Scroll Top

Informe Nº6 – Agosto de 2026

Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacionales.

Gonzalo Gabriel Dinamarca –  Coordinador del Grupo de Investigación de Paz y Seguridad Internacional – Redactor de las subregiones Asia-Pacífico Central y Pacífico Sur.

Violeta Farina – Redactora de las subregión Asia-Pacífico Norte.

Alejandro Solís – Redactor de las subregión Asia-Pacífico Meridional.

Hillary Samanta Villegas Gómez – Editora.

Descargar PDF
Introducción

En un mundo multipolar, la escalada y militarización en Asia-Pacífico redefinen el equilibrio estratégico global. El resurgimiento de potencias como China, Japón e Indonesia, junto con el desplazamiento del centro de gravedad del Atlántico al Pacífico, obliga a un análisis sistemático de riesgos, capacidades y escenarios con impacto directo en la seguridad internacional.

El Grupo de Investigación sobre Paz y Seguridad Internacional del CEERI busca contribuir a una comprensión integral de los acontecimientos vinculados a la seguridad regional, la expansión militar y la dinámica diplomática en Asia-Pacífico. Para ello, desarrolla un seguimiento estructurado en cinco subregiones, definidas por su proximidad geográfica y relevancia estratégica: Asia-Pacífico Norte, Central, Meridional y Pacífico Sur.

Cada subregión se examina a través de tres dimensiones analíticas clave: 1) Militarización y Operaciones; 2) Disputas y Seguridad Territorial; y 3) Diplomacia y Respuesta Internacional. El informe ofrece un análisis descriptivo y una valoración comparativa cuantitativa de la escalada, tanto por subregión como en el conjunto del espacio Asia-Pacífico. El nivel de riesgo se clasifica en cuatro categorías: Tensión (Nivel 1), Acciones (Nivel 2), Amenazas (Nivel 3) y Ruptura (Nivel 4).

  • Situación de Militarización y Operaciones

Esta dimensión examina el fortalecimiento de las capacidades militares y las actividades operativas de los Estados y actores regionales. Aquí se incluyen los ejercicios conjuntos, maniobras navales, pruebas de misiles, movimientos de tropas o adquisiciones de armamento avanzado, así como las reformas doctrinarias o modernizaciones tecnológicas en curso.

El objetivo es comprender cómo evoluciona la correlación de fuerzas en la región, qué países incrementan su poder militar, y cuáles buscan disuadir o equilibrar la influencia de sus vecinos. Esta dimensión ofrece una lectura técnica y militar de la región, ayudando a identificar patrones de militarización, tendencias en defensa y posibles escenarios de tensión futura.

  • Situación de Disputas y Seguridad Territorial

La dimensión aborda las disputas territoriales, marítimas o aéreas que marcan el pulso de la seguridad regional. Asia-Pacífico concentra algunos de los puntos más sensibles del mundo, como el mar de la China Meridional, el estrecho de Taiwán, la península de Corea o las islas Kuriles. En esta sección se documentan y analizan incidentes concretos, como interceptaciones aéreas, encuentros entre buques, violaciones de espacio marítimo o sobrevuelo de zonas exclusivas. También se describen las reacciones oficiales y las medidas adoptadas por los Estados involucrados.

El propósito es ofrecer una visión precisa y comprensible de los disputas que, aunque a veces no lleguen a convertirse en enfrentamientos abiertos, tienen un alto potencial de escalamiento.

  • Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

Esta dimensión se centra en el terreno de la diplomacia, la cooperación y las relaciones internacionales. Aquí se analizan los esfuerzos de diálogo, las alianzas militares, las declaraciones conjuntas, los acuerdos bilaterales y las posiciones de organismos multilaterales frente a los acontecimientos de la semana. También se observa el papel de potencias externas en el Asia-Pacífico (como la Unión Europea e India) en su interacción con los países asiáticos.

El análisis permite entender cómo los gobiernos buscan manejar las tensiones mediante la diplomacia, contener las crisis o fortalecer sus asociaciones estratégicas. Asimismo, se estudian las repercusiones económicas, comerciales y energéticas derivadas de las posturas adoptadas. El propósito es ofrecer una perspectiva equilibrada: mostrar que la seguridad regional no depende solo del poder militar, sino también de la habilidad diplomática y la cooperación internacional para reducir riesgos y promover la estabilidad.

Sistema de valoración de la Escalada y Militarización en el Asia-Pacífico
Asia-Pacífico
🟡 Acciones (2.4)
Subregión Nivel – Puntaje
Asia-Pacífico Norte 🟡 Acciones (2.2)
Asia-Pacífico Central 🟠Amenaza (2.8)
Asia-Pacífico Meridional 🟡 Acciones (2.4)
Pacífico Sur 🟡 Acciones (2.2)
ASIA-PACÍFICO NORTE
Países Nivel de la Subregión
Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur 🟡 Acciones (2.2)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.5 🟠Amenaza
Disputas y Seguridad Territorial 2.0 🟡 Acciones
Diplomacia y Respuesta Internacional 2.0 🟡 Acciones

 

Soldados del Ejército de los Estados Unidos llevan bidones en una base militar estadounidense cercana a la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas, en Dongducheon (Corea del Sur), el 18 de agosto de 2026.

 

Durante agosto, la región de Asia Pacífico Norte experimentó una aceleración en el despliegue de vectores de ataque de largo alcance, la reconfiguración de doctrinas de defensa con un uso de inteligencia artificial y plataformas no tripuladas, además de un incremento de la presión coercitiva de carácter naval. La consolidación de la alianza entre Moscú y Pyongyang se contrapuso a los avances militares del mecanismo de cooperación trilateral en materia de seguridad entre Japón, Corea del Sur y Estados Unidos, lo que generó tensiones en el mar de Japón, las islas Kuriles y la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ) de la península coreana.

Situación de Militarización y Operaciones

El volumen y la intensidad de los ejercicios militares en la región, junto con la incorporación de nuevas capacidades de largo alcance, caracterizaron la dinámica del Asia Pacífico durante el mes de agosto. En primer lugar, el 1 de agosto, Japón anunció la consolidación de su capacidad de ataque de largo alcance con el misil Tomahawk. Según informó el país nipón, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón realizó su primer lanzamiento de prueba real de un misil crucero Tomahawk desde el destructor JS Chōkai. Este logro se enmarca en el programa de adquisición de 400 misiles RGM-109E (Block IV y V) por aproximadamente USD 1.700 millones, así como en el desarrollo local del misil hipersónico Type 25 HGP y su variante aire-superficie, recientemente exhibida en pruebas desde cazabombarderos F-2. Esta combinación de sistemas embarcados, terrestres y aéreos confirma la tendencia sostenida de Japón hacia el desarrollo de una capacidad de disuasión mediante ataques a distancia, en línea con los lineamientos del Libro Blanco de Defensa de este año. 

Por su parte, Japón también desplegó en Guam un submarino, un destructor y un avión de patrulla P-1 como parte del ejercicio multinacional Pacific Vanguard 2026, junto con medios de Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Estados Unidos. A su vez, el ejercicio BB26-1, realizado en la base aérea de Kadena, permitió a los cazas furtivos F-22 Raptor de los Escuadrones 27 y 90 perfeccionar su capacidad de despliegue rápido, en el marco de la rotación que Estados Unidos mantiene en Japón ante las demoras en la entrega del F-15EX.

