Introducción
En un mundo multipolar, la escalada y militarización en Asia-Pacífico redefinen el equilibrio estratégico global. El resurgimiento de potencias como China, Japón e Indonesia, junto con el desplazamiento del centro de gravedad del Atlántico al Pacífico, obliga a un análisis sistemático de riesgos, capacidades y escenarios con impacto directo en la seguridad internacional.
El Grupo de Investigación sobre Paz y Seguridad Internacional del CEERI busca contribuir a una comprensión integral de los acontecimientos vinculados a la seguridad regional, la expansión militar y la dinámica diplomática en Asia-Pacífico. Para ello, desarrolla un seguimiento estructurado en cinco subregiones, definidas por su proximidad geográfica y relevancia estratégica: Asia-Pacífico Norte, Central, Meridional, Pacífico Sur.
Cada subregión se examina a través de tres dimensiones analíticas clave: 1) Militarización y Operaciones; 2) Disputas y Seguridad Territorial; y 3) Diplomacia y Respuesta Internacional. El informe ofrece un análisis descriptivo y una valoración comparativa cuantitativa de la escalada, tanto por subregión como en el conjunto del espacio Asia-Pacífico. El nivel de riesgo se clasifica en cuatro categorías: Tensión (Nivel 1), Acciones (Nivel 2), Amenazas (Nivel 3) y Ruptura (Nivel 4).
- Situación de Militarización y Operaciones
Esta dimensión examina el fortalecimiento de las capacidades militares y las actividades operativas de los Estados y actores regionales. Aquí se incluyen los ejercicios conjuntos, maniobras navales, pruebas de misiles, movimientos de tropas o adquisiciones de armamento avanzado, así como las reformas doctrinarias o modernizaciones tecnológicas en curso.
El objetivo es comprender cómo evoluciona la correlación de fuerzas en la región, qué países incrementan su poder militar, y cuáles buscan disuadir o equilibrar la influencia de sus vecinos. Esta dimensión ofrece una lectura técnica y militar de la región, ayudando a identificar patrones de militarización, tendencias en defensa y posibles escenarios de tensión futura.
- Situación de Disputas y Seguridad territorial
La dimensión aborda las disputas territoriales, marítimas o aéreas que marcan el pulso de la seguridad regional. Asia-Pacífico concentra algunos de los puntos más sensibles del mundo, como el mar de la China Meridional, el estrecho de Taiwán, la península de Corea o las islas Kuriles. En esta sección se documentan y analizan incidentes concretos, como interceptaciones aéreas, encuentros entre buques, violaciones de espacio marítimo o sobrevuelo de zonas exclusivas. También se describen las reacciones oficiales y las medidas adoptadas por los Estados involucrados.
El propósito es ofrecer una visión precisa y comprensible de los disputas que, aunque a veces no lleguen a convertirse en enfrentamientos abiertos, tienen un alto potencial de escalamiento.
- Situación de Diplomacia y Respuesta internacional
Esta dimensión se centra en el terreno de la diplomacia, la cooperación y las relaciones internacionales. Aquí se analizan los esfuerzos de diálogo, las alianzas militares, las declaraciones conjuntas, los acuerdos bilaterales y las posiciones de organismos multilaterales frente a los acontecimientos de la semana. También se observa el papel de potencias externas en el Asia-Pacífco (como la Unión Europea e India) en su interacción con los países asiáticos.
El análisis permite entender cómo los gobiernos buscan manejar las tensiones mediante la diplomacia, contener las crisis o fortalecer sus asociaciones estratégicas. Asimismo, se estudian las repercusiones económicas, comerciales y energéticas derivadas de las posturas adoptadas. El propósito es ofrecer una perspectiva equilibrada: mostrar que la seguridad regional no depende solo del poder militar, sino también de la habilidad diplomática y la cooperación internacional para reducir riesgos y promover la estabilidad.
Sistema de valoración de la Escalada y Militarización en el Asia-Pacífico
| Asia-Pacífico | |
| 🟡 Acciones (2,5) | |
| Subregión | Nivel – Puntaje |
| Asia-Pacífico Norte | 🟡Acciones (2,4) |
| Asia-Pacífico Central | 🟠Amenaza (2,9) |
| Asia-Pacífico Meridional | 🟡 Acciones (2,5) |
| Pacífico Sur | 🟡Acciones (2,1) |
ASIA-PACÍFICO NORTE
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Rusia, Japón, Corea del Norte y Corea del Sur | 🟡Acciones (2.4) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2,0 | 🟡Acciones | ||||||
| Disputas y Seguridad Territorial | 3,4 | 🟠 Amenazas | ||||||
| Diplomacia y Respuesta Internacional | 2,0 | 🟡Acciones | ||||||

En septiembre, en el Asia-Pacífico Norte, la valoración de la escalada y militarización de la región se ubicó en el nivel de Acciones (2,4). Se registraron avances en la modernización naval y aeroespacial, así como en las capacidades de disuasión balística. La dimensión de Militarización y Operaciones lideró la actividad, con la integración de plataformas avanzadas y presupuestos récord de defensa en Seúl y Tokio. Por su parte, la dimensión de Disputas y Seguridad Territorial concentró los mayores niveles de tensión tras los ensayos masivos de fuego y lanzamientos balísticos de Corea del Norte, las pruebas rusas de misiles Kalibr y el ejercicio trilateral Freedom Edge 26. Finalmente, en la dimensión de Diplomacia y Respuesta se afianzaron esquemas minilaterales en un contexto marcado por fricciones diplomáticas y condenas ante los programas estratégicos de Pyongyang.
Situación de Militarización y Operaciones
Durante septiembre de 2026, las tendencias de militarización en el Asia-Pacífico Norte se orientaron hacia la consolidación industrial de largo plazo, con énfasis en la integración de inteligencia artificial (IA), sistemas no tripulados y la expansión de las capacidades de disuasión de largo alcance.
El 1 de septiembre, la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón confirmó el retorno del destructor JS Chokai a su puerto base en Sasebo, tras una modernización de casi un año. El buque superó las pruebas de fuego real con misiles de crucero de ataque terrestre RGM-109E Tomahawk en el océano Pacífico, lo que lo convierte en la primera unidad de su clase habilitada para emplear este sistema en el marco del programa japonés de adquisición de 400 misiles de largo alcance.
Esta evolución operativa se vinculó con los anuncios presupuestarios e industriales. El 4 de septiembre, el Ministerio de Defensa de Japón presentó formalmente su solicitud presupuestaria para 2027, por un monto sin precedentes de 55.600 millones de dólares. El documento sitúa un sistema orquestador de IA como eje del mando y control y prevé el desarrollo de drones de ataque de bajo costo y de una variante del proyectil hiperveloz Tipo 25 (25HGP), apta para ser lanzada desde submarinos o plataformas no tripuladas. Ese mismo día, las Fuerzas de Autodefensa de Japón exhibieron por primera vez un dron de combate compacto de configuración multirrotor para operaciones de reconocimiento y ataque de precisión en entornos litorales. El 24 de septiembre, en Yokohama, el astillero Japan Marine United botó el Akane (MSV-2051), primer buque de apoyo de maniobra y desembarco basado en el diseño trimarán Caimen de la firma británica BMT. La plataforma operará bajo el Grupo de Transporte Marítimo Conjunto, con el fin de garantizar el traslado rápido de tropas y blindados hacia el archipiélago Nansei, en el suroeste de Japón.
Por su parte, Corea del Sur presentó el 7 de septiembre su proyecto de presupuesto de defensa para 2027. Seúl planea superar por primera vez el umbral de 70 billones de wones, con una partida de 73,28 billones de wones, equivalente a 51.000 millones de dólares, lo que representa un incremento del 8,2 % con respecto a 2026. La propuesta destina 3,3 billones de wones a la fabricación del caza KF-21 Boramae, duplica la inversión en IA militar, asigna 361.000 millones de wones a enjambres de drones e incluye una partida inicial de 100.000 millones de wones para estudios conceptuales de submarinos de ataque de propulsión nuclear.
Asimismo, el 15 de septiembre, Seúl anunció la aprobación de 2.400 millones de dólares para la adquisición de un segundo lote de aproximadamente 20 helicópteros antisubmarinos MH-60R Seahawk, destinados a sustituir la flota de Lynx hacia 2032. No obstante, el 18 de septiembre, el desarrollo tecnológico surcoreano registró contratiempos durante la Exposición Tecnológica de Drones de Defensa 2026, en la que los drones sufrieron fallas y caídas en seis de 17 demostraciones, atribuidas a una presunta interferencia de radiofrecuencias, lo que evidenció la vulnerabilidad de estos sistemas.
