentos de aplicación de la ley, característica de las estrategias de zona gris. Su relevancia diplomática radicó en presentar la actividad como jurisdiccional y administrativa, evitando una confrontación militar directa.
El 6 de julio, China efectuó desde un submarino nuclear un lanzamiento de misil balístico hacia el Pacífico. Fuentes especializadas identificaron el vector como probablemente perteneciente a la familia JL-2 o JL-3. El ensayo constituyó la primera demostración china de esta capacidad en aguas internacionales del Pacífico y generó preocupación entre Australia, Nueva Zelanda y otros gobiernos regionales. Ese mismo día comenzó el ejercicio naval Joint Sea-2026 con Rusia, que incorporó unidades de superficie, submarinos y entrenamiento conjunto. La coincidencia temporal reforzó la dimensión estratégica de la señalización china.
El 22 de julio, Wang Yi y la secretaria de Relaciones Exteriores de Filipinas, Maria Theresa Lazaro, mantuvieron conversaciones en Manila al margen de las reuniones de ASEAN. El encuentro evidenció la coexistencia entre diálogo diplomático y competencia marítima respecto del mar de la China Meridional.
Entre el 21 y el 23 de julio, Manila acogió las principales reuniones ministeriales de ASEAN y del Foro Regional de ASEAN. Las discusiones priorizaron seguridad marítima, estabilidad, derecho internacional y negociaciones sobre un Código de Conducta para el mar de la China Meridional. La diplomacia regional buscó mantener vías de comunicación pese al incremento de tensiones.
El 24 de julio, China incorporó catorce entidades europeas a su régimen de controles de exportación de bienes de doble uso, en respuesta a medidas sancionatorias de la Unión Europea relacionadas con Rusia. La decisión extendió la competencia estratégica al ámbito geoeconómico y afectó cadenas tecnológicas con potencial relevancia defensiva.
El 28 de julio, Taiwán y el grupo británico ADS firmaron un memorando para ampliar la cooperación industrial en drones, investigación, comercialización y expansión internacional. El acuerdo fortaleció la integración tecnológica de Taiwán con socios occidentales y diversificó sus vínculos industriales.
En conjunto, julio mostró una internacionalización de la competencia sino-taiwanesa. China combinó señalización nuclear, cooperación con Rusia, presencia jurisdiccional y presión económica; Taiwán profundizó su defensa litoral y sus vínculos industriales. La ASEAN, Estados Unidos y socios regionales procuraron limitar los riesgos mediante diálogo, normas y cooperación, aunque la creciente interacción entre instrumentos militares, diplomáticos y geoeconómicos continúa reduciendo los márgenes para gestionar futuras crisis.
ASIA-PACÍFICO MERIDIONAL
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Sudeste Asiático | 🟡 Acciones (2.5) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2.3 | 🟡 Acciones | ||||||
| Disputas y Seguridad territorial | 3 | 🟠Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta internacional | 2.3 | 🟡 Acciones | ||||||

El mes de julio estuvo marcado, en el Sudeste Asiático, por la continuidad de negociaciones de defensa, especialmente para Indonesia, potencia regional que mantiene diversos acuerdos en materia de adquisición de activos de defensa en los dominios aéreo, marítimo y terrestre. Además, la situación en el mar de la China Meridional registró una agresión de China contra Filipinas, que generó reacción internacional, mientras que la pendiente delimitación terrestre y marítima entre Tailandia y Camboya generó malentendidos y enfrentamientos fronterizos. Por último, la diplomacia se vio marcada por la 59.a Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN, que emitió un comunicado conjunto en el que expuso las prioridades del organismo, entre ellas, el abordaje de las situaciones de conflicto vigentes en la región.
Situación de Militarización y Operaciones
Indonesia mantuvo una intensa actividad de cooperación y adquisiciones militares con socios del Asia-Pacífico. Entre estas iniciativas se incluyen negociaciones y acuerdos con Corea del Sur, India, Rusia e Italia, así como avances en cooperación militar con Singapur.