Días más tarde, el 4 de agosto, la Armada rusa inició maniobras a gran escala en el Pacífico. Los ejercicios movilizaron a más de 13.000 efectivos, 60 buques y 30 aeronaves en el mar de Japón, el mar de Ojotsk y el noroeste del Pacífico. Durante estas maniobras, el crucero Varyag lanzó misiles antibuque Vulkan, el submarino nuclear Omsk disparó misiles Granit y una batería Bastión emplazada en las islas Kuriles completó la secuencia con misiles Oniks. Asimismo, la corbeta Gremyashchy ejecutó el lanzamiento de un misil Kalibr de 1.300 km contra un blanco en Kamchatka. Este despliegue, en líneas similares al observado en Japón, constituye una demostración significativa del poder de fuego y de la modernización naval rusa, y representa el evento de mayor intensidad registrado en el mes.

Durante agosto, Corea del Sur alertó nuevamente sobre la posible movilización de hasta 50.000 soldados norcoreanos hacia Rusia. Según un informe de inteligencia militar ucraniana, el 5 de agosto Moscú ya dispondría de 50 misiles balísticos norcoreanos  de las familias KN-23, KN-24 y KN-30 dentro de su arsenal. En cuanto a Seúl, el 11 de agosto el Comité del Programa de Adquisiciones de Defensa surcoreano aprobó una inversión de USD 2.430 millones para modernizar los tanques K2 Black Panther. Esta modernización incorporaría sistemas de protección activa, inhibidores antidrones y control de tiro remoto, en un proyecto que se extendería entre 2028 y 2046. La medida responde directamente a la creciente flota de drones norcoreanos y al desarrollo del nuevo tanque norcoreano Chonma-20. 

Finalmente, el 21 de agosto, la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa (DAPA) surcoreana publicó la solicitud de propuestas para el estudio conceptual de un futuro caza de sexta generación, con un presupuesto estimado en USD 650 millones. Esta iniciativa se suma al desarrollo paralelo de la variante KF-21EX, lo que evidencia un robustecimiento de su industria aeroespacial.

Las demostraciones de capacidades militares registradas durante el mes de agosto, que exceden la modernización rutinaria, pero no llegan a constituir una movilización de carácter excepcional, ubican a esta área de análisis en el Nivel 3 (Amenazas).

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

La región del Asia-Pacífico Norte estuvo marcada por la combinación de lanzamientos balísticos norcoreanos, ejercicios rusos en zonas de disputa y patrullas aéreas chino-rusas en zonas regionales de identificación aérea. El primero de estos episodios tuvo lugar el 6 de agosto, cuando, alrededor de las 17:00 horas locales, Corea del Norte lanzó un misil balístico de corto alcance hacia el mar de Japón. El lanzamiento tuvo lugar desde la zona costera de Wonsan y se trató del primer ensayo balístico norcoreano en 42 días. Además, ocurrió pocos días antes del inicio del ejercicio conjunto Ulchi Freedom Shield entre Seúl y Washington, el cual luego sería acortado por orden del presidente Donald Trump. Corea del Sur calificó el hecho como una provocación que viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y convocó a una reunión de emergencia de seguridad nacional. Por su parte, Kim Yo-jong había advertido días antes que Pyongyang desarrollaría “opciones militares adicionales” en respuesta al fortalecimiento defensivo japonés.

Esta no sería la única ocasión en la que las tensiones se incrementarían en torno al archipiélago japonés. Los ejercicios de la Armada rusa realizados desde baterías Bastión emplazadas en las islas Kuriles, territorio disputado entre Moscú y Tokio, generaron protestas formales de Japón. El canciller japonés, Toshimitsu Motegi, calificó el despliegue militar ruso como “de carácter inaceptable”. A este episodio se sumó el tránsito creciente de buques rusos por el estrecho entre Hokkaido y Sajalín, así como el monitoreo de un avión de inteligencia electrónica Il-20. A Rusia y Corea del Norte se sumó el Ejército Popular de Liberación chino, que llevó a cabo ejercicios de tiro en las proximidades del atolón de Okinotori, dentro de la zona económica exclusiva de Japón. Al igual que en el caso de las islas Kuriles, ambos países (China y Japón) mantienen reclamos sobre ese territorio, lo que derivó en una protesta formal de Tokio ante Beijing.

Debido a la presencia operativa regular, que comprende protestas diplomáticas formales y episodios menores de acción-reacción, los sucesos del mes de agosto pueden configurarse dentro del Nivel 2 (Acciones). Si bien se registraron sucesos repetidos, especialmente ejercicios del bloque ruso-norcoreano y chino en territorio japonés, estos todavía no consolidan una escalada clara hacia un Nivel 3.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

La situación diplomática del Asia-Pacífico Norte estuvo marcada por el disruptivo anuncio de Washington sobre la reducción de los ejercicios conjuntos con Seúl. Aun así, puede observarse que el diálogo trilateral permanece abierto y que las alianzas de defensa antimisiles se fortalecen de forma paralela. En primer lugar, el 18 de agosto, el presidente Donald Trump ordenó al Pentágono la reducción de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. El presidente estadounidense fundamentó la decisión en el costo de dichos ejercicios, su relación personal con el mandatario norcoreano Kim Jong Un y el rechazo de Seúl a una solicitud estadounidense vinculada a Irán. La decisión fue, como ya se mencionó en la sección anterior, anunciada pocos días antes del inicio de Ulchi Freedom Shield. No obstante, este ejercicio se inició conforme a lo previsto el 27 de agosto, con 18.000 efectivos surcoreanos. La decisión del presidente Trump introduce un factor de incertidumbre en la coordinación trilateral entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur que, aunque no resulta inédito, evidencia presiones de Washington sobre sus aliados tradicionales en la región.

Por otro lado, el 5 de agosto, el portavoz del Ministerio de Defensa chino, Chen Xi, rechazó el Libro Blanco de Defensa 2026 de Japón. Este documento identifica a Beijing como el “principal desafío estratégico” de Japón y detalla el crecimiento de la aviación de combate china, que pasó de 1.668 a 1.838 cazas de 4.ª y 5.ª generación entre 2024 y 2026. El portavoz sostuvo que el informe carece de fundamento y expresó su rechazo formal al contenido. El ministro de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, respaldó estas declaraciones, calificó el informe como “una narrativa que exagera la amenaza atribuida a China” y presentó una protesta formal ante Tokio, en la que acusó a Japón de utilizar el escenario regional para justificar su remilitarización.

El 10 de agosto, Estados Unidos y Japón anunciaron la profundización de su cooperación en materia de defensa antimisiles y espacial. La Agencia de Defensa Antimisiles de Estados Unidos otorgó a Raytheon un contrato de USD 745,4 millones para fabricar misiles interceptores SM-3 Block IIA, que serán desarrollados de forma conjunta por Washington y Tokio y destinados a equipar buques Aegis de ambos países. El 18 de agosto, se concretó el lanzamiento del satélite QZS-7 desde Tanegashima, que incorpora el segundo de dos sensores estadounidenses de vigilancia espacial operados por la Fuerza Espacial de Estados Unidos sobre el Indo-Pacífico, en el marco de un programa bilateral vigente desde 2020.

Las relaciones entre Corea del Norte y Rusia, tal como se señaló en informes anteriores, continúan profundizándose. La confirmación de transferencias de misiles balísticos norcoreanos hacia Rusia y la eventual movilización de tropas adicionales generaron condenas desde Seúl, Kiev y Washington. Analistas especulan sobre una nueva visita de Kim Jong Un a Rusia con el fin de exhibir y, potencialmente, exportar sus nuevos sistemas de misiles, incluida la fábrica subterránea de misiles que Pyongyang construye con fines de exportación.

Con todo ello en consideración, la dimensión diplomática se mantiene en un Nivel 2 (Acciones), caracterizado por una diplomacia coercitiva —especialmente evidente en las protestas formales de países de la región—, la continua consolidación de frentes aliados y la ausencia de indicios de ruptura de canales, pese a la señal de alerta emitida por Washington.