Las capacidades industriales surcoreanas alcanzaron hitos significativos a finales de septiembre. El 24 de septiembre, la Fuerza Aérea de la República de Corea recibió oficialmente su primer caza KF-21 Boramae de producción en serie, en las instalaciones de Korea Aerospace Industries (KAI) en Sacheon. Esta entrega marca el inicio del reemplazo de las flotas de F-4E y F-5, y se prevé la incorporación de 40 unidades Block I hacia 2028. El 25 de septiembre se dio a conocer la aprobación, por parte de la Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa (DAPA), de la estrategia para desarrollar un nuevo misil antibuque de baja observabilidad, propulsado por turbofán, con un alcance proyectado de hasta 360 km y destinado a equipar los futuros destructores de nueva generación de baja observabilidad (KDDX). Este avance se complementó el 30 de septiembre con la botadura del ROKS Daeho Kim Jong-seo (DDG-997), tercer y último destructor KDX-III Batch II de 8.200 toneladas de la clase Jeongjo el Grande. El buque está equipado con un sistema de combate Aegis e integra interceptores SM-3, con lo que la marina surcoreana cuenta actualmente con seis destructores con capacidad de interceptación de misiles balísticos.
En septiembre, la dimensión de Militarización y Operaciones se valora en el nivel de Acciones (2,0). Por un lado, los presupuestos de defensa crecientes de Japón (55.600 millones de dólares) y Corea del Sur (73,28 billones de wones, un incremento del 8,2 %) corresponden al indicador de militarización. Por otro, la incorporación del Tomahawk al destructor JS Chokai, el desarrollo del proyectil hiperveloz Tipo 25, la entrega del primer KF-21 Boramae de producción en serie y la botadura de un destructor con capacidad antimisil balístico evidencian una competencia armamentística en categorías específicas, como los misiles de largo alcance y la defensa antibalística. El ejercicio Freedom Edge 26 se inscribe en el indicador de participación de terceros, mediante el adiestramiento combinado con aliados. No se alcanza el nivel de Amenaza porque no se registraron movilización de reservistas, activación de infraestructura logística de guerra ni despliegues permanentes de sistemas avanzados en bases de primera línea.
Situación de Disputas y Seguridad Territorial
En cuanto a la dimensión de seguridad, el entorno marítimo y aéreo del Asia-Pacífico Norte registró dinámicas de alta intensidad operativa durante septiembre. Entre los eventos destacados figuran el ejercicio de fuego combinado de Corea del Norte, las maniobras navales rusas en el mar de Japón y la cuarta edición de los ejercicios trilaterales Freedom Edge.
Tras la puesta en servicio formal del destructor Kang Kon, de 5.000 toneladas, en Wonsan el 6 de septiembre —durante la cual Kim Jong Un declaró que la nave operaría dentro del sistema estatal de respuesta nuclear—, Corea del Norte realizó una serie de ejercicios de fuego real en el mar de Japón.
El 15 de septiembre, cinco unidades combinadas de artillería y misiles norcoreanas ejecutaron un ejercicio de ataque masivo contra un objetivo simulado. La acción combinó misiles balísticos de corto alcance (SRBM), detectados por Corea del Sur desde Wonsan con un recorrido de 250 km; misiles de crucero tácticos; lanzacohetes múltiples termobáricos; y drones de ataque unidireccionales.
Cinco días después, Corea del Norte realizó dos lanzamientos de SRBM de la serie Hwasong-11 en un intervalo de solo tres horas. El primer misil recorrió 450 km y el segundo superó los 600 km de alcance antes de impactar fuera de la zona económica exclusiva (ZEE) de Japón. Estos hechos activaron alertas de seguimiento en tiempo real entre Seúl, Tokio y Washington.
A la escalada balística se sumó un incidente fronterizo de gravedad. El 21 de septiembre se registró una explosión dentro de la Zona Desmilitarizada (DMZ) que dejó tres oficiales surcoreanos gravemente heridos. Tras una investigación conjunta, el Comando de las Naciones Unidas y el Ejército surcoreano determinaron que el hecho fue causado por una mina antipersonal activa colocada por Corea del Norte en el lado sur de la línea de demarcación, y lo calificaron como una violación del Acuerdo de Armisticio.
El 30 de septiembre, Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano, rechazó la responsabilidad de Pyongyang, descalificó las acusaciones de Seúl y atribuyó a Corea del Sur la fabricación de pruebas. A pesar de la negativa norcoreana y del reclamo formal de disculpas por parte de las Fuerzas Armadas surcoreanas, el presidente surcoreano, Lee Jae Myung, instó el 1 de octubre a Pyongyang a retomar el diálogo para resolver por vías pacíficas las tensiones en las relaciones bilaterales. Lee mantuvo su postura de ofrecer conversaciones sin condiciones previas y planteó el congelamiento, en lugar de la eliminación inmediata, del programa nuclear norcoreano. Mientras algunos analistas señalan que Corea del Sur podría restablecer, como represalia, la difusión de música K-pop mediante altavoces en la frontera, los acercamientos entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Kim Jong Un siguen generando inquietud en Seúl ante el riesgo percibido de quedar al margen de eventuales negociaciones estratégicas.
La actividad rusa en el Pacífico comenzó el 7 de septiembre, cuando una agrupación naval de la Flota del Pacífico, integrada por la fragata Mariscal Shaposhnikov, el destructor antisubmarino Almirante Tributs y el buque cisterna Pechenga, zarpó de Vladivostok y cruzó el estrecho de Tsugaru para iniciar un despliegue de larga distancia. En el marco de estas operaciones, el 17 de septiembre, el submarino diésel-eléctrico ruso Ufa ejecutó lanzamientos de misiles de crucero Kalibr-PL en el mar de Japón e impactó un blanco de superficie a 130 km y un objetivo terrestre en el krai de Jabárovsk, a más de 1.000 km de distancia.
En otro orden, las fuerzas armadas de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur concluyeron el 11 de septiembre la cuarta edición del ejercicio trilateral multidominio Freedom Edge 26, desarrollado en aguas y espacio aéreo al sur de Jeju y de Japón. El adiestramiento movilizó seis destructores y cazas F-35A, F-15K y F-2, y comprendió operaciones de defensa aérea, interdicción marítima y operaciones cibernéticas.
La dimensión de Disputas y Seguridad Territorial se valora en el nivel de Amenaza (3,4), el más alto de la subregión. Los sucesos de septiembre ejemplifican la coerción activa y los ejercicios en zonas sensibles que se asocian con este nivel. Corea del Norte realizó un ejercicio de ataque masivo con fuego real (15 de septiembre) y dos lanzamientos de misiles balísticos de corto alcance Hwasong-11 (20 de septiembre), uno de ellos de más de 600 km que impactó fuera de la zona económica exclusiva de Japón. A esto se sumaron el lanzamiento ruso de misiles de crucero Kalibr-PL en el mar de Japón (17 de septiembre) y el despliegue de una agrupación naval rusa por el estrecho de Tsugaru. El promedio supera el umbral de 3,0 porque el incidente del 21 de septiembre en la Zona Desmilitarizada, con tres oficiales surcoreanos heridos de gravedad por una mina antipersonal, se aproxima al nivel de Ruptura, que contempla incidentes con víctimas. Con todo, no corresponde ubicar la dimensión en el nivel 4. No se registraron intercambios de fuego letal, intervención militar directa de un aliado ni toma unilateral de posiciones, y el gobierno surcoreano respondió con una oferta de diálogo en lugar de una represalia militar.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
En el ámbito diplomático, la subregión del Asia-Pacífico Norte se caracterizó por la condena a Corea del Norte, la profundización de fricciones derivadas del conflicto en Europa del Este y la estructuración de marcos minilaterales de cooperación en materia de seguridad. El 19 de septiembre, Pyongyang criticó una resolución del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que le instaba a avanzar hacia la desnuclearización. En ese marco, la hermana del líder norcoreano, Kim Yo Jong, descalificó a quienes exigen que su país abandone su arsenal nuclear. Esta postura forma parte de una política de Estado orientada a reafirmar la condición de Corea del Norte como Estado nuclear.