En primer lugar, el 6 de julio, el Ministerio de Defensa indonesio decidió abandonar los planes de coproducción del avión de caza surcoreano KF-21. Yusuf Jauhan, jefe de la Agencia de Logística de Defensa, confirmó a fines de junio que el acuerdo, activo desde 2015, no se concretaría. Indonesia había acordado el pago del 20 % del costo de desarrollo, valorizado en 1,6 billones de wones surcoreanos (1.300 millones de dólares estadounidenses), para 2026. En 2024, Yakarta solicitó la extensión del pago hasta 2034, pero Seúl se negó. Ambos acordaron reducir la contribución indonesia a 600 millones de wones surcoreanos; no obstante, ello suponía la reducción significativa de la transferencia tecnológica.
La decisión había sido anticipada por las autoridades indonesias en abril y fue formalizada a finales de junio. Adicionalmente, funcionarios del Ministerio de Defensa se encuentran evaluando la compra de 24 jets de caza franceses Dassault Rafale para complementar los 42 previamente acordados bajo contrato en 2022.
En otro orden, el Ministerio de Defensa de Indonesia logró cerrar el acuerdo con la compañía india BrahMos Aerospace para la adquisición del misil supersónico BrahMos, uno de los más rápidos del mundo. El anuncio se oficializó el 7 de julio en Yakarta durante la visita del primer ministro de la India, Narendra Modi, a Indonesia. El contrato incrementa los lazos de defensa entre ambos países y, de concretarse la adquisición, Indonesia se convertiría en el tercer comprador extranjero del sistema de misiles indio BrahMos, después de Filipinas y Vietnam.
El 24 de julio se confirmó el acuerdo entre la Fuerza Aérea indonesia y la compañía industrial de defensa italiana Leonardo. El pacto contempla la adquisición de una docena de aviones de combate M-346F Block 20. Lorenzo Mariani, CEO de Leonardo, declaró que la venta incluye la localización de un rango de apoyo, mantenimiento, revisión y capacidades de entrenamiento, así como desarrollo de capital humano. Se acordó que el primer avión M-346 sea entregado a Yakarta en 2030, lo que convertirá a Indonesia en el vigésimo tercer operador del modelo, pero el primer socio asiático en operar la última variante Block 20.
A su vez, Indonesia evalúa la compra de los aviones cisterna rusos Ilyushin Il-78MK-90A. Indonesia realizó el pedido de una cotización para el periodo 2025-2030. De concretarse la firma del contrato, los aviones cisterna permitirían a la Fuerza Aérea Indonesia expandir su radio de combate, alargando el tiempo de vuelo de sus unidades y reduciendo la dependencia en aterrizajes esporádicos a lo largo del Pacífico. El Ministerio de Defensa aún no especifica las cantidades requeridas, los precios, arreglos financieros o plazos de entrega.
De la misma manera, Indonesia y Singapur incrementaron su asociación en defensa tras el acuerdo de establecimiento de nuevas zonas de entrenamiento militar. Durante su reunión anual, el presidente indonesio, Prabowo Subianto, y el primer ministro singapurense, Lawrence Wong, propusieron sitios de entrenamiento, entre ellos Baturaja en Sumatra del Sur, Bengkayang en Kalimantan Occidental, y el Campo de Tiro Aéreo de Siabu en Riau. El primer ministro Wong declaró que dicha iniciativa concede a las fuerzas armadas de Indonesia y de Singapur la oportunidad de realizar entrenamiento conjunto y fortalecer sus vínculos militares.
La reunión anual también les permitió firmar un total de 26 acuerdos, incluyendo una Actualización Conjunta sobre Cooperación en Defensa, la cual fue firmada por el ministro de Defensa indonesio, Sjafrie Sjamsoeddin, y su contraparte de Singapur, Chan Chun Sing. El anuncio en Yakarta fue, además, una forma de cerrar la 32° edición del Ejercicio Conjunto Chandrapura, realizado entre ambas partes entre el 1 y el 6 de julio, con el objetivo de ensayar el combate urbano.