ASIA-PACÍFICO CENTRAL
Países Nivel de la Subregión
China y Taiwán 🟠Amenaza (2.8)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.9 🟠Amenaza
Disputas y Seguridad Territorial 3.1 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta Internacional 2.4 🟡 Acciones

 

Buque Type 076 Sichuan con drones en la pista.

Durante agosto de 2026, el Asia-Pacífico Central registró una intensa militarización y una creciente presión territorial. China avanzó en el desarrollo de capacidades anfibias y no tripuladas mediante el buque Type 076 Sichuan, drones furtivos y ejercicios de artillería coordinada, mientras que Taiwán reforzó su defensa mediante la incorporación de los primeros F-16V Block 70, tanques M1A2T, sistemas Harpoon y una mayor inversión en drones. En paralelo, las disputas se agravaron en Scarborough, el estrecho de Taiwán, Senkaku/Diaoyu y las islas Paracel, con interceptaciones, concentraciones navales y nuevas construcciones chinas. A nivel diplomático, Beijing amplió su cooperación militar con Tailandia, Indonesia, Egipto, Bielorrusia y Jordania, frente a una mayor coordinación regional entre Estados Unidos, Japón y Australia.

Situación de Militarización y Operaciones

El 1 de agosto, la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLA) difundió imágenes del buque anfibio Type 076 Sichuan ejecutando lanzamientos de contramedidas y, por primera vez, pruebas de catapulta electromagnética (EMALS, por sus siglas en inglés) con carga muerta. Esto confirmó su diseño para operar vehículos aéreos de combate no tripulados (UCAV) embarcados, como los  GJ-11 y GJ-21, y marcó un hito técnico al integrar catapultas en una plataforma anfibia para operaciones UCAV. Ese mismo día, la Armada china y la Guardia Costera china (CCG, por sus siglas en inglés) realizaron ejercicios navales y aéreos en el atolón Scarborough, que combinaron patrullas de disuasión, intercepción y control marítimo/aéreo, lo que reforzó la capacidad de coerción en el mar de la China Meridional.

Entre el 5 y el 14 de agosto se desarrolló Han Kuang 42, los ejercicios anuales más grandes de Taiwán, con una innovación táctica clave: por primera vez en 42 años, los oficiales no recibieron guiones preasignados, lo que obligó a los comandantes a tomar decisiones bajo incertidumbre. Durante ese período, se desplegaron por primera vez los tanques M1A2T Abrams, cuya orden de 108 unidades había sido completada en abril de 2026, y se integró el nuevo Comando de Combate Litoral, enfocado en la defensa anti-desembarco y la negación de cabezas de playa. El 6 de agosto, el PLA mostró un ejercicio de artillería de cohetes guiada por vehículos aéreos no tripulados (UAV), en el que drones de reconocimiento adelantados coordinaron ataques del sistema PHL-03, un sistema de lanzacohetes múltiple (MLRS, por sus siglas en inglés) de 300 mm, contra un objetivo marítimo estacionario. La operación empleó tácticas de “disparar y desplazarse” orientadas a aumentar la supervivencia en el litoral. El 7 de agosto, la Fuerza Aérea taiwanesa realizó operaciones de reabastecimiento y rearme rápido de sus cazas Mirage 2000-5, mientras que el Ministerio de Defensa chino anunciaba el ejercicio «Shenying 2026» con paracaidistas bielorrusos, desarrollado entre el 11 y el 24 de agosto y orientado a tácticas antiterroristas urbanas.

El 8 de agosto, el presidente Lai Ching-te abordó una lancha misilística y observó el empleo de drones de ataque de baja cota para repeler un asalto anfibio simulado, lo que subrayó la doctrina de ataque costero. Entre el 11 y el 12 de agosto, buques chinos e indonesios ejecutaron un ejercicio naval al este de Taiwán, con maniobras en formación, comunicaciones y reabastecimiento en el mar. Taiwán calificó la actividad como “de carácter peligroso” por tratarse de una zona sensible. El 13 de agosto, sonaron sirenas de ataque aéreo en el norte de Taiwán y se limitó deliberadamente el acceso a internet móvil para simular condiciones de bloqueo, mientras la Armada y la Guardia Costera escoltaban un buque mercante en un simulacro anti-bloqueo.

Entre el 17 y el 19 de agosto, Taiwán recibió los primeros dos F-16V Block 70 de un total de 66, equipados con radar AESA y enlace Link-16, dando inicio a la renovación de su capacidad de defensa aérea. Entre el 22 de agosto y principios de septiembre, China y Egipto condujeron el ejercicio aéreo “Eagles of Civilization 2026” en varias bases egipcias, con cazas multifunción de ambos países entrenando tácticas de combate aéreo, superioridad aérea y operaciones de ataque y protección de objetivos. Distintos medios destacaron la oportunidad para la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF, por sus siglas en inglés) de entrenar frente a plataformas occidentales, incluidos cazas Rafale egipcios.

Entre el 23 y el 31 de agosto, China realizó pruebas del dron furtivo GJ-21 mientras el Sichuan entraba en sus últimas pruebas de mar, con análisis que sitúan su entrega operativa a fines de 2026. En ese mismo período, un informe de Bloomberg del 24 de agosto describió el desarrollo chino de vehículos de planeo hipersónicos con capacidad para emplear misiles aire-aire de muy larga distancia contra aeronaves de alto valor. El 26 de agosto, Taiwán confirmó el tránsito transpacífico de los dos primeros F-16V Block 70 con reabastecimiento en vuelo. El 28 de agosto, el Yuan Legislativo aprobó un presupuesto de NT$240.000 millones (aproximadamente USD 7.300 millones) para sistemas no tripulados (aéreos, de superficie y submarinos), y comenzó el despliegue inicial del Harpoon Coastal Defense System (HCDS) estadounidense, con la llegada a la isla de los primeros lanzadores, radares y vehículos de comando para entrenamientos de tiro simulado. El 31 de agosto, el Ministerio de Defensa taiwanés propuso NT$36.000 millones (aproximadamente USD 1.130 millones) para una versión mejorada del misil superficie-aire Tien Kung III (“Strong Bow”), con primeras entregas previstas desde 2028, mientras la Armada de Estados Unidos y Boeing realizaban pruebas de tiro del HCDS contra un blanco marítimo, lo que validó la configuración destinada a Taiwán.

Con todo ello en consideración, la dimensión de militarización y operaciones se ubica en un Nivel 3 (Amenazas). Esta calificación responde a la convergencia de desarrollos que exceden la modernización rutinaria: la incorporación de plataformas de proyección de poder inédita en la región, como el buque anfibio Type 076 Sichuan con capacidad EMALS para operar UCAV, junto con los avances paralelos en drones furtivos, vehículos de planeo hipersónico y artillería guiada por UAV, evidencian una aceleración cualitativa de las capacidades chinas. A esto se suma el refuerzo defensivo taiwanés mediante la recepción de los primeros F-16V Block 70, el despliegue de tanques M1A2T, la aprobación de presupuestos históricos para sistemas no tripulados y el inicio del despliegue del HCDS estadounidense. En conjunto, estos desarrollos configuran una dinámica de acción-reacción sostenida y de creciente intensidad tecnológica, propia de un escenario de amenaza y no de rutina operativa.