Al día siguiente, los lanzamientos de misiles balísticos derivaron en protestas diplomáticas formales ante Corea del Norte. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón canalizó su protesta a través de canales diplomáticos en Pekín, mientras que Seúl emitió un comunicado del Consejo de Seguridad Nacional. Ambos países denunciaron la reiterada inobservancia, por parte de Pyongyang, de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En contraste, el 30 de septiembre, el presidente estadounidense, Donald Trump, restó relevancia al arsenal nuclear de Corea del Norte y destacó su estrecha relación con Kim Jong Un, al afirmar que el programa nuclear norcoreano no constituye un problema. Esto refleja una estrategia pragmática de Washington, que ha buscado acercarse a Kim Jong Un mediante la reducción de los ejercicios militares con Corea del Sur, considerados hostiles por Pyongyang. Aun así, tal como evidenció el ejercicio Freedom Edge 26, que incluyó actividades orientadas a contrarrestar las capacidades misilísticas y nucleares norcoreanas, la respuesta de defensa colectiva se mantiene pese al repliegue unilateral de la Casa Blanca.
En materia de cooperación regional, el 29 de septiembre se registraron avances en la estructuración de un marco defensivo trilateral entre India, Indonesia y Japón. El esquema busca integrar la tecnología militar japonesa con la capacidad industrial india y la posición geoestratégica de Indonesia sobre los estrechos de Malaca y de la Sonda, e incorporaría ejercicios navales recíprocos y la transferencia de equipamiento entre los tres países.
Por otra parte, las ramificaciones del conflicto en Europa del Este continúan incidiendo en el Asia-Pacífico y han provocado, en esta ocasión, fricciones diplomáticas entre Seúl y Kiev. El 28 de septiembre, la Oficina Presidencial de Corea del Sur emitió un reclamo formal en el que exigió explicaciones y disculpas oficiales a Ucrania, y acusó al gobierno del presidente Volodímir Zelenski de incumplir un acuerdo de confidencialidad al revelar públicamente, en la Asamblea General de la ONU, el traslado a Seúl de dos prisioneros de guerra norcoreanos capturados en la región de Kursk. En medio de esta disputa, Zelenski afirmó recientemente que Corea del Norte prepara el envío de otros 10.000 soldados a Rusia, para que se sumen a las fuerzas rusas que combaten contra Ucrania.
Finalmente, la diplomacia militar rusa mantuvo vías de comunicación activas en su entorno regional. El 29 de septiembre, el viceministro de Defensa ruso, Vasili Osmakov, sostuvo reuniones de trabajo en Ulán Bator para establecer un plan de cooperación militar de largo plazo con Mongolia y, al día siguiente, buques de la Flota rusa del Pacífico arribaron al puerto de Yakarta (Indonesia) en visita oficial.
La dimensión de Diplomacia y Respuesta Internacional se valora en el nivel de Acciones (2,0), definido como diplomacia coercitiva y formación de frentes con fortalecimiento de alianzas existentes, ajustándose los sucesos del período a este nivel. Japón y Corea del Sur formularon protestas formales ante los lanzamientos balísticos y denunciaron la inobservancia de las resoluciones del Consejo de Seguridad. Se avanzó en la estructuración del marco trilateral entre India, Indonesia y Japón, y el ejercicio Freedom Edge 26 evidenció la vigencia de la respuesta de defensa colectiva. A ello se suman los acercamientos de Rusia con Mongolia e Indonesia y las fricciones entre Seúl y Kiev, que reflejan un reordenamiento de alineamientos. No se alcanza el nivel de Amenaza porque no hubo cierre de canales de diálogo clave, suspensión de mecanismos de gestión de crisis, ultimátums ni sanciones severas. Por el contrario, el presidente Lee Jae Myung reiteró su oferta de conversaciones sin condiciones previas y persisten los contactos entre Washington y Pyongyang.
ASIA-PACÍFICO CENTRAL
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| China y Taiwán | 🟠Amenaza (2.9) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 3.2 | 🟠Amenaza | ||||||
| Disputas y Seguridad Territorial | 3.1 | 🟠Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta Internacional | 2.3 | 🟡 Acciones | ||||||

Durante septiembre de 2026, Asia-Pacífico Central registró una escalada operativa significativa sin ruptura abierta. En la dimensión de Militarización y Operaciones, China avanzó en el desarrollo de drones navales GJ-21, el portaaviones Tipo 076, buques nodriza para vehículos submarinos no tripulados (UUV), el WZ-7 y su flota expedicionaria. Por su parte, Taiwán aceleró el desarrollo y la incorporación de drones, MQ-9B, Hsiung Feng III, el Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad (HIMARS) y capacidades de defensa urbana. Esta dimensión obtuvo una puntuación de 3,2 (Amenazas).
En la dimensión de Disputas y Seguridad Territorial, China registró 232 detecciones aéreas y 312 navales frente a Taiwán, realizó cruces de la línea media del Estrecho y bloqueó el reabastecimiento en el banco Ayungin (Segundo Thomas), con ejercicios en el banco Scarborough. Esta dimensión obtuvo una puntuación de 3,1 (Amenaza). En Diplomacia y Respuesta Internacional, la declaración conjunta de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur, el respaldo europeo y la cumbre entre Trump y Xi coexistieron con la continuidad de la presión diplomática china, lo que se reflejó en una puntuación de 2,3 (Acciones).
El promedio general de 2,9 corresponde al nivel de Amenaza, caracterizado por la coerción recurrente y una creciente preparación militar, aunque sin movilización general de fuerzas ni enfrentamientos armados.
Situación de Militarización y Operaciones
Entre el 1 y el 9 de septiembre se difundieron imágenes y análisis del dron naval de baja observabilidad GJ-21 volando sobre Liaoning, mientras el buque de asalto anfibio Tipo 076 Sichuan continuaba sus pruebas de mar finales. Técnicamente, el GJ-21 es la variante naval del GJ-11 y el Tipo 076 incorpora una catapulta electromagnética, lo que sugiere una futura capacidad para operar drones de combate de ala fija desde una plataforma anfibia. Durante ese período, imágenes satelitales evidenciaron en Hudong-Zhonghua, Shanghái, la construcción de un buque de unos 205 metros, identificado como el posible primer buque nodriza de UUV de gran tamaño, con un pozo de lanzamiento sumergible y una capacidad estimada para cuatro UUV de entre 35 y 45 metros, destinados a tareas de reconocimiento, colocación de minas y guerra antisubmarina.
El 11 de septiembre, el Instituto para el Estudio de la Guerra documentó que empresas chinas de inteligencia geoespacial, presuntamente vinculadas al Ejército Popular de Liberación (EPL), habrían vendido análisis a Irán, lo que indicaría una proyección de capacidades de inteligencia más allá de Asia. El 14 de septiembre, el Ministerio de Defensa de China anunció el regreso del 48.º Grupo de Escolta tras once meses en el golfo de Adén y aguas somalíes, integrado por el destructor Tipo 052D Tangshan, la fragata Tipo 054A Daqing y el buque de suministro Taihu, una demostración de sostenimiento naval expedicionario. Ese mismo día, Naval News difundió un análisis del buque nodriza de UUV, lo que refuerza la hipótesis de que Pekín desarrolla capacidades de guerra naval autónoma de largo alcance. El 20 de septiembre, Asia Times vinculó ese programa con el dron nodriza aéreo Jiutian y el Tipo 076, apuntando a una posible arquitectura de enjambres multidominio en los dominios aéreo, de superficie y subsuperficial.
El 24 de septiembre se destacó la actividad operativa de la fragata Tipo 054A Ningde, puesta en servicio a fines de agosto y actualmente integrada al Comando del Teatro Oriental. Finalmente, el 28 de septiembre, China desplegó públicamente por primera vez el dron de gran altitud WZ-7 Soaring Dragon cerca del banco Scarborough, junto con el Wing Loong II, ampliando las capacidades de vigilancia persistente en el mar de la China Meridional.
En Taiwán, el 3 de septiembre, el Yuan Ejecutivo propuso un gasto adicional de NT$145.700 millones (US$4.590 millones) para 2027, destinado a drones, sistemas antidrón, buques no tripulados y el sistema antimisil Chiang Kung/Strong Bow. Entre las adquisiciones previstas figuran más de 600 drones costeros, 40.000 drones de ataque y más de 100 embarcaciones no tripuladas de ataque unidireccional. El 7 de septiembre, los dos primeros F-16V Block 70 regresaron a Hawái tras su partida, lo que retrasó su entrega. Entre el 10 y el 12 de septiembre, el 6.º Comando realizó el ejercicio Tianma en Hsinchu, con disparos de misiles antitanque TOW 2B RF. Durante ese período, el presidente de Taiwán, Lai Ching-te, promulgó la ley de autonomía defensiva y desarrollo de vehículos no tripulados y asignó NT$240.000 millones para un período de seis años. También se reveló el programa Ching Tien II, un misil de crucero hipersónico con un alcance de 2.000 km y una velocidad de Mach 5.