El 7 de julio, el secretario de Defensa filipino, Gilberto Teodoro Jr., anunció en Manila el cierre del acuerdo mediante el cual Filipinas adquirirá cinco destructores escolta japoneses de clase Abukuma. El acuerdo permite a la Fuerza Marítima de Autodefensa japonesa completar el retiro de unidades próximas a dar de baja, además refuerza la política japonesa de transferencia de capacidades y equipos de defensa a socios regionales. La entrega de los cinco buques está programada para realizarse en los próximos dos a tres años. El acuerdo significa una victoria para Manila, cuyo objetivo se posicionaba en adquirir por lo menos tres buques de clase Abukuma.
Filipinas y Francia evalúan desarrollar su cooperación nuclear, tras el anuncio del presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., sobre el interés de Filipinas de explorar la energía nuclear para proteger el territorio nacional. El anuncio fue confirmado por parte de la embajadora francesa en Filipinas, Marie Fontanel, quien confirmó la disposición francesa de ampliar los lazos de defensa con la experiencia francesa en energía nuclear. Además, Fontanel precisó que la estrategia de Francia en el Asia-Pacífico se basa en proteger el orden internacional basado en reglas y la libertad de navegación. La intención de ampliar la cooperación entre Francia y Filipinas en el ámbito nuclear surge tras el incidente de la agresión de China contra un marino filipino previamente en julio.
El 31 de julio se dio por concluida la trigésima edición del Rim of the Pacific (RIMPAC), el ejercicio naval más grande del mundo. Durante cinco semanas, desde el 24 de junio, el RIMPAC 2026 reunió a 30 naciones, más de 30.000 tropas, 30 buques, cinco submarinos y más de 197 aeronaves. Entre los países participantes del Sudeste Asiático se encuentran Brunéi, Filipinas, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia.
Situación de Disputas y Seguridad territorial
El 20 de julio, se reportó una agresión por parte de una flota china compuesta por ocho buques de la Guardia Costera china contra un marino filipino en el atolón Ayungin, conocido internacionalmente como Second Thomas Shoal, uno de los principales puntos de tensión entre China y Filipinas en el mar de la China Meridional. Filipinas denunció que el marino fue golpeado con una porra de madera, hiriéndolo y dañando la embarcación de caucho. La acción fue calificada como ilegal, coercitiva, agresiva y engañosa por las Fuerzas Armadas de Filipinas, además de irresponsable y susceptible de escalar las tensiones en la zona. El Departamento de Estado de los Estados Unidos se pronunció en defensa de su aliado estratégico, Filipinas, en condena directa a las acciones peligrosas y agresivas de China, a quien instó a cesar de inmediato su conducta desestabilizadora.
Con respecto al conflicto entre Tailandia y Camboya, el 5 de julio, un comunicado oficial de Camboya acusó a una patrulla de soldados tailandeses de cruzar al área en disputa de Chong Krang, en el distrito de Phanom Dong Rak, y de lanzar granadas contra las posiciones camboyanas, hiriendo a tres de sus soldados. Winthai Suvaree, mayor general del Ejército Real de Tailandia, respondió señalando que el asalto en cuestión nunca tuvo lugar, según confirmó tras una investigación con las unidades operativas tailandesas. De acuerdo con los hallazgos, la explosión ocurrió en territorio camboyano y no fue ocasionada por las fuerzas tailandesas.
El pasado 20 de julio, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Camboya emitió un comunicado mediante el cual condenó la demora en el proceso de demarcación fronteriza por parte de Tailandia. La acción siguió a las declaraciones emitidas por Sihasak Phuangketkeow, ministro de Relaciones Exteriores de Tailandia, quien, durante su visita a Pekín, precisó que Camboya había rechazado continuar las negociaciones bilaterales sobre la delimitación terrestre después de llevar la disputa marítima ante las Naciones Unidas. En el comunicado de Camboya, el gobierno rechaza estas alegaciones acusando que la ocupación ilegal del territorio de Camboya constituye una violación flagrante de la carta de la ONU y la ASEAN.