Situación de Disputas y Seguridad Territorial

El 1 de agosto, China ejecutó ejercicios navales y aéreos conjuntos alrededor del atolón Scarborough, con destructores de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN, por sus siglas en inglés), aviones de combate y unidades de la Guardia Costera en maniobras de visita, embarque, búsqueda e incautación (VBSS, por sus siglas en inglés), intercepción de entrada forzada y remolque coercitivo, calificadas por el Comando del Teatro Sur como “medidas consideradas necesarias” para disuadir intrusiones filipinas. En esos mismos días, el 3 de agosto, al menos siete guardacostas chinos y diez embarcaciones de milicia marítima se concentraron cerca del escollo e interceptaron y alejaron a patrulleros filipinos de la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos filipina (BFAR, por sus siglas en inglés) mediante cañones de agua, lo que elevó la gravedad a un nivel medio por el uso de fuerza no letal contra civiles y activos estatales.

Entre el 5 y el 14 de agosto, la presión se trasladó al estrecho de Taiwán y a la Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés) taiwanesa, con oleadas diarias de incursiones que combinaron criterios técnicos de saturación y desgaste operativo. El día 5 se rastrearon 21 aviones militares chinos (17 de ellos cruzando la línea mediana hacia la ADIZ) y nueve buques de la PLAN; el día 11, dos aviones en la ADIZ suroeste y siete buques; el día 13, 18 aviones y 11 buques; el día 14, nueve aviones (seis cruzando la línea mediana) y 12 buques. Estas salidas, protagonizadas por cazas J-16, Su-30, bombarderos H-6 y aeronaves de alerta temprana Y-8/Y-9, buscaron poner a prueba los tiempos de reacción de la Fuerza Aérea de la República de China (ROCAF, por sus siglas en inglés) y generar desgaste logístico. En respuesta, Taiwán realizó despegues de interceptación de cazas, operaciones de escolta naval y activación de sistemas de misiles superficie-aire (SAM), lo que mantuvo la gravedad en un nivel bajo-medio, aunque con riesgo acumulado de error.

El 14 de agosto, en el mar de China Oriental, una formación de la Guardia Costera china, encabezada por el CCGS Meishan, patrulló aguas cercanas a las islas Senkaku/Diaoyu, con cuatro buques gubernamentales chinos operando en la zona contigua japonesa. Aunque no se reportaron colisiones, la presencia coercitiva elevó la tensión y motivó protestas diplomáticas de Tokio, que advirtió contra intrusiones territoriales. En ese mismo lapso, entre el 15 y el 18 de agosto, finalizó la veda pesquera china en el mar de China Oriental, lo que permitió que cientos de barcos pesqueros, escoltados por la CCG, se desplazaran hacia zonas próximas a Senkaku. Esto incrementó la presión gris sobre la zona económica exclusiva (ZEE) japonesa, sin que se registraran incidentes durante agosto.

El 21 y el 23 de agosto, Scarborough volvió al centro de la crisis. El PLA afirmó que tres aviones filipinos habrían ingresado de forma ilegal en el espacio aéreo sobre el atolón y, el día 23, distintos medios reportaron que tres cazas JL-10 interceptaron tres aeronaves turbohélices filipinas en misión de vigilancia marítima. Uno de los JL-10, armado con misiles activos, habría realizado un bloqueo de radar (lock) y advertido sobre su retirada, en un episodio de gravedad alta por el riesgo de escalada cinética. Filipinas calificó las interceptaciones de “carácter coercitivo y agresivo”, mientras que Estados Unidos rechazó la narrativa china de tratarse de “una reserva natural” en Scarborough, a la que catalogó como un intento de negar el acceso a pescadores filipinos.

El 23 de agosto, en el arrecife Mischief (Spratly), un análisis satelital confirmó la concentración de más de 200 embarcaciones chinas, entre unidades de milicia marítima y activos navales, en una táctica de masificación coercitiva orientada a presionar el Second Thomas Shoal, controlado por Filipinas. Esta situación elevó la gravedad a un  nivel medio por el potencial de colisiones. Filipinas advirtió sobre “una estructura coordinada de actores navales y paramilitares chinos” en el mar de Filipinas Occidental, en referencia a la coordinación entre la PLAN, la CCG y la milicia marítima.

El 28 de agosto, Vietnam protestó formalmente tras reportes de nueva construcción china en el arrecife Antelope (Hai Sam) y la isla Ba Ba (Yagong), en las Paracel, con imágenes satelitales que mostraron una isla artificial de aproximadamente 6 km en Antelope y posibles radares de alerta temprana en Yagong. Estas actividades constituyen una modificación de las condiciones sobre el terreno con implicancias estratégicas de largo plazo. Vietnam exigió el cese inmediato de las obras, mientras que China defendió la construcción al considerarla parte de “territorio propio».

A lo largo de todo el mes de agosto, la ADIZ taiwanesa registró actividad china en 33 días con presencia de aviones y en 47 días con presencia de buques, con picos de entre 20 y 29 salidas diarias y cruces frecuentes de la línea mediana.

La dimensión de disputas y seguridad territorial se sostiene igualmente en un Nivel 3 (Amenazas), en virtud de la multiplicidad y gravedad de los incidentes registrados de forma simultánea en distintos frentes. La saturación de incursiones aéreas y navales chinas en la ADIZ taiwanesa, con picos de hasta 29 salidas diarias y cruces reiterados de la línea mediana, se combinó con episodios de gravedad alta como la interceptación de aeronaves filipinas en Scarborough —con uso de radares de bloqueo (lock) sobre activos no combatientes— y la concentración de más de 200 embarcaciones chinas frente al Second Thomas Shoal. A ello se añade la presencia coercitiva sostenida en torno a las islas Senkaku/Diaoyu, el incremento de la presión pesquera sobre la ZEE japonesa y los reportes de nueva construcción de infraestructura militar en las Paracel, incluida una isla artificial de escala significativa. La concurrencia de estos episodios en múltiples teatros, sumada al riesgo de escalada cinética evidenciado en al menos un caso, supera el umbral de una presencia operativa regular y configura una situación de amenaza latente.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

El 3 de agosto, el ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, declaró que la cooperación de la isla con el Comando Indo-Pacífico de Estados Unidos es “más estrecha de lo percibido públicamente”, con intercambios militares a todos los niveles orientados a reforzar la preparación defensiva. El anuncio subraya la integración tácita de Taiwán en arquitecturas de seguridad lideradas por Washington.

Durante ese mismo período, entre el 14 y el 27 de agosto, China ejecutó el ejercicio aéreo conjunto “Falcon Strike 2026” con Tailandia en las bases de Udorn y Don Mueang, con cazas J-10C del PLA enfrentando a Gripen tailandeses. El portavoz del Ministerio de Defensa chino confirmó el ejercicio el 27 de agosto como parte de la diplomacia aérea del PLA, orientada a ampliar su influencia en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) mediante una cooperación militar tangible.

El 20 y el 22 de agosto, en Yakarta, China e Indonesia lanzaron el Diálogo Estratégico Integral China-Indonesia y acordaron profundizar la cooperación en materia de defensa, lo que incluyó el aumento de la intensidad de los ejercicios militares conjuntos y planes para una fábrica conjunta de municiones, misiles y cohetes en Indonesia, con transferencia tecnológica y operativa prevista para 2027. Este acuerdo marca un avance significativo en la proyección de la industria de defensa china en el Indo-Pacífico, al establecer una base de producción local que podría abastecer a terceros países de la región.

El 24 de agosto, tras la reunión entre Xi Jinping y el rey Abdullah II en Beijing, China y Jordania emitieron una Declaración Conjunta que reafirma el principio de una sola China y señala que Jordania reconoce a Taiwán como parte del territorio chino. Taiwán rechazó categóricamente la declaración, al sostener que la República de China (ROC, por sus siglas en inglés) es un país soberano e independiente y que ningún acuerdo entre Beijing y terceros puede afectar su estatus.