El 14 y 15 de septiembre, los dos primeros MQ-9B SkyGuardian realizaron pruebas de vuelo en Hualien, lo que marcó el inicio de su evaluación operativa. El 18 de septiembre, durante ejercicios en Jioupeng, Taiwán probó los sistemas Tien Kung, HIMARS y Hsiung Feng, mientras un dron chino sobrevolaba la zona. Entre el 21 y el 25 de septiembre, la Guardia Costera taiwanesa probó misiles antibuque desde catamaranes; las pruebas culminaron el 25 con el lanzamiento de un Hsiung Feng III desde la patrullera Qijin. Por último, el 29 de septiembre, se informó que la Policía Militar duplicaría su personal y adquiriría sistemas antidrón y de guerra urbana para 2031.
La puntuación 3,2 (Amenaza) corresponde a una movilización operativa y una preparación crecientes para el conflicto. China desplegó capacidades avanzadas cerca de áreas disputadas y desarrolló sistemas autónomos multidominio; Taiwán realizó pruebas con munición real y aceleró el desarrollo de drones, misiles y capacidades de defensa urbana. Sin embargo, no se registraron una movilización general, combate abierto ni cadenas de mando bélicas unificadas.
Situación de Disputas y Seguridad Territorial
En el estrecho de Taiwán, entre el 4 y el 5 de septiembre, el Ministerio de Defensa Nacional (MND) de Taiwán detectó siete aeronaves del EPL, seis buques de la Armada del EPL y dos buques oficiales chinos. Cinco aeronaves cruzaron la línea media del estrecho e ingresaron a las zonas de identificación de defensa aérea (ADIZ) norte y suroeste, lo que activó el despliegue de patrullas aéreas de combate (CAP), buques y misiles costeros. Durante ese período, la presión se mantuvo constante, con informes diarios que documentaron las incursiones y reflejaron un patrón de normalización de la presencia china alrededor de la isla.
A mediados de mes, entre el 14 y el 15 de septiembre, el MND informó ocho salidas aéreas, siete buques de la Armada del EPL y dos buques oficiales. Siete aeronaves cruzaron la línea media hacia las ADIZ norte, suroeste y este, y se mantuvo la misma respuesta táctica mediante CAP, buques y misiles costeros. Entre el 19 y el 20 de septiembre, la presión aumentó: se detectaron cinco salidas aéreas, once buques de la Armada del EPL y seis buques oficiales, y las cinco aeronaves cruzaron la línea media hacia las ADIZ central, suroeste y este. Hacia fines de mes, entre el 27 y el 28 de septiembre, Taiwán detectó tres salidas aéreas, entre cinco y seis buques de la Armada del EPL, según el día, y cuatro buques oficiales. Una aeronave cruzó la línea media hacia la ADIZ norte o suroeste, también según el día. Al cierre del mes, entre el 29 y el 30 de septiembre, se registraron nueve aeronaves, siete buques de la Armada del EPL y seis buques oficiales, de las cuales cinco ingresaron a la ADIZ suroeste. En total, durante septiembre, el MND taiwanés contabilizó 232 detecciones de aeronaves chinas y 312 de buques, frente a 55 buques detectados en junio, lo que refleja un aumento sostenido de la presión en la zona gris.
En el mar de la China Meridional, el 18 de septiembre, la Guardia Costera filipina acusó a un buque chino de realizar maniobras peligrosas y colisionar con una embarcación filipina cerca de Palawan; China rechazó esta versión y responsabilizó a Manila. El 23 de septiembre, Taiwán transfirió una patrullera dada de baja a la Guardia Costera filipina, lo que reforzó la cooperación marítima regional. El 24 y 25 de septiembre, la Guardia Costera filipina denunció que buques chinos, entre ellos tres buques de guerra de la Armada del EPL y cinco de la Guardia Costera china, realizaron maniobras peligrosas de bloqueo contra el buque de reabastecimiento M/V Lapu-Lapu y sus escoltas, a unas 60 millas náuticas del banco Ayungin, lo que impidió completar la misión de reabastecimiento al BRP Sierra Madre.
El 27 de septiembre, el Comando del Teatro Sur del EPL realizó ejercicios navales y aéreos conjuntos alrededor del banco Scarborough, que Pekín caracterizó como una advertencia enérgica tras la confrontación. El ejercicio incluyó, por primera vez, el despliegue del dron de gran altitud WZ-7 Soaring Dragon en la zona. Ese mismo día, la Guardia Costera china anunció ejercicios de abordaje, interdicción de intrusiones y remolque forzado, mientras la Guardia Costera filipina detectaba y seguía a buques chinos a entre 31 y 35 millas náuticas de la isla Cabra.
Las reacciones oficiales fueron diferenciadas: Taiwán respondió con despliegues diarios de CAP, buques y misiles costeros, además de informes públicos que documentaron cada incursión. Filipinas emitió protestas formales, acusó a China de poner en riesgo vidas humanas y de operar dentro de su zona económica exclusiva, y mantuvo patrullas aéreas y navales para monitorear y advertir a buques extranjeros. China, por su parte, justificó sus acciones como defensa de su soberanía y de sus derechos marítimos, calificó los ejercicios en el banco Scarborough como una advertencia y negó las acusaciones filipinas sobre el incidente del 18 de septiembre. En el plano diplomático, el entendimiento provisional entre Pekín y Manila sobre el reabastecimiento en Ayungin habría sido vulnerado, mientras que las conversaciones sobre un Código de Conducta en el mar de la China Meridional siguieron estancadas.
La puntuación 3,1 (Amenaza) se justifica por la combinación de incursiones frecuentes, cruces de la línea media, bloqueos y maniobras peligrosas. China empleó fuerzas militares y guardacostas para impedir el acceso y afirmar el control, mientras Taiwán y Filipinas reaccionaron operacionalmente. No corresponde al nivel 4 porque no hubo hundimientos, fuego real contra adversarios, ocupación forzosa ni bajas confirmadas.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
El 16 de septiembre, el Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre la guerra híbrida y la protección de la integridad territorial de la Unión Europea (UE) y de sus infraestructuras críticas de seguridad y defensa, en la que reconoció la experiencia de Taiwán en materia de resiliencia defensiva e instó a ampliar la cooperación entre Taiwán y Europa. El ministro de Relaciones Exteriores taiwanés, Lin Chia-lung, agradeció públicamente el gesto.
El 21 de septiembre, al margen de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los ministros de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, Marco Rubio; de Japón, Toshimitsu Motegi; y de Corea del Sur, Cho Hyun, emitieron una declaración conjunta que reafirmó la importancia de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán, se opuso a cualquier intento de modificar unilateralmente el statu quo y respaldó la participación significativa de Taiwán en organizaciones internacionales. El 22 de septiembre, la Oficina Presidencial taiwanesa respondió con un agradecimiento por la postura de los tres países y reiteró que Taiwán fortalecerá sus capacidades de autodefensa y cooperará con socios democráticos. Ese mismo día, el secretario general del Consejo de Seguridad Nacional, Joseph Wu, valoró la declaración como un pronunciamiento firme frente a los comportamientos coercitivos de China en Asia-Pacífico.
El 23 de septiembre, el presidente de la República Checa, Petr Pavel, subrayó en su discurso ante la Asamblea General que los principios de la ONU son igualmente aplicables en el estrecho de Taiwán, y Taiwán agradeció el respaldo. Entre el 23 y el 25 de septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, realizó una visita de Estado a Estados Unidos y se reunió con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca. Ambos gobiernos anunciaron ocho resultados y entendimientos, entre ellos la construcción de una relación de estabilidad estratégica de carácter constructivo, un canal para gestionar incidentes relacionados con inteligencia artificial (IA) y la intención de firmar, a la brevedad, un memorando de entendimiento sobre comunicación y prevención de crisis militares. Durante la cumbre, Xi instó a Trump a adoptar explícitamente una postura de oposición a la independencia de Taiwán. Washington no aceptó formalmente esta demanda, aunque analistas advirtieron que la administración Trump probablemente continuaría con las ventas de armas a Taiwán durante los siguientes 12 meses.