Por otro lado, el 22 de julio, en la frontera de Tailandia con Malasia, cinco soldados paramilitares tailandeses fallecieron en un ataque en el punto fronterizo Buketa Sami de Narathiwat. Además, seis civiles resultaron heridos. Según el Comando de Operaciones de Seguridad de la Región 4, los perpetradores fueron diez asaltantes vestidos de negro y con sombreros negros, quienes llegaron en una camioneta tipo pick-up y varias motocicletas antes de llevar a cabo el ataque. El gobierno de Tailandia calificó el ataque como un acto de terrorismo que representa una amenaza a la seguridad nacional. El ataque generó preocupación sobre la violencia en la frontera sur de Tailandia.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
El 21 de julio tuvo lugar la 59.ª Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN en Manila, Filipinas, bajo el nombre «Navegando nuestro futuro, juntos». Compuesto por 193 puntos, el comunicado conjunto incluyó seis temáticas principales: (1) Construcción de la Comunidad de la ASEAN; (2) Comunidad Política y de Seguridad de la ASEAN; (3) Comunidad Económica de la ASEAN; (4) Comunidad Sociocultural de la ASEAN; (5) Relaciones exteriores de la ASEAN; (6) Cuestiones regionales e internacionales.
Entre los puntos más importantes, el comunicado mencionó la preocupación con respecto a la situación en el mar de la China Meridional, donde los ministros reiteraron su voluntad de resolver las disputas mediante los mecanismos de solución pacífica de controversias, en línea con el derecho internacional y la Convención del Mar de 1982. Además, la comisión debatió sobre los desarrollos en los conflictos activos en Myanmar y apoyó la implementación del Consenso de los Cinco Puntos (5PC). Asimismo, debatió la situación en la frontera Tailandia-Camboya, reconociendo los esfuerzos destinados a alcanzar, mantener y consolidar el alto al fuego, y demostró su apoyo al comunicado conjunto del 3er Comité Fronterizo General Especial, esencial para mantener la paz y la seguridad en el zona fronteriza. Por otro lado, el comunicado también abordó la situación en la península de Corea, Ucrania, Oriente Medio, así como el impacto de El Niño.
En otro panorama, tras el bloqueo por parte del Parlamento noruego de la adquisición del sistema de misiles navales acordada con Malasia, el gobierno malayo ha decidido que el comercio militar con Noruega se verá interrumpido. Esta decisión se produjo luego de que Oslo revocara las licencias de exportación a ciertas tecnologías, misma medida que afectó el acuerdo con la Armada Real de Malasia.
Adicionalmente, el 27 de julio, Singapur y Australia firmaron un acuerdo de cooperación en defensa industrial, el cual incluye oportunidades de cooperación en mantenimiento, producción y gestión de riesgos en la cadena de suministros. Ello se oficializó durante la 15ta Reunión del Comité Conjunto Ministerial Singapur-Australia, llevada a cabo en Adelaida, Australia. La reunión, celebrada cada dos años, coincidió con el 30.º aniversario del establecimiento del Comité en 1996, y reunió a los ministros de defensa, de relaciones exteriores, de comercio y turismo (Australia) y de energía, ciencia y tecnología (Singapur). El pacto da efecto al Memorando de Entendimiento (MdE) sobre el incremento de cooperación en defensa firmado en octubre de 2025. Gracias al MdE, ambos países acordaron mejorar la resiliencia de la cadena de suministros a través de la creación de un mecanismo bilateral para facilitar el desarrollo de capacidades y plataformas de defensa, el examen de las solicitudes de entrega prioritaria y la facilitación del intercambio de información para mitigar el riesgo de la cadena de suministros.