Entre el 26 y el 29 de agosto, durante reuniones trilaterales y en formato 2+2 que involucraron a terceros actores —Japón-Australia-Indonesia y Australia-Indonesia—, las declaraciones conjuntas incluyeron referencias explícitas a la paz en el estrecho de Taiwán y al derecho internacional en el mar de China Meridional. Ante ello, Taiwán recibió con satisfacción dichas declaraciones y señaló que mantener la paz en el estrecho constituye “un consenso compartido por la comunidad internacional”.

Durante todo el mes de agosto, China mantuvo asimismo ejercicios bilaterales con Egipto (“Eagles of Civilization 2026”) y con Bielorrusia (“Swift Eagle 2026”) como parte de su diplomacia militar global, mientras que Taiwán avanzó en la cooperación tecnológica con Japón en materia de drones. En este marco, se suscribió una carta de intención (LOI, por sus siglas en inglés) entre la empresa taiwanesa GUAVA y la japonesa JDC, que incluye la certificación de sistemas no tripulados y marca un avance relevante en la colaboración de defensa asimétrica.

Por último, la dimensión de diplomacia y respuesta internacional se mantiene en un Nivel 2 (Acciones), dado que, pese a la intensidad de la actividad militar registrada en las otras dos dimensiones, el plano diplomático se caracterizó por la profundización de alianzas y la diplomacia coercitiva verbal, sin quiebres sustantivos en los canales de comunicación existentes. La expansión de la diplomacia militar china hacia Tailandia, Indonesia, Egipto, Bielorrusia y Jordania convivió con una mayor coordinación regional entre Estados Unidos, Japón, Australia e Indonesia, expresada en declaraciones conjuntas y diálogos estratégicos. Al mismo tiempo, las protestas formales de Vietnam, Japón, Filipinas y Taiwán se mantuvieron dentro del formato de reclamos diplomáticos convencionales, sin derivar en rupturas de relaciones ni en medidas de retorsión concretas. Estos elementos son consistentes con un nivel de acción diplomática activa, pero sin escalada a una amenaza de mayor gravedad.

ASIA-PACÍFICO MERIDIONAL
Países Nivel de la Subregión
Sudeste Asiático 🟡 Acciones (2.4)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.4 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad Territorial 2.7 🟠Amenaza
Diplomacia y Respuesta Internacional 2.2 🟡 Acciones

 

De izquierda a derecha, el ministro de Defensa de China, Dong Jun; el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi; el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia, Sugiono; y el ministro de Defensa de Indonesia, Sjafrie Sjamsoeddin, posan para una foto de grupo durante su reunión en Yakarta, Indonesia, el viernes 21 de agosto de 2026.

 

Durante el mes de agosto, Indonesia mantuvo un elevado nivel de actividad en materia de operaciones militares y negociaciones con aliados, en línea con su posición como potencia de la subregión. Por su parte, el Sudeste Asiático experimentó una relativa estabilidad, caracterizada por la ausencia de una escalada significativa de los conflictos activos en el ámbito militar. En particular, destaca la ausencia de incidentes entre China y Filipinas en el marco de su disputa en el mar de la China Meridional, conflicto que en los últimos meses registró al menos un altercado directo mensual. En el ámbito diplomático, continuaron las declaraciones orientadas a reafirmar posiciones, como las formuladas por Tailandia y Camboya respecto de su disputa limítrofe. Asimismo, diversos Estados de la subregión realizaron ejercicios militares conjuntos, tanto bilaterales como multilaterales.

En cuanto a las reuniones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), entre el 18 y el 21 de agosto tuvo lugar la vigésima edición de la Reunión de Jefes de la Armada de ASEAN en Bangkok, Tailandia, en la cual se discutieron las prioridades regionales en materia de defensa y las áreas de cooperación destinadas a fortalecer la seguridad multilateral.

Situación de Militarización y Operaciones

El 7 de agosto, durante una visita de oficiales de defensa filipinos a Ucrania, se anunció que la delegación filipina, liderada por el subsecretario de Defensa Nacional, Salvador Mison, alcanzó un acuerdo para establecer un marco formal de defensa enfocado en la producción conjunta de drones y el intercambio de información. El acuerdo se produjo en medio de las continuas tensiones entre Filipinas y China a raíz de los sucesos del mes anterior, cuando una tripulación de la Guardia Costera china hirió a un marino filipino. Filipinas confía en la experiencia logística, tecnológica y de combate adquirida por Ucrania en el empleo de drones, capacidades particularmente relevantes en el contexto de la guerra que el país aún sostiene con la Federación Rusa.

Con respecto al programa armamentista indonesio, el 7 de agosto, mediante una ceremonia de corte de acero en Surabaya, Java Oriental, Yakarta dio inicio a la construcción física de su primer submarino Scorpène Evolved. El gobierno de Indonesia ha solicitado dos submarinos de esta clase, cuya entrega está programada para 2033. El proyecto forma parte de la asociación estratégica entre Indonesia y Francia, que incluye al Ministerio de Defensa de Indonesia, la empresa estatal indonesia de construcción naval PT PAL y la compañía francesa de defensa naval Naval Group. El programa contempla, además, la transferencia tecnológica destinada a expandir las capacidades indonesias de construcción doméstica de submarinos.

Entre el 10 y el 12 de agosto, Indonesia realizó un ejercicio militar conjunto de seguridad marítima junto con Malasia y Singapur. El ejercicio se desarrolló en las islas Riau de Indonesia con el objetivo de fortalecer la coordinación en algunos de los pasos marítimos más importantes del Sudeste Asiático, incluidos el estrecho de Malaca, el estrecho de Singapur y el mar de Natuna.

Asimismo, el Ministerio de Defensa de Indonesia anunció planes para convertir el Aeropuerto Internacional Kertajati en una base de mantenimiento de aviones militares. El 19 de agosto, el brigadier general Rico Ricardo Sirait indicó que la medida permitiría utilizar el aeropuerto como base no solo para aeronaves de transporte tipo Hércules, sino también para aviones de caza. Ese mismo día, el ministro de Defensa, Sjafrie Sjamsoeddin, asistió a la entrega del Hércules C-130H A-1319 en el Aeropuerto Soekarno-Hatta, en Tangerang, Banten. El mantenimiento de la aeronave incluyó su modernización por parte de PT Garuda Maintenance Facility Aero Asia Tbk (GMF), en cooperación con la Fuerza Aérea indonesia, PT Dirgantara Indonesia (PTDI) y otros socios de la industria de defensa. Esta intervención constituyó la primera modificación mayor realizada en GMF fuera de las instalaciones de Lockheed Martin y marcó, a su vez, un hito para el sector de mantenimiento aeroespacial doméstico de Indonesia.

Por último, el 21 de agosto, Indonesia recibió en Yakarta a los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa de la República Popular China, Wang Yi y Dong Jun, para una reunión 2+2 con sus contrapartes indonesias. El principal avance fue el acuerdo para la construcción de una fábrica de municiones en Indonesia, que comenzará operaciones en 2027. Contrario a lo previsto, el ministro de Defensa indonesio declaró que no hubo discusiones sobre una posible adquisición de aviones de caza J-10 a China.

Con respecto a Brunéi, entre el 11 y el 21 de agosto se realizó un ejercicio militar conjunto con Estados Unidos, denominado Pahlawan Warrior 26, llevado a cabo principalmente en el Campamento Tutong por las Fuerzas Terrestres Reales de Brunéi, soldados estadounidenses y la Guardia Nacional de Oklahoma. El objetivo principal fue aumentar la preparación mediante tácticas compartidas, entrenamiento en la selva y construcción de relaciones bilaterales. Asimismo, se realizaron intercambios de expertos en ciberdefensa, operaciones médicas y asuntos públicos.