En paralelo a la cumbre, el 24 de septiembre, Pekín bloqueó el reabastecimiento filipino en el banco Ayungin y lanzó un ejercicio militar, lo que contrastó con el tono diplomático de la reunión Trump-Xi. El 26 de septiembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China publicó el comunicado oficial, y agencias internacionales confirmaron el acuerdo sobre IA y crisis militares.
El 30 de septiembre, nueve aliados diplomáticos de Taiwán —Belice, Eswatini, Islas Marshall, Palaos, Paraguay, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Tuvalu— defendieron la participación significativa de Taiwán en el sistema de las Naciones Unidas durante el Debate General. Asimismo, ese mismo día, ocho miembros del bloque europeo y de Asia-Pacífico (EIPP) —Australia, Francia, Alemania, Japón, Nueva Zelanda, Polonia, Corea del Sur y Reino Unido— emitieron una declaración conjunta en la que expresaron su preocupación por la situación en el estrecho de Taiwán y se opusieron a cualquier cambio unilateral del statu quo. Taiwán agradeció ambos gestos y reiteró que fortalecerá su autodefensa y profundizará la cooperación con socios afines.
La puntuación de 2,3 (Acciones) refleja diplomacia coercitiva y formación de frentes, sin alcanzar una ruptura. Se consolidaron las alianzas políticas y se emitieron declaraciones conjuntas de apoyo a Taiwán, mientras China mantuvo la presión sobre terceros. No corresponde al nivel 3 porque continuaron los canales de diálogo sino-estadounidenses y se negociaron mecanismos de gestión de crisis; tampoco al nivel 4, pues no hubo ruptura formal ni formación de coaliciones de guerra.
ASIA-PACÍFICO MERIDIONAL
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Sudeste Asiatico | 🟡 Acciones (2.5) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2.1 | 🟡 Acciones | ||||||
| Disputas y Seguridad Territorial | 3.0 | 🟠Amenaza | ||||||
| Diplomacia y Respuesta Internacional | 2.3 | 🟡 Acciones | ||||||

Durante septiembre de 2026, el Asia-Pacífico Meridional registró ejercicios conjuntos bilaterales y multilaterales en el sudeste asiático, centrados principalmente en el fortalecimiento de la interoperabilidad entre aliados. El único adiestramiento de gran escala orientado a la respuesta ante desastres se desarrolló en el marco del ADMM-Plus. En materia de seguridad territorial, se produjo un nuevo incidente naval entre China y Filipinas en el arrecife Sabina, mientras que avanzó la delimitación marítima entre Tailandia y Camboya con la celebración de su primera reunión bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR).
La valoración global de la subregión se ubicó en el nivel de Acciones (2,5), sin convergencia de dimensiones críticas, imposición de sanciones ni movilizaciones militares. Los incidentes entre China y Filipinas en el mar de la China Meridional constituyen el principal riesgo a monitorear.
Situación de Militarización y Operaciones
El 22 de septiembre concluyó el ejercicio bilateral Daring Warrior 2026 entre las fuerzas armadas de Estados Unidos y Singapur, iniciado el 29 de agosto y celebrado en su 75.ª edición en Fort Sill, Oklahoma. El adiestramiento tuvo como propósito principal afianzar la integración táctica y destacó las capacidades combinadas de las unidades de artillería de ambos países. Además, certificó la capacidad del sistema de cohetes de artillería de alta movilidad de Singapur para su empleo en operaciones de combate complejas junto con fuerzas internacionales.
Entre el 31 de agosto y el 11 de septiembre, Estados Unidos e Indonesia lideraron el ejercicio Super Garuda Shield en diversas sedes de la isla de Java, Indonesia. Participaron alrededor de 3.000 militares de Australia, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos, Indonesia, Japón y Singapur, con el objetivo de perfeccionar la interoperabilidad y la preparación ante los desafíos regionales de seguridad. Al respecto, Patrick Ellis, mayor general de la 4.ª División de Infantería del Ejército de Estados Unidos, sostuvo que la importancia de los ejercicios anuales radica en la complejidad del Asia-Pacífico, por lo que la preparación no puede comenzar cuando la crisis ya se haya iniciado.
Entre el 14 y el 18 de septiembre, las fuerzas navales de Brunéi y Estados Unidos realizaron el ejercicio anual Cooperation Afloat Readiness and Training (CARAT) Brunéi 2026 en el mar de la China Meridional. Este ejercicio bilateral se celebra desde 1995 y tiene como objetivo principal promover la cooperación regional en materia de seguridad y fortalecer la asociación marítima y la interoperabilidad entre las fuerzas participantes. Por otra parte, entre el 16 y el 28 de septiembre se llevó a cabo el ejercicio bilateral Haringaroo 2026 entre el Ejército de Malasia y el Ejército de Australia, en áreas seleccionadas de Selangor, con el propósito de mejorar la interoperabilidad en operaciones de guerra convencional y no convencional. El ejercicio dio continuidad a la relación de defensa y adiestramiento militar entre ambos países y puso énfasis en incrementar la interoperabilidad y compartir conocimientos, experiencias y habilidades tácticas mediante una serie de ejercicios diseñados conjuntamente.
Entre el 20 y el 26 de septiembre, en el marco de la ADMM-Plus, alrededor de 2.200 militares de los diecinueve países que la integran participaron en el ejercicio Trident Resolver 2026, desarrollado en siete sitios seleccionados de Banten, Indonesia. Esta edición fue la primera en reunir a tres grupos de trabajo de expertos: ciberseguridad; ayuda humanitaria y socorro en casos de desastre; y medicina militar. El objetivo fue adiestrar la coordinación y la respuesta ante desastres de gran escala mediante actividades de búsqueda y rescate, evacuación y tratamiento médicos, así como respuesta ante amenazas químicas, biológicas y radiológicas.
En materia de adquisiciones, el 10 de septiembre, la empresa neerlandesa de ingeniería naval Nevesbu presentó su diseño para la modernización de las corbetas de la clase SIGMA 9113/Diponegoro de la Armada de Indonesia, construidas por Damen. Además, la Armada indonesia trabajará con su industria de defensa nacional en el diseño de vehículos submarinos no tripulados (UUV, por sus siglas en inglés) para la vigilancia marítima y la atención de los desafíos de seguridad propios de un archipiélago de más de 16.000 islas. El 28 de septiembre, Indonesia recibió doce vehículos de combate estadounidenses como parte de un contrato de adquisición. Según la embajada de Estados Unidos en Yakarta, Indonesia acordó la compra de 35 vehículos anfibios de asalto (AAV) por 23 millones de dólares. La primera entrega incluyó 11 AAVP7 de transporte de personal y una variante de comando AAVC7, mientras que los 23 ejemplares restantes se entregarán en noviembre. La continuidad de estas adquisiciones forma parte de la voluntad indonesia de actualizar su equipamiento militar. El presidente Prabowo Subianto declaró que el gasto militar de Indonesia equivale al 0,9 % del producto interno bruto (PIB), muy por debajo del de Singapur, potencia regional que mantuvo un promedio cercano al 3 % de su PIB.
El 30 de septiembre, el Ejército Real de Tailandia recibió ocho helicópteros de reconocimiento y ataque ligero Boeing AH-6i Little Bird a través del puerto de Kerry Siam. El acuerdo entre Tailandia y Estados Unidos asciende a 400 millones de dólares e incluye también 50 misiles Hellfire AGM-114R y 200 cohetes guiados Advanced Precision Kill Weapon System.
Por último, Filipinas recibirá aeronaves de vigilancia de Estados Unidos, destinadas especialmente a la vigilancia aérea del área marítima en disputa en el mar de la China Meridional. En tanto, Laos recibirá mayor apoyo aéreo de China mediante la construcción de una base en Ban Keun, mientras que China declaró haber inaugurado un centro de adiestramiento y apoyo militar en Vientiane.