PACÍFICO SUR
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Australia, Nueva Zelanda, islas del Pacífico | 🟠Amenaza (2.6) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2.7 | 🟠Amenaza | ||||||
| Disputas y Seguridad territorial | 2.6 | 🟠Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta internacional | 2.5 | 🟡 Acciones | ||||||

Durante julio de 2026, el Pacífico Sur experimentó una profundización de la competencia estratégica, expresada simultáneamente en la modernización militar, la disputa por los espacios marítimos y una mayor actividad diplomática en materia de seguridad. Australia y Nueva Zelanda ampliaron sus capacidades e instrumentos de cooperación con socios regionales y extrarregionales, mientras China incrementó su presencia estratégica mediante un ensayo balístico de largo alcance que generó preocupación entre diversos gobiernos insulares. Paralelamente, los Estados del Pacífico buscaron preservar su autonomía y capacidad de decisión. En conjunto, estos acontecimientos evidenciaron una arquitectura regional más competitiva, caracterizada por mayor interoperabilidad, disuasión y fragmentación diplomática.
Situación de Militarización y Operaciones
El proceso comenzó el 24 de junio, cuando dio inicio el ejercicio RIMPAC 2026 en torno a Hawái, que se extendió hasta el 31 de julio. Las previsiones iniciales contemplaban aproximadamente 40 buques, cinco submarinos, 140 aeronaves y más de 25.000 efectivos, aunque finalmente el ejercicio reunió a 30 naciones, 30 buques, cinco submarinos y más de 30.000 efectivos. Durante las maniobras se realizaron dos ejercicios de hundimiento (SINKEX, por su acrónimo en inglés) contra los antiguos buques USS Mobile Bay y USS Peleliu, el 12 y el 17 de julio respectivamente.
El 3 de julio, en paralelo, Rolls-Royce inició las obras para ampliar su complejo de Raynesway, en Derby, con el objetivo de incrementar la capacidad de fabricación de sistemas de propulsión nuclear destinados a los programas submarinos del Reino Unido y Australia en el marco de AUKUS. Durante julio, se reforzó también el componente tecnológico de la alianza mediante una inversión de A$6,2 millones destinada a tres empresas australianas para el desarrollo de comunicaciones avanzadas aplicables a vehículos submarinos autónomos, en el marco del programa Ghost Shark. En este programa, Australia había comprometido A$1.700 millones para adquirir una flota de vehículos submarinos autónomos extragrandes desarrollados y producidos en el país. Estos sistemas están concebidos no como sustitutos inmediatos de las plataformas tripuladas, sino como complementos de las capacidades submarinas convencionales mediante una mayor dispersión de sensores, lo que reduce la exposición de las unidades tripuladas y amplía el alcance de las operaciones de vigilancia.
El 21 de julio, la empresa Ondas recibió un contrato de aproximadamente A$6,9 millones del Departamento de Defensa australiano para proporcionar sistemas portátiles antidrones, lo que amplía la capacidad de las fuerzas desplegadas para detectar e interceptar amenazas aéreas de pequeño tamaño, un aspecto relevante ante la proliferación de vehículos aéreos no tripulados (UAV).
A finales de julio, la empresa OKI fue seleccionada para suministrar sistemas de sonar remolcado OQQ-25 destinados a las futuras fragatas australianas basadas en el diseño japonés Mogami. Asimismo, Australia seleccionó a Leidos Gibbs & Cox para el desarrollo del diseño preliminar de un dique seco de contingencia en el oeste del país, destinado al sostenimiento de su futura flota de submarinos de propulsión nuclear.
El proceso culminó el 30 de julio, cuando Australia sometió a una prueba de fuego real, durante el ejercicio Taipan Strike 26 en el campo de pruebas de Woomera, un prototipo de defensa aérea terrestre de alcance medio que integró radar australiano, elementos del sistema de combate Aegis y un interceptor SM-2, lo que demostró la capacidad de integrar sensores, sistemas de mando y control y capacidades de interceptación dentro de una arquitectura terrestre..