De igual manera, India y Malasia llevaron a cabo el ejercicio conjunto Udara Shakti 2026, en el que entrenaron sus capacidades aéreas en la Base Aérea de Selangor, Malasia. Singapur y Japón, por su parte, desarrollaron el Ejercicio Singapan, un ejercicio bilateral naval en el que participaron la fragata Steadfast, de tipo Formidable, de la Armada de Singapur, y los destructores Hamagiri, de tipo Asagiri, y Teruzuki, de tipo Akizuki, de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón.

Con todo ello en consideración, la dimensión de militarización y operaciones se ubica en un Nivel 2 (Acciones), caracterizado por el fortalecimiento de capacidades y la consolidación de alianzas, sin indicios de preparación ofensiva inminente. Este nivel se sustenta en el acuerdo de producción conjunta de drones entre Filipinas y Ucrania, el inicio de la construcción del submarino Scorpène Evolved indonesio, los ejercicios trilaterales de seguridad marítima entre Indonesia, Malasia y Singapur y el ejercicio Pahlawan Warrior 26 entre Brunéi y Estados Unidos. Estas acciones reflejan procesos de modernización y cooperación rutinaria, sin evidenciar una escalada hacia el conflicto.

Situación de Disputas y Seguridad territorial

Con respecto a las disputas internacionales en el Sudeste Asiático, los dos principales conflictos —el enfrentamiento marítimo entre China y Filipinas y la disputa por la delimitación terrestre y marítima entre Tailandia y Camboya— se mantuvieron sin enfrentamientos directos durante el mes de agosto.

En ese sentido, la principal novedad del mes fue la condena de Taiwán a la ejecución de un ejercicio militar conjunto entre China e Indonesia. El ejercicio naval se desarrolló en aguas al este de Taiwán, con la participación del buque de la Armada indonesia KRI I Gusti Ngurah Rai y el buque de la Armada china Honghe.

Por su parte, el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, declaró el 18 de agosto en Putrajaya que Malasia incrementaría sus capacidades de defensa ante las preocupaciones generadas por el anuncio del establecimiento de una base militar filipina respaldada por los Estados Unidos. La base se ubicará en Balábac, a pocos kilómetros del estado malayo de Sabah. A través del Acuerdo de Cooperación Militar que mantiene con Filipinas, Estados Unidos tiene la capacidad de emplazar tropas en lugares designados dentro de territorio filipino, así como de financiar infraestructura.

A partir de estos elementos, la situación corresponde a un Nivel 3 (Amenazas), definido por la persistencia de percepciones de riesgo pese a la ausencia de enfrentamientos directos. La condena de Taiwán al ejercicio naval conjunto entre China e Indonesia, realizado en aguas próximas a su territorio, junto con el anuncio de una base militar filipina respaldada por Estados Unidos cerca de Sabah, generó una advertencia explícita de Malasia sobre el incremento de sus capacidades de defensa. Estos elementos configuran un escenario de tensión latente, pero sin confrontación armada.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

Entre el 18 y el 21 de agosto se llevó a cabo la vigésima edición de la Reunión de Jefes de la Armada de ASEAN en Bangkok, Tailandia. Bajo el lema “Una ASEAN, una visión marítima: cooperación naval para la seguridad, la prosperidad y la sostenibilidad marítimas en la ASEAN”, los jefes de las armadas debatieron formas de fortalecer la cooperación y fomentar mayor confianza y entendimiento entre las fuerzas navales de la ASEAN. En primer lugar, coincidieron en la importancia de fortalecer la cooperación con base en el derecho internacional y en el orden basado en reglas; en segundo lugar, destacaron la importancia de actuar en conjunto frente a los desafíos emergentes, en particular considerando que el Sudeste Asiático alberga la red de cables submarinos más extensa del mundo, por lo cual cualquier interrupción tendría repercusiones en los mercados globales.

Por su parte, Malasia reforzó sus vínculos con diversos socios de la región. A inicios de agosto, el ministro de Defensa malayo, Mohamed Khaled Nordin, visitó Vietnam, donde se reunió con el ministro de Defensa Nacional vietnamita, Phan Van Giang. Ambos abordaron el fortalecimiento de la cooperación en defensa mediante una mayor colaboración en entrenamientos, intercambio de inteligencia y preparación en el dominio marítimo. Posteriormente, el ministro Nordin visitó Camboya, donde fue recibido por su homólogo, Hun Manet, con quien abordó el fortalecimiento de la relación bilateral en defensa a través de la cooperación técnica militar, la asistencia humanitaria, la medicina militar, la seguridad marítima y las operaciones de búsqueda y rescate. 

Asimismo, el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, destacó mediante declaraciones oficiales la resiliencia de Irán frente a los ataques de Estados Unidos y reiteró que Malasia forma parte de los países que condenaron dichos ataques. Malasia renovó también sus vínculos militares con Brunéi y Singapur. En el caso de Brunéi, el ministro de Defensa malayo se reunió con el sultán en el marco de la vigesimoséptima Consulta Anual de Líderes, en la que ambas partes reafirmaron sus vínculos en materia de defensa, incluidos los intercambios activos y los programas de entrenamiento y cooperación. Por último, el 24 de agosto, el jefe del Ejército de las Fuerzas Armadas de Malasia, Azhan Md Othman, se reunió con el ministro de Defensa de Singapur, Chan Chun Sing, encuentro en el que se destacó la próxima conmemoración de la trigésima edición del ejercicio anual bilateral Semangat Bersatu y se discutió el fortalecimiento de los vínculos entre las estructuras de defensa civil de ambos países, particularmente entre las generaciones más jóvenes.

Estados Unidos continuó, por su parte, consolidando sus relaciones de defensa en la región. El 10 de agosto, el ministro de Defensa de Indonesia, Sjafrie Sjamsoeddin, recibió al embajador de Estados Unidos ante la ASEAN, Kevin Kim, en la sede del Ministerio de Defensa en Yakarta Central. Ambos discutieron el reforzamiento de los lazos bilaterales entre Indonesia y Estados Unidos con miras a incrementar la futura cooperación militar.

Tailandia reafirmó su cooperación militar con Estados Unidos en medio de conversaciones sobre acuerdos comerciales con Washington. El 12 de agosto, la portavoz del gobierno tailandés, Rachada Dhanadirek, declaró que las negociaciones comerciales buscan beneficios equitativos para ambas partes y que la cooperación militar se mantendrá separada de las negociaciones arancelarias con Estados Unidos. En cuanto a sus relaciones bilaterales, Tailandia recibió el 19 de agosto en su Ministerio de Defensa a una delegación militar de Bielorrusia, encabezada por el jefe del Departamento de Cooperación Internacional, Valery Ravenka, con quien mantuvo conversaciones sobre aspectos clave de cooperación militar. La delegación bielorrusa visitó, además, una empresa de defensa tailandesa para conocer la industria de defensa nacional. De igual manera, el jefe militar de Tailandia, Ukris Boontanonddha, recibió al nuevo jefe militar de Myanmar, Ye Win Oo, en su primer viaje internacional. Las conversaciones se centraron en la seguridad de la frontera de 2.400 kilómetros entre ambos países, donde la guerra en Myanmar ha provocado inestabilidad, así como en los esfuerzos para combatir el tráfico de drogas ilícitas, las redes de estafas cibernéticas y la cooperación militar en contraterrorismo, entrenamiento, asistencia humanitaria y prevención de desastres.