La dimensión de Militarización y Operaciones se valora en el nivel de Acciones (1,6, redondeado al nivel 2), definido como fortalecimiento y demostración de capacidades mediante ejercicios y adquisiciones. Los ejercicios Daring Warrior, Super Garuda Shield y Haringaroo corresponden al indicador de participación de terceros, en tanto constituyen adiestramientos bilaterales y multilaterales con aliados en zonas sin disputas. Las adquisiciones de vehículos anfibios por Indonesia, de helicópteros de ataque y armamento guiado por Tailandia y de aeronaves de vigilancia por Filipinas, así como la construcción de una base china en Laos, evidencian un fortalecimiento de capacidades propio de este nivel. El promedio no alcanza un valor mayor porque varios sucesos se ajustan al nivel de Acciones: el ejercicio CARAT es anual y se celebra desde 1995; el Trident Resolver tuvo un propósito predominantemente humanitario; la modernización de corbetas y el desarrollo de vehículos submarinos no tripulados corresponden a procesos de desarrollo y modernización de capacidades; y el gasto militar de Indonesia se mantiene bajo. Tampoco corresponde el nivel de Amenaza, porque no se registraron despliegues permanentes de sistemas avanzados en bases de primera línea, ejercicios no anunciados ni movilización de reservistas.
Situación de Disputas y Seguridad Territorial
Filipinas denunció que un buque de la Guardia Costera de China provocó una colisión con una embarcación del Departamento de Pesca de Filipinas, el BRP Datu Magat Salamat, mientras que China atribuyó el incidente a la parte filipina. El hecho se produjo durante la mañana del 18 de septiembre en el arrecife Sabina, en el mar de la China Meridional, cerca de la provincia de Palawan. Según la versión filipina, el buque chino se aproximó a menos de diez metros de la embarcación y, nueve minutos después, repitió la maniobra y entró en contacto con ella. La embarcación filipina transportaba combustible subsidiado para pescadores locales. El arrecife se encuentra en el archipiélago Spratly, una zona que continúa siendo escenario de disputas territoriales entre China y otros Estados cuyos reclamos se superponen en el área delimitada por la denominada línea de nueve trazos. En los últimos meses se han registrado incidentes similares entre China y Filipinas en la zona.
Por otra parte, en septiembre Malasia comenzó a repatriar a miles de ciudadanos de Myanmar a su país de origen, afectado por el conflicto armado, mediante un programa gradual que ha sido cuestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y organizaciones de derechos humanos. El Gobierno del primer ministro Anwar Ibrahim informó el 29 de septiembre que 1.476 personas recluidas en centros de detención de inmigrantes en Malasia fueron devueltas como parte de la primera etapa de un plan para repatriar a 5.000 personas. Según el Gobierno, las repatriaciones tienen carácter voluntario y gradual y son coordinadas con las autoridades de Myanmar.
La dimensión de Disputas y Seguridad Territorial se valora en el nivel de Acciones (2,0). El incidente del arrecife Sabina (nivel 3) reúne indicadores de coerción activa, debido a las maniobras de aproximación a menos de diez metros, el contacto físico entre embarcaciones y el riesgo de colisión, en un contexto de disputa territorial. Sin embargo, el instructivo establece que un incidente aislado no eleva por sí solo la puntuación de la dimensión, salvo que configure un patrón sostenido. En este caso, los encuentros previos no se tradujeron en un deterioro continuo, ya que en agosto Filipinas concretó quince misiones de reabastecimiento sin incidentes en el atolón Ayungin. A ello se suma la repatriación desde Malasia, cuyo carácter es principalmente administrativo y migratorio. El promedio resultante corresponde al nivel de Acciones, que contempla presencia operativa regular y confrontación no letal. No corresponde el nivel de Ruptura, porque el incidente no dejó víctimas ni implicó uso de fuerza letal, abordaje forzoso o intervención militar directa de terceros.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
En respuesta a la colisión del 18 de septiembre, los embajadores de China y Estados Unidos en Filipinas intercambiaron acusaciones en términos severos. El representante estadounidense defendió a su aliado, criticó las maniobras de bloqueo de China, que calificó de peligrosas e irresponsables, y responsabilizó a Pekín por la colisión y por impedir una misión de reabastecimiento conforme al derecho internacional en las islas Spratly. Además, instó a China a abandonar sus tácticas de escalada y valoró el profesionalismo y la moderación de Manila. La embajada de China en Filipinas respondió pocas horas después, instó a Estados Unidos a no agravar la situación y a abandonar acciones que, según Pekín, amenazan la paz y la estabilidad de la región. Asimismo, criticó la postura de Washington y su apoyo continuo a lo que calificó como acciones provocadoras e ilegales de Manila.
Posteriormente, China sostuvo que los buques filipinos desobedecieron sus advertencias y continuaron con la operación de reabastecimiento, lo que, según Pekín, originó el incidente. De acuerdo con el pronunciamiento de la embajada china, las medidas adoptadas por la Guardia Costera de China, que incluyeron el monitoreo, el seguimiento y las advertencias verbales, se ajustaron a la legislación aplicable. El incidente constituye un hecho inusual en el marco del acuerdo alcanzado por China y Filipinas en julio de 2024, que faculta a Filipinas para acceder al atolón Ayungin y realizar misiones de reabastecimiento. Aunque los términos del acuerdo nunca se han hecho públicos, en agosto Manila concretó quince misiones de reabastecimiento en el atolón sin incidentes.
El 14 de septiembre, Camboya y Tailandia iniciaron en Singapur una reunión de tres días en el marco del mecanismo de conciliación de la CONVEMAR. La reunión tuvo lugar después de que Tailandia terminara, el 5 de mayo de 2026, el Memorándum de Entendimiento 44, un acuerdo bilateral de 2001 sobre las negociaciones de delimitación marítima. Las delegaciones y los equipos legales de ambos países estuvieron presididos por Sihasak Phuangketkeow y Prak Sokhonn, ministros de Relaciones Exteriores de Tailandia y Camboya, respectivamente. Se trató de la primera reunión bajo la comisión de conciliación de la CONVEMAR, convocada por Camboya, y tuvo lugar después de las tensiones derivadas del conflicto fronterizo de 2025. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Camboya señaló que el mecanismo busca encauzar las negociaciones mediante un marco internacional con reglas definidas y contribuir a reducir las tensiones.
Ese mismo 14 de septiembre, el ministro de Defensa de Indonesia, Sjafrie Sjamsoeddin, se reunió con el embajador de Japón en Indonesia, Ueno Atsushi, para explorar formas de profundizar la cooperación bilateral en materia de defensa, seguridad marítima e industria de defensa. Ese mismo día, en Rawalpindi, Pakistán, el jefe de las Fuerzas de Defensa y comandante del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, se reunió con el jefe de la Armada de Indonesia, el almirante Muhammad Ali. Munir reafirmó la intención de Islamabad de fortalecer su asociación estratégica con Yakarta, particularmente en materia de defensa, seguridad marítima, desarrollo de capacidades y cooperación en la industria de defensa.
Por su parte, Malasia afianzó sus vínculos estratégicos en materia de defensa con India, Australia, Arabia Saudita, Filipinas y Maldivas. El 12 de septiembre, el primer ministro Anwar Ibrahim se reunió con el primer ministro de India, Narendra Modi, en el marco de la cumbre del grupo BRICS, y ambos analizaron el adiestramiento conjunto de personal, las adquisiciones de defensa y la participación de la industria y la inversión indias. Entre el 16 y el 18 de septiembre, durante la visita a Australia del ministro de Defensa malasio, Datuk Seri Mohamed Khaled Nordin, ambos países acordaron avanzar desde la cooperación hacia una colaboración más estrecha y estratégica ante desafíos de seguridad cada vez más complejos. El 27 de septiembre, el ministro de Defensa de Arabia Saudita, el príncipe Khalid bin Salman, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo malasio para abordar los vínculos bilaterales y las perspectivas de cooperación en defensa.
Asimismo, las Fuerzas Armadas de Filipinas señalaron que su relación con Malasia se mantiene sólida, tras las reservas expresadas recientemente por Anwar Ibrahim sobre el Acuerdo de Cooperación de Defensa Reforzada (EDCA) entre Filipinas y Estados Unidos, que contempla el establecimiento de un sitio de adiestramiento para ambas partes en Palawan. Por último, Maldivas y Malasia fortalecieron sus vínculos institucionales mediante nuevos acuerdos de cooperación en defensa y asuntos islámicos y reafirmaron sus posiciones comunes sobre Palestina y el cambio climático. El presidente de Maldivas, Mohamed Muizzu, afirmó que los acuerdos suscritos durante la visita de Estado del primer ministro Anwar Ibrahim abrirían nuevas vías para una cooperación práctica entre ambos países.