Situación de Disputas y Seguridad territorial
Durante la primera semana de julio, la Armada del Ejército Popular de Liberación de China probó un misil balístico lanzado desde un submarino nuclear de la clase Type 094 en aguas internacionales próximas a las zonas económicas exclusivas (ZEE) de Nauru, Kiribati y Tuvalu. Esta proyección de poder mediante ensayos balísticos buscó alterar el equilibrio estratégico regional y ejercer presión operativa sobre rutas marítimas clave; el objetivo operacional de Pekín apuntó a demostrar alcance intercontinental y a disuadir la presencia aliada en la zona. En ese contexto, Tuvalu, Palaos y Nueva Zelanda denunciaron la vulneración del espacio aéreo y marítimo, señalando que la prueba contravenía el Tratado de Rarotonga. Como consecuencia, Washington aceleró el despliegue de infraestructura crítica defensiva en Guam y en las islas Palaos.
A mediados de mes, los días 14 y 15 de julio, Vanuatu evaluó su postura legal ante el diferendo con Francia por las islas Matthew y Hunter, en un proceso vinculado al afianzamiento de la conciencia situacional marítima (Maritime Domain Awareness) y de la jurisdicción efectiva sobre los espacios insulares de la región.
Posteriormente, el 28 de julio, Islas Salomón firmó con Estados Unidos, a bordo del buque USCG Harriet Lane, un acuerdo de embarque policial (shiprider agreement) orientado a combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) en su ZEE, en cumplimiento de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS). Mediante este acuerdo, Washington procuró una presencia persistente en la zona, mientras que Honiara mantuvo su autonomía estratégica en la relación bilateral.
En conjunto, estas medidas reforzaron la capacidad de vigilancia en el dominio marítimo del Pacífico Sur y contribuyeron a sostener una escalada controlada entre los actores involucrados.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
El día 6, Australia y Fiyi suscribieron en Canberra una serie de acuerdos que elevaron su relación bilateral, entre ellos la Unión Vuvale y el acuerdo Veitacini, lo que reforzó la cooperación en seguridad y la presencia australiana en la región. Esta iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de vinculación con las islas del Pacífico, orientada a fortalecer las capacidades locales y a preservar su autonomía.
Ese mismo día, 6 de julio, Nueva Zelanda se incorporó al Proyecto Arcadia, una iniciativa de los Five Eyes destinada a desarrollar una arquitectura compartida de mando y gestión del campo de batalla mediante inteligencia artificial, lo que profundizó la interoperabilidad tecnológica con Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y Canadá. También el 6 de julio, China realizó un lanzamiento de prueba de un misil balístico intercontinental con trayectoria hacia el Pacífico, lo que generó preocupación entre los gobiernos insulares y aliados occidentales por sus implicaciones estratégicas y por la ausencia de comunicación previa. El episodio reforzó la percepción del Pacífico como espacio de disuasión y proyección de poder, aunque Pekín sostuvo que se trató de una prueba rutinaria.
Días más tarde, el 11 de julio, Nueva Zelanda e India elevaron sus relaciones a una asociación estratégica, que incluyó cooperación en defensa y seguridad. Junto con su incorporación al Proyecto Arcadia, la asociación con India diversificó los vínculos estratégicos externos de Wellington.
La respuesta regional al conjunto de estos hechos no fue homogénea. El 28 de julio, Islas Salomón anunció un acuerdo para permitir patrullas conjuntas de la Guardia Costera de Estados Unidos junto con agentes locales, en el contexto de sus vínculos previamente establecidos con China. Posteriormente, la ausencia de consenso dentro del Pacific Islands Forum sobre una respuesta conjunta al ensayo balístico chino evidenció diferencias entre los Estados insulares.
En conjunto, julio mostró una arquitectura regional más fragmentada, en la que Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, China e India ampliaron sus vínculos estratégicos, mientras que los pequeños Estados del Pacífico utilizaron su autonomía como instrumento de negociación.