Por último, Indonesia y China acordaron aumentar sus lazos de defensa y trabajar más estrechamente en minerales, energía y tecnología, expandiendo la cooperación más allá de los ejercicios conjuntos realizados en agosto para desarrollar capacidades de defensa a largo plazo, tanto para los equipos actuales como para los futuros. La cooperación en defensa entre Indonesia y China incluirá el fortalecimiento de recursos humanos mediante ejercicios conjuntos, educación militar e intercambio de personal, en línea con la política exterior «libre y activa» de Indonesia, que mantiene relaciones con China y con Estados Unidos. El 26 de agosto, los ministros de Defensa de Japón y Australia, Shinjiro Koizumi y Richard Marles, mantuvieron llamadas telefónicas con el titular de Defensa indonesio, en las que las tres partes acordaron reforzar su cooperación trilateral en defensa. Este fue el primer acercamiento posterior a los ejercicios militares que Indonesia sostuvo con China en aguas al este de Taiwán. Yakarta, Tokio y Canberra acordaron mantener de manera continua sus canales de comunicación en pos de la paz y la estabilidad regional y global, según reportes de Europa Press.

Con todo ello en consideración, la dimensión diplomática se sostiene en un Nivel 2 (Acciones), caracterizado por la consolidación de frentes aliados y el fortalecimiento institucional, sin señales de ruptura de canales. La vigésima Reunión de Jefes de la Armada de ASEAN, las visitas bilaterales de Malasia a Vietnam, Camboya, Brunéi y Singapur, el acercamiento de Tailandia con Bielorrusia y Myanmar, y la coordinación trilateral entre Indonesia, Japón y Australia evidencian una diplomacia activa orientada a la cooperación, sin que se registren rupturas ni protestas formales de gravedad.

PACÍFICO SUR
Países Nivel de la Subregión
Australia, Nueva Zelanda, islas del Pacífico 🟡 Acciones (2.2)
Situación Puntaje Nivel
Militarización y Operaciones 2.4 🟡 Acciones
Disputas y Seguridad Territorial 1.4 🟢 Tensión
Diplomacia y Respuesta Internacional 2.9 🟠Amenaza

 

Los líderes de las islas del Pacífico asisten a la Mesa Redonda de la Alianza Oceánica en Koror, Palaos, el 30 de agosto de 2026, antes de la 55.ª Reunión de Líderes del Foro de las Islas del Pacífico.

 

Durante agosto de 2026, Australia consolidó su papel como nodo militar del Pacífico mediante los ejercicios Pitch Black, Pacific Dragon y Pacific Vanguard, además de avances en misiles AIM-260, submarinos de la Alianza de Seguridad entre Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos (AUKUS), guerra electrónica y sistemas no tripulados. Por su parte, Nueva Zelanda y sus socios regionales reforzaron la interoperabilidad y la vigilancia marítima. Las principales preocupaciones territoriales estuvieron vinculadas con la pesca ilegal, la posible recopilación china de datos batimétricos, las fallas de cables frente a Perth y la prueba china de un misil balístico en el Pacífico. En el ámbito diplomático, el desacuerdo del Foro de las Islas del Pacífico evidenció divisiones regionales, mientras que Australia amplió sus alianzas con Fiyi, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Japón y otros socios occidentales.

Situación de Militarización y Operaciones

Durante agosto de 2026, Australia concentró la mayor parte de la actividad militar del Pacífico Sur. El 1 de agosto, Pitch Black 2026 reunió en Darwin aeronaves y personal de 21 países para realizar entrenamiento de combate aéreo de alta intensidad. Entre el 1 y el 7 de agosto, cazas, aviones de alerta temprana, reabastecedores y aeronaves de apoyo practicaron coordinación multinacional, mientras fuerzas australianas y neozelandesas protegían bases y aeronaves. El 5 de agosto se anunció, además, la posible integración de munición naval Diehl de 127 mm con cañones Mk 45, relevante para la artillería de buques australianos y neozelandeses.

El 6 de agosto comenzaron, en aguas próximas a Hawái, las actividades de Pacific Dragon, que concluyeron el 15 de agosto, con la participación de Australia, Chile, Italia, Japón, Corea del Sur, España y Estados Unidos. El destructor HMAS Sydney entrenó defensa aérea y antimisiles, intercambio de enlaces tácticos y seguimiento de blancos balísticos; ese mismo día fue lanzado un objetivo ARAV-6 para simular una amenaza de misil. Al mismo tiempo, fuerzas neozelandesas practicaron en Tekapo operaciones invernales con helicópteros NH90, tropas terrestres y escenarios de amenaza contra aeronaves. Para el 7 de agosto finalizó Pitch Black, lo que confirmó la utilidad australiana como nodo aéreo del Indo-Pacífico.

Ese mismo 6 de agosto, Australia anunció una adquisición cercana a 736 millones de dólares australianos del misil aire-aire AIM-260, Misil Táctico Avanzado Conjunto (JATM, por sus siglas en inglés), un arma estadounidense de largo alcance para combate más allá del alcance visual, destinada a fortalecer sus F-35A y F/A-18F frente a aeronaves avanzadas. El 11 de agosto, Lockheed Martin Australia obtuvo 29,3 millones de dólares para crear una capacidad soberana de integración de sistemas de combate de los futuros submarinos Virginia de AUKUS. Asimismo, se informó sobre la modernización de los EA-18G Growler con el sistema de guerra electrónica NGJ-Mid Band y sobre la cooperación con el Reino Unido en radares de matriz en fase activa (AESA).

El 12 de agosto, Nueva Zelanda confirmó su participación en Pitch Black, mientras el ejercicio Santici comenzó en Whanganui con escenarios de estabilidad y seguridad en una isla del Pacífico y con participación de cadetes de Australia, Fiyi, Papúa Nueva Guinea, Tonga y Timor Oriental. Al día siguiente, Australia y Estados Unidos probaron, en el Ejercicio de la Cuenca del Pacífico (RIMPAC), capacidades de AUKUS en guerra submarina, sensores, datos y operaciones sobre el lecho marino. Además, se anunció un contrato australiano de 12,5 millones de dólares para sostener capacidades marítimas.

El 18 de agosto, Australia y Japón ensayaron el láser Boobook para detección, vigilancia y defensa contra amenazas. Ese día, un MH-60R australiano operó desde el portaaviones USS George Washington, demostrando interoperabilidad aeronáutica. Entre el 19 y el 25 de agosto, Australia, Filipinas y Estados Unidos efectuaron actividades marítimas con el HMAS Supply, un MH-60R y un P-8A, que incluyeron abordajes, rescate, reabastecimiento y guerra antisubmarina. Asimismo, avanzó la integración de vigilancia mediante el sistema MQ-4C Triton.

El 20 de agosto, Thales probó con fuego real el vehículo terrestre no tripulado Guardian Angel, diseñado para proteger convoyes Bushmaster. Australia presentó, de igual manera, sistemas portátiles contra drones y equipos DroneShield de inteligencia radioeléctrica. Entre el 24 y el 25 de agosto se colocó la quilla de la fragata Hunter, futura plataforma antisubmarina con sistema Aegis, mientras Estados Unidos aceptó un prototipo australiano de embarcación de superficie auxiliar para experimentación anfibia. El 27 de agosto, Nueva Zelanda realizó fuego real con vehículos NZLAV 8×8 en Hill 60. Por último, entre el 30 y el 31 de agosto comenzó Pacific Vanguard, ejercicio naval de Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos orientado a la guerra marítima de alta intensidad y la interoperabilidad.

Bajo este panorama, la dimensión de militarización y operaciones se ubica en un Nivel 2 (Acciones), caracterizado por el fortalecimiento sostenido de capacidades y la consolidación multinacional de alianzas, sin indicios de preparación ofensiva. Ejercicios como Pitch Black, Pacific Dragon, RIMPAC, Santici y Pacific Vanguard, sumados a la adquisición del AIM-260, la integración soberana en los submarinos AUKUS y la modernización de los Growler, reflejan modernización defensiva y cooperación rutinaria entre aliados tradicionales, sin señales de escalamiento hacia el conflicto.