Durante la 13.ª edición del Foro de Xiangshan de Pekín, celebrada entre el 15 y el 17 de septiembre, Brunéi y China reafirmaron sus vínculos de larga data en materia de defensa y analizaron oportunidades para fortalecer la cooperación práctica, en el marco de una reunión bilateral entre altos funcionarios de defensa celebrada en Pekín. Ambas partes intercambiaron puntos de vista sobre la evolución de la seguridad regional e internacional y debatieron mecanismos para continuar fortaleciendo la cooperación práctica en defensa. Además, subrayaron la importancia de mantener el compromiso mediante los mecanismos liderados por la ASEAN, en particular la ADMM-Plus.
La dimensión de Diplomacia y Respuesta Internacional se valora en el nivel de Tensión (2,1). El intercambio entre las embajadas de Estados Unidos y China tras la colisión del 18 de septiembre (nivel 2) refleja una dinámica de acción-reacción verbal con participación de un tercero aliado, pero no pasó de la confrontación declarativa. El resto de los sucesos tuvo un carácter predominantemente cooperativo: el recurso de Camboya y Tailandia al mecanismo de conciliación de la CONVEMAR, la cooperación en el marco de la ADMM-Plus y los acuerdos de defensa de Indonesia, Malasia y Brunéi con distintos socios evidencian la existencia de canales de diálogo abiertos y mecanismos institucionales para la gestión de diferencias.
La dimensión no alcanza el nivel de Amenaza, dado que no se registraron sanciones, expulsiones de diplomáticos, suspensión de diálogos, ultimátums ni cierres de canales de gestión de crisis. Esta moderación diplomática constituye el principal factor de contención del riesgo regional pese al incidente registrado en el arrecife Sabina.
PACÍFICO SUR
| Países | Nivel de la Subregión | |||||||
| Australia, Nueva Zelanda, islas del Pacífico | 🟡Acciones (2.1) | |||||||
| Situación | Puntaje | Nivel | ||||||
| Militarización y Operaciones | 2.1 | 🟡Acciones | ||||||
| Disputas y Seguridad Territorial | 2.0 | 🟡Acciones | ||||||
| Diplomacia y Respuesta Internacional | 2.1 | 🟡Acciones | ||||||

Durante septiembre de 2026, el Pacífico Sur registró un incremento moderado de la militarización y la cooperación en materia de defensa, sin confrontación armada directa. En la dimensión de Militarización y Operaciones, el despliegue de bombarderos B-52H en la base Tindal de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF), el inicio de la capacidad operativa (IOC) de los misiles antibuque de largo alcance (LRASM) y de los misiles aire-superficie de largo alcance y alcance extendido (JASSM-ER), la entrada en servicio operativo de los sistemas MQ-4C Triton y MC-55A Peregrine, los ejercicios Pacific Vanguard, Agile Tasman 26 y Longreach, así como el despliegue naval australiano, contribuyeron a elevar la preparación regional. Esta dimensión obtuvo una puntuación de 2,1 (Acciones).
En la dimensión de Disputas y Seguridad Territorial, la preocupación generada por el ensayo chino de un misil balístico intercontinental (ICBM), la incursión previa del rompehielos Ji Di en aguas de Palaos y el tránsito de un buque de la Armada de Nueva Zelanda por el estrecho de Taiwán generaron una dinámica de acción-reacción, aunque sin coerción activa. Esta dimensión obtuvo una puntuación de 2,0 (Acciones). Por su parte, en la dimensión de Diplomacia y Respuesta Internacional, el Foro de las Islas del Pacífico, el Plan Tasman, el Tratado Pukpuk, el Acuerdo Nakamal y la reunión de Nadi contribuyeron al fortalecimiento de alianzas y mecanismos multilaterales. Esta dimensión obtuvo una puntuación de 2,0 (Acciones).
El promedio general es de 2,1, correspondiente al nivel de Acciones, caracterizado por el fortalecimiento de capacidades militares y mecanismos de cooperación diplomática, sin alcanzar una movilización general de fuerzas, un bloqueo naval, el empleo de fuego real o una ruptura de los canales diplomáticos.
Situación de Militarización y Operaciones
El 1 de septiembre, bombarderos B-52H de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se desplegaron en la base de Tindal, en el norte de Australia, como parte de la Fuerza de Tarea de Bombarderos 26-3. La medida incrementó la proyección estratégica aliada, la dispersión operativa y la capacidad de disuasión mediante bombarderos de largo alcance. Durante ese mismo período, entre el 1 y el 4 de septiembre, Nueva Zelanda desarrolló el ejercicio Southern Steel 2026, en el que la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda (RNZAF) entrenó con bomberos de rescate estadounidenses, la Guardia Nacional Aérea de Rhode Island y el Cuerpo de Marines de Estados Unidos para responder a accidentes aéreos y desplegar capacidades hacia aeródromos remotos del Pacífico. El 2 de septiembre, durante una visita australiana a Palaos, se reafirmó el uso de patrulleras de la clase Guardian para la vigilancia de la zona económica exclusiva (ZEE) y la interdicción marítima, en el marco del programa australiano de seguridad marítima del Pacífico.
El 3 de septiembre, Australia validó el transporte marítimo y el desembarco de vehículos de combate de infantería AS21 Redback y obuses autopropulsados AS9 Huntsman desde el buque anfibio HMAS Canberra, mediante el empleo de lanchas LCM-1E, pontones Mexeflote y equipos de transporte pesado. La prueba amplió la movilidad anfibia y la capacidad de proyectar fuerzas terrestres pesadas. El 4 de septiembre, Samoa y Australia realizaron en Apia el ejercicio Longreach, centrado en la respuesta ante tsunamis, la coordinación interinstitucional y la activación del Pacific Response Group. Ese mismo día comenzó en Guam el ejercicio Pacific Vanguard 2026, con la participación de Australia, Estados Unidos, Canadá, Japón y Corea del Sur, además de personal de la RNZAF. La actividad incluyó guerra antisuperficie y antisubmarina, defensa aérea, lanzamiento de misiles, fuego de artillería, contramedidas antidrones, control de daños y recarga de municiones, lo que elevó la interoperabilidad táctica multilateral.
Entre el 7 y el 10 de septiembre, el ejercicio Agile Tasman 26 llevó por primera vez F-35A australianos a Nueva Zelanda, con operaciones desde la base de Ohakea de la RNZAF, reabastecimiento aéreo, integración con controladores aéreos avanzados del Ejército neozelandés y el establecimiento del primer punto de rearme y reabastecimiento avanzado (FARP) fuera de Australia, operado con un C-130J. Durante esos días, el ejercicio Santici, desarrollado en Whanganui, entrenó a más de 40 cadetes neozelandeses y de Fiyi, Papúa Nueva Guinea, Timor-Leste, Tonga y Australia en patrullaje urbano, control de puestos, neutralización de artefactos explosivos y mando táctico. Del 9 al 10 de septiembre, alrededor de 35 efectivos de la RNZAF participaron en Pacific Vanguard junto con aproximadamente 2.500 militares aliados, empleando aeronaves P-8A Poseidon en operaciones antisubmarinas y de vigilancia marítima.
El 11 de septiembre, Australia declaró la capacidad operativa inicial (IOC) de los misiles AGM-158C LRASM y AGM-158B JASSM-ER, integrados en F/A-18F Super Hornet y evaluados desde aeronaves P-8A Poseidon durante el ejercicio Anillo del Pacífico (RIMPAC) 2026. El LRASM permite realizar ataques antibuque a más de 370 km, mientras que el JASSM-ER permite efectuar ataques terrestres de precisión de hasta aproximadamente 900 km. Ese mismo día, el HMAS Choules regresó tras 60 días de participación en Pacific Partnership 2026, una misión humanitaria y de interoperabilidad desarrollada en Filipinas, Indonesia, Singapur y Malasia. El 16 de septiembre, Australia transfirió a las Islas Marshall la patrullera de la clase Guardian RMIS Jelmae, lo que reforzó las capacidades de protección de la ZEE y lucha contra la pesca ilegal. Entre el 16 y el 17 de septiembre, la Armada australiana desplegó simultáneamente los buques HMAS Sydney, Perth, Supply, Leeuwin y Stuart desde Japón, Malasia, Papúa Nueva Guinea, Hawái y Guam, en misiones que combinaron vigilancia hidrográfica, seguridad marítima, apoyo logístico y entrenamiento.