Situación de Disputas y Seguridad territorial

El 3 de agosto comenzó la operación pesquera regional Island Chief, coordinada por la Agencia de Pesquerías del Foro de las Islas del Pacífico, con apoyo de la Guardia Costera estadounidense y de un C-27J Spartan australiano desplegado en las Islas Salomón. Entre el 3 y el 14 de agosto, once países inspeccionaron 133 embarcaciones en aproximadamente 28 millones de kilómetros cuadrados, identificaron 16 buques de interés y detuvieron o condujeron a puerto cuatro embarcaciones en Kiribati, Palaos y Papúa Nueva Guinea por pesca ilegal o incumplimiento de licencias. Durante ese período, Kiribati retuvo un pesquero chino autorizado tras hallar aletas de tiburón prohibidas, mediante un procedimiento que incluyó abordaje, escolta e investigación administrativa.

El 7 de agosto, los ministros del Foro de las Islas del Pacífico reunidos en Fiyi no lograron acordar una condena a la prueba china de un misil balístico lanzado desde un submarino el 6 de julio, cuyo vuelo atravesó el Pacífico y terminó cerca de la zona económica exclusiva de Tuvalu. Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea e Islas Salomón reclamaron mayor transparencia, mientras Kiribati y Nauru bloquearon una declaración común. El 10 de agosto, Tuvalu advirtió sobre el temor a un tsunami y Australia instó a Beijing a responder a las objeciones planteadas por los Estados insulares.

Entre el 8 y el 9 de agosto fallaron los cables submarinos australianos Indigo West e Indigo Central, dentro de la zona protegida frente a Perth. La Policía Federal Australiana evaluó la posibilidad de un delito, mientras que el análisis del sistema de identificación automática (AIS) e imágenes situaron un buque cerca del punto de falla, sin confirmar un posible sabotaje. Tampoco se descartaron otras causas, como el uso de anclas o artes de pesca. El 12 y el 13 de agosto se difundieron movimientos de un buque chino de investigación con patrones sistemáticos cerca de Palaos y Guam. Palaos ya había protestado por actividades no autorizadas, aunque los episodios principales correspondían a mayo y julio, y no a una nueva incursión confirmada en agosto. La preocupación se centró en la posible recopilación de datos batimétricos útiles para operaciones submarinas.

Por último, entre el 19 y el 25 de agosto, Australia, Filipinas y Estados Unidos realizaron una actividad marítima dentro de la zona económica exclusiva filipina con el HMAS Supply, un MH-60R Seahawk y un P-8A Poseidon, que incluyó abordajes, rescate, reabastecimiento y guerra antisubmarina. La actividad reforzó la vigilancia, la interoperabilidad y la disuasión regional.

En vista de todo ello, la dimensión de disputas y seguridad territorial corresponde a un Nivel 1 (Tensión), dado que los incidentes registrados generan preocupación, pero carecen de confrontación directa o de una amenaza inminente. La pesca ilegal detectada durante la operación Island Chief, la falla de los cables frente a Perth —sin confirmación de sabotaje— y la actividad del buque chino de investigación cerca de Palaos y Guam constituyen episodios de vigilancia y preocupación regional, pero la ausencia de intencionalidad hostil confirmada sostiene este nivel de gravedad.

Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional

Entre el 6 y el 7 de agosto, los ministros de Exteriores del Foro de las Islas del Pacífico se reunieron en Suva, Fiyi, para debatir una respuesta común a la prueba china de un misil balístico lanzado hacia el Pacífico. Nueva Zelanda impulsó una condena y exigió mayor transparencia, aviso previo y garantías de seguridad para futuras pruebas de misiles balísticos o intercontinentales. Sin embargo, Kiribati y Nauru no respaldaron una declaración que señalara explícitamente a China. El desacuerdo evidenció las tensiones entre la autonomía estratégica de los pequeños Estados insulares y la preocupación de Australia, Nueva Zelanda y otros gobiernos por la militarización regional.

Aunque no se aprobó una condena específica contra Beijing, los ministros reclamaron transparencia, notificación anticipada y respeto por la soberanía, las zonas económicas exclusivas y las obligaciones internacionales aplicables al Pacífico. Los días 10 y 11 de agosto, el presidente del Foro afirmó que ningún país había bloqueado formalmente el texto y que las negociaciones continuarían antes de la cumbre de líderes en Palaos. No obstante, diversas informaciones atribuyeron a Kiribati y Nauru el bloqueo del consenso inmediato. La controversia evidenció las limitaciones de la diplomacia multilateral regional frente a la competencia entre grandes potencias.

El 10 de agosto, el primer ministro de Islas Salomón, Matthew Wale, anunció una revisión del acuerdo de seguridad firmado con China en 2022 y prometió “mayor transparencia y fin de las prácticas reservadas”. La iniciativa pretende aumentar la transparencia parlamentaria y evaluar sus efectos sobre la soberanía y la orientación exterior de Honiara, aunque no implicó la ruptura del pacto. Ese mismo día, el Parlamento australiano examinó los tratados Ocean of Peace Alliance y Fiji–Australia Vuvale Union. La alianza con Fiyi fue presentada como el cuarto compromiso formal de defensa de Australia, después de los Estados Unidos, Nueva Zelanda y Papúa Nueva Guinea, y como un mecanismo para responder conjuntamente a amenazas armadas.

El 16 de agosto, el ministro de Defensa de Australia, Richard Marles, y su par de Papúa Nueva Guinea, Elias Kapavore, se reunieron en Port Moresby para aplicar el Tratado Pukpuk, vigente desde julio. La agenda incluyó interoperabilidad, infraestructura, aviación, ejercicios, desarrollo de capacidades y una vía para que ciudadanos papúes ingresen en las Fuerzas de Defensa Australianas desde 2027. El acuerdo constituye la primera alianza formal de Papúa Nueva Guinea y la nueva alianza australiana más importante en décadas. Entre el 16 y el 17 de agosto, Marles visitó también Islas Salomón y trató con Wale la cooperación defensiva y la aplicación del tratado, procurando ampliar la colaboración sin menoscabar la soberanía insular.

El 18 de agosto, Australia y Japón reafirmaron su asociación estratégica al cumplirse cincuenta años de su tratado bilateral y se comprometieron a profundizar la cooperación en defensa, tecnología e interoperabilidad. Por último, entre el 25 y el 26 de agosto, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y Estados Unidos adoptaron en Sídney un comunicado sobre seguridad, amenazas transnacionales y resiliencia estratégica. Así, durante agosto, los Estados del Pacífico defendieron su ideal de “Océano de Paz”, pero simultáneamente amplió alianzas, mecanismos diplomáticos y capacidades de disuasión ante la militarización regional.

Por último, la dimensión diplomática se sostiene en un Nivel 3 (Amenaza), caracterizado por la fragmentación del consenso multilateral y una señal de alerta estratégica. El bloqueo de Kiribati y Nauru a la condena del ensayo balístico chino, sumado a la aceleración de nuevas alianzas de defensa —Pukpuk, Vuvale Union y Ocean of Peace Alliance— y a la revisión salomonense del pacto con China, evidencia una reconfiguración defensiva reactiva ante la creciente presencia de Beijing en el Pacífico, más allá de la cooperación rutinaria.

Este es un artículo de opinión. Las opiniones y contenido no reflejan o representan necesariamente la postura del CEERI como institución.

Compartir esta nota

Añadir comentario

Notas Relacionadas