El 21 de septiembre, Australia y Nueva Zelanda firmaron el Plan Tasman, destinado a profundizar la cooperación naval en materia de adiestramiento, desarrollo de capacidades, guerra naval, ingeniería, intercambio de información y vinculación internacional. El 22 de septiembre, Australia declaró la IOC de los sistemas MQ-4C Triton y MC-55A Peregrine, lo que amplió sus capacidades de vigilancia persistente, inteligencia electrónica y conocimiento situacional marítimo en el Asia-Pacífico. Entre el 22 y el 24 de septiembre, la reunión ministerial de defensa del Pacífico Sur en Nadi reunió a Australia, Chile, Fiyi, Francia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea y Tonga, con Estados Unidos, el Reino Unido y Japón como observadores, y revisó el marco POVAI ENDEAVOUR.
La puntuación 2,1 (Acciones) se justifica porque Australia y sus aliados fortalecieron capacidades, realizaron ejercicios multilaterales, desplegaron bombarderos y validaron capacidades de ataque de largo alcance, inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), guerra electrónica y movilidad anfibia. Sin embargo, no hubo movilización general, combate inminente, bloqueo naval ni despliegues permanentes en una línea de frente, por lo que no corresponde al nivel 3.
Situación de Disputas y Seguridad territorial
Entre el 3 y el 4 de septiembre, durante la 55.ª reunión del Foro de las Islas del Pacífico, celebrada en Palaos, 17 de los 18 miembros expresaron preocupación por el ensayo chino de un misil balístico intercontinental realizado en julio, cuyo trayecto sobrevoló varios Estados insulares y cuyo impacto se produjo en aguas internacionales cercanas a Tuvalu y Nauru. El lanzamiento constituyó una prueba estratégica de largo alcance con capacidad nuclear y redujo el tiempo de advertencia para los Estados de la región, dado que Pekín habría notificado el ensayo con solo unas dos horas de antelación. La respuesta colectiva no se tradujo en una condena formal, sino en una exigencia de mayor transparencia y de notificación previa de al menos 24 horas para futuros lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales, con el objetivo de proteger la soberanía y la seguridad aérea y marítima, así como de preservar la concepción del Pacífico como un océano de paz.
En ese mismo período, el 3 de septiembre, el caso de la incursión del rompehielos chino Ji Di en aguas reclamadas por Palaos volvió a adquirir relevancia política. Aunque el episodio había ocurrido en mayo de 2026, Palaos lo planteó durante la reunión como un precedente de penetración no autorizada en su espacio marítimo, a unos 74 km dentro de la zona reclamada y con una permanencia aproximada de 14 horas. El buque chino no fue interceptado, abordado ni expulsado mediante el uso de la fuerza, pero el hecho alimentó preocupaciones sobre la vigilancia de infraestructura crítica, los cables submarinos y la capacidad de respuesta marítima de los pequeños Estados insulares. La reacción oficial de Palaos se orientó hacia la denuncia diplomática, la visibilización regional del caso y la demanda de un mayor conocimiento situacional marítimo, sin adoptar medidas coercitivas.
Entre el 18 y el 21 de septiembre, Nueva Zelanda informó sobre el tránsito de la fragata HMNZS Te Mana y del buque de reabastecimiento HMNZS Aotearoa por el estrecho de Taiwán, realizado el 18 de septiembre como parte de un despliegue de tres meses en el Asia-Pacífico. Wellington calificó el tránsito como rutinario, seguro y conforme al derecho internacional, sin que se registraran intercepciones, maniobras peligrosas ni otros incidentes durante el paso. Aunque el estrecho de Taiwán se encuentra fuera del área geográfica estricta del Pacífico Sur, la operación posee relevancia estratégica para la subregión al evidenciar el ejercicio de la libertad de navegación por parte de Nueva Zelanda en una zona de alta sensibilidad. Además, se produjo tras el precedente de noviembre de 2025, cuando buques neozelandeses fueron seguidos y monitoreados por fuerzas chinas durante un tránsito anterior, en un contexto en el que también se informaron ejercicios aéreos.
La puntuación total de la sección es 2,0 (Acciones). El ensayo chino de un ICBM y la incursión del Ji Di generaron una dinámica de acción-reacción diplomática y una preocupación concreta por la soberanía marítima y aérea, pero no hubo coerción activa, bloqueo, fuego real, víctimas ni control militar de territorios.
Situación de Diplomacia y Respuesta Internacional
Entre el 31 de agosto y el 3 de septiembre, se celebró en Koror, Palaos, la 55.ª Reunión de Líderes del Foro de las Islas del Pacífico, con la participación de Australia, Nueva Zelanda, Palaos, Papúa Nueva Guinea, Islas Salomón, Tonga, Tuvalu, Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, Nauru, Islas Cook y Niue, entre otros miembros. Los líderes reafirmaron la Declaración de Boe y la Declaración del Océano de Paz Azul, y adoptaron el Plan de Acción Regional de Paz y Seguridad 2026-2030. Asimismo, aprobaron principios regionales sobre tecnologías digitales e inteligencia artificial (IA) y acordaron, en principio, incorporar la Reunión de Ministros de Policía del Pacífico a la arquitectura del Foro. El 2 de septiembre se desarrollaron diálogos sobre clima, energía, océano, digitalización, gobernanza de la IA y revisión de la arquitectura regional hacia un modelo One-CROP.
Entre el 3 y el 4 de septiembre, 17 de los 18 miembros expresaron preocupación por el ensayo chino de un misil balístico intercontinental (ICBM) realizado en julio, cuyo trayecto sobrevoló varios Estados insulares y cuyo impacto se produjo en aguas internacionales cercanas a Tuvalu y Nauru. Los miembros exigieron mayor transparencia y una notificación previa de al menos 24 horas para futuros lanzamientos de ICBM. Palaos lideró la declaración, mientras que Nauru se disoció formalmente de ella. China rechazó las críticas y acusó a Palaos de exagerar el asunto. No se adoptaron sanciones ni se produjo una ruptura de relaciones diplomáticas.
El 4 de septiembre, Samoa y Australia, con participación de Nueva Zelanda, Tonga y Papúa Nueva Guinea, realizaron en Apia el ejercicio Longreach, en el que simularon una respuesta regional ante un tsunami. La actividad evaluó la coordinación entre agencias civiles, fuerzas armadas, policía y organismos de emergencia, así como la activación del Pacific Response Group y del Pacific Police Support Group. El 21 de septiembre, Australia y Nueva Zelanda firmaron el Plan Tasman, destinado a profundizar la cooperación naval en materia de personal, adiestramiento, desarrollo de capacidades, guerra naval, ingeniería, regulación, intercambio de información y vinculación internacional. El acuerdo refuerza la interoperabilidad entre ambos países, sin establecer nuevos compromisos de defensa colectiva.
Entre el 22 y el 24 de septiembre, se celebró en Nadi, Fiyi, la 11.ª Reunión de Ministros de Defensa del Pacífico Sur, con la participación de Australia, Chile, Fiyi, Francia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea y Tonga, y con Japón, el Reino Unido y Estados Unidos como observadores. Bajo un lema centrado en la seguridad del Pacífico Azul, la responsabilidad colectiva y la resiliencia futura, los participantes revisaron el marco POVAI ENDEAVOUR, el Pacific Response Group, la delincuencia transnacional y la cooperación en materia de defensa. Australia fue designada anfitriona de la 12.ª reunión, prevista para 2027. El 24 de septiembre, Australia reafirmó el Tratado Pukpuk con Papúa Nueva Guinea, vigente desde el 8 de julio de 2026, que establece una alianza de defensa mutua y contempla cooperación en ejercicios, inteligencia, capacitación y apoyo a las Fuerzas de Defensa de Papúa Nueva Guinea. Ese mismo día, Australia destacó los avances del Acuerdo Nakamal con Vanuatu, firmado el 29 de junio de 2026, que profundiza la cooperación en seguridad marítima, ciberseguridad, inteligencia e infraestructura, y establece que Vanuatu no permitirá bases militares extranjeras ni la militarización de su infraestructura crítica. Durante el mes, Australia también mantuvo su programa de cooperación marítima con Palaos, Islas Marshall y otros socios, que comprende el empleo de patrulleras de la clase Guardian y actividades de vigilancia de las zonas económicas exclusivas (ZEE).
La puntuación total de la sección es 2,0 (Acciones). El Plan Tasman, el Tratado Pukpuk y el Acuerdo Nakamal, junto con la reunión de Nadi y la declaración del Foro, fortalecen alianzas y mecanismos multilaterales, pero no hubo ruptura diplomática, ultimátums ni activación de defensa colectiva.